Cuatro días de frío y lluvia anuncian la llegada del otoño

La lluvia y el frío volverán a las calles bilbaínas. /LUIS ÁNGEL GÓMEZ
La lluvia y el frío volverán a las calles bilbaínas. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Un frente de aire polar hará caer el mercurio y llenará Bizkaia de agua, viento, granizo e incluso nieve en cotas altas

OLATZ HERNÁNDEZ BILBAO.

Bizkaia encara un fin de semana marcado por las bajas temperaturas y los chubascos. Una masa de aire frío e inestable llega hoy a toda la mitad norte peninsular, dejando al menos cuatro días de frío y lluvia en todo el País Vasco. «No habrá escapatoria, aunque en Álava lloverá un poco menos», augura Miguel Ángel Manjón, técnico en climatología de Aemet.

Poco ha durado la tregua de ayer, en la que los termómetros marcaron temperaturas propias del verano, la estación en la que todavía estamos aunque no lo parezca. El frente hará caer las temperaturas, con máximas que rozarán por poco los 20 grados y mínimas que se situarán en los 10. «Habrá episodios de agua, viento y frío con posibilidades de granizo», incluso podría nevar en cotas altas superiores a 1.500 metros. Estas temperaturas, más propias de otoño, se estabilizarán a partir del martes, aunque las previsiones indican la entrada de otra borrasca el fin de semana que viene.

Cielos nublados

En Sondika se han registrado un 20% menos de horas de sol que el verano pasado

El sol ha sido un espejismo durante el verano. Al menos esa es la sensación que tienen la mayoría de los vascos, ¿Pero ha sido así realmente? Según datos de la Agencia vasca de Meteorología (Euskalmet), en julio y agosto se registraron 326 horas de sol en la estación de Loiu, 37 horas por debajo de lo habitual. Y eso que el verano apuntaba fuerte: el mes de mayo el sol brilló 185 horas, cuando lo normal son unas 80. Pero el balance final ha sido negativo, la estación de Sondika habla de una caída de casi un 20% en las horas de sol.

El predominio de los cielos nublados en julio y agosto hizo que el mercurio alcanzara valores por encima de lo normal y, al mismo tiempo, que los vascos tuvieran la sensación de que no había verano. Las precipitaciones registraron niveles normales, aunque contrastaron con el año anterior, mucho más seco, en el que cayeron 72 litros menos.

El estío, según el calendario, se alarga hasta el 22 de septiembre, pero su final meteorológico llegó en realidad el 30 de agosto. Durante esa jornada se registraron chubascos de fuertes a muy fuertes, además de granizo en el interior de Bizkaia. «El verano empezó antes y ha acabado antes», concluye el técnico de Aemet. El balance de la temporada, unido al frente de los próximos días, perfilan un mes inestable con temperaturas más propias de octubre o noviembre, «aunque todavía es pronto para saberlo». En cambio, el año pasado fue muy cálido, incluso hubo varios avisos por temperaturas altas extremas. «Este año se está comportando de forma muy distinta», según advierten desde Euskalmet. El otoño 2017 ya está aquí.

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