Cuatro estudiantes de química vizcaínos idean un sistema para detectar droga en las copas

Los graduados en química que diseñaron ‘Safe Night’. Tatiana (segunda por la izquierda) y Janire (cuarta) tratarán de comercializarlo. / MANU CECILIO

Unas pocas gotas de la consumición vertidas sobre un pequeño vial bastarían para detectar sustancias como la burundanga

MARTIN IBARROLA

Lo que más une a estos cuatro estudiantes de química de Zabalburu Ikastetxea es la amistad y la preocupación por la seguridad durante las noches de fiesta. Janire Crego (33), Tatiana Sánchez (34), Dylan Ferreira (21) y Garazi Elgezabal (21) han ideado un sistema para detectar la presencia de sustancias estupefacientes en la bebida. Basta con echar unas pocas gotas de la consumición en un vial que contenga el reactivo que diseñaron. Si hubiese cualquier rastro de droga, el líquido del frasquito pasaría de un marrón transparente a un blanco opaco. La idea, que ahora están desarrollando para poder comercializarla y a la que han bautizado como ‘Safe Night’, fue la tesis de su trabajo grupal de fin de grado y resultó ganadora en el último premio Enpresari, organizado por la Diputación y DEMA. «Nos dimos cuenta de que cada vez había una mayor sensación de inseguridad entre la gente que salía de fiesta», explica Tatiana, dependienta de supermercado que decidió inscribirse a última hora al ciclo formativo en Laboratorio de Análisis y Control de Calidad. «Pensé que me vendría bien para el trabajo, aunque no sabía ni qué era una valencia química. Tuve que esforzarme mucho». Allí conoció al resto de los integrantes del grupo, con quien hizo buenas migas.

«El ‘Safe Night’ detecta escopolamina y coca, pero seguiremos sumando sustancias»

«Cada vez escuchamos más casos de personas a las que les han introducido algún tipo de droga en la bebida con la intención de forzarlas o robarlas. Es deplorable», resalta Janire, camarera con una curiosidad innata por la ciencia. Su solución: un pequeño frasquito que se puede llevar en el bolso o el bolsillo y que revela si tu bebida ha sido adulterada. «Hemos logrado unos indicadores de detección bajísimos, de 0,01 gramos. Estamos muy orgullosos», reivindica Dylan. «La droga que conseguimos en el laboratorio es pura, pero en la calle hay muchas más guarradas e impurezas, por lo que hacía falta captar proporciones mínimas de la sustancia». Dylan trabaja también como camarero y es voluntario en la Cruz Roja. «Me sorprende la cantidad de drogas que toman los chavales de 17 años. Ya no sólo es marihuana. Hablo de cocaína, cristal, éxtasis, MDMA, monguis, speed... Han normalizado el consumo de sustancias muy tóxicas».

La droga más temida

Mientras preparaban el proyecto, los cuatro alumnos compaginaron las clases matutinas con sus trabajos de tarde. «A veces hasta íbamos al laboratorio durante los días de libranza», reconoce Garazi. Su obsesión era la escopolamina, popularmente conocida como burundanga. «Nos centramos en esta sustancia porque ahora mismo es la más temida. Solo hace falta echar un ojo a las noticias. Queremos que la gente salga de fiesta sin tener que preocuparse», explica Janire. Un gramo de este alcaloide fue suficiente para realizar los cientos de pruebas que ocuparon todo su tiempo. «El problema de la burundanga es que desaparece muy rápido del cuerpo y es difícil de demostrar si la has consumido. A las cuatro horas y media, el rastro baja a la mitad y una hora más tarde casi se ha esfumado», concreta Dylan.

Un ‘Safe Night’ dando ‘positivo’.

Hasta la fecha, el Instituto Vasco de Medicina Legal, donde se analizan las muestras sospechosas de sumisión química, no ha detectado burundiana en ningún caso de agresión sexual. De hecho, los expertos advierten de que la mezcla de bebida y otras sustancias como ácido o éxtasis pueden causar los mismos efectos. «De momento, ‘Safe Night’ detecta la escopolamina y la cocaína, pero seguiremos sumando otras drogas», aclara Janire. El objetivo de los cuatro químicos es combatir el miedo a que les ocurra algo parecido a lo que sufrió una conocida del grupo. «Estaba bebiendo en un bar cuando unos chavales se acercaron. Solo habían consumido un par de vinos, pero se puso fatal y ellos se ofrecieron para llevarla a casa, haciéndose pasar por amigos. Apareció horas más tarde en un garaje desnuda y magullada».

En su contexto

1€
es lo que calculan costaría cada vial ‘Safe Night’ al comercializarlo. Sus clientes serían bares, farmacias y particulares a través de internet.
Casos de burundanga
En Bilbao, la Policía ha registrado hasta tres casos sospechosos de burundanga en los últimos meses. Pero el Instituto Vasco de Medicina Legal, donde se analizan las muestras de sumisión química, no ha detectado esta sustancia en ninguna agresión sexual. Los expertos advierten que otras drogas mezcladas con alcohol pueden causar los mismo efectos.
La sumisión química
La mezcla de ciertos estupefaciente y el alcohol afecta a la memoria anterógrada, es decir, la víctima no es capaz de fijar los nuevos acontecimientos, y provoca pasividad o sumisión. Anula la capacidad de defensa y la persona se ve incapaz de reaccionar o de tomar decisiones para sortear un peligro.

Tatiana y Janire seguirán con el proyecto en septiembre. Acudirán a unos laboratorios para hacer los controles necesarios y confirmar que todo está listo para sacar ‘Safe Night’ al mercado. «Estos viales son como un preservativo. Quizá no lo necesites, pero si llega el caso, mejor tenerlo encima», dice Tatiana. «A mí me tranquilizaría», añade Janire.

Las tres estudiantes que se adelantaron con una pajita

Que un hallazgo goce del éxito mediático o permanezca a la sombra a veces únicamente depende del tiempo. Tan solo unas semanas antes de que los cuatro estudiantes de Zabalburu Ikastetxea ganaran el premio Enpresari , tres jóvenes alumnas del Gulliver Preparatory School de Miami (Florida) saltaron a la fama por diseñar una pajita que cambiaba de color en contacto con bebidas con éxtasis líquido y ketamina, las llamadas drogas de la violación por su capacidad para anular la voluntad. Sus ‘smart straws’ -pajitas inteligentes- lograron el primer premio que cada año organizan los institutos de Secundaria de Miami. En EE UU se publican informes que apuntan a que 200.000 chicas son drogadas anualmente sin ellas saberlo. «Nuestra meta es reducir el número de agresiones sexuales», defendían las jóvenes.

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