Trabajadores del psiquiátrico de Bermeo deben hacerse controles por el amianto

Obras de derribo del pabellón Talagane acometidas antes del pasado verano. / E. C.

Osalan pide que todo el personal, «sin exclusión», que desempeñó labores en el edificio Talagane se someta a los análisis

JULEN ENSUNZAGERNIKA

«El tema es muy serio», advierten los representantes sindicales que han destapado posibles riesgos para la salud por una exposición al amianto en el psiquiátrico de Bermeo. El Servicio Vasco de Salud Laboral, Osalan, reconoce en un informe que mientras el pabellón Talagane ejerció de área de servicio se perforaron y golpearon las paredes de fibrocemento para la colocación de baldas y demás «liberándose fibras al ambiente», por lo que los trabajadores ubicados en esas dependencias «estuvieron expuestos al riesgo de inhalación de amianto». Es por ello que Osalan recomienda que todo el personal, «sin exclusión», que desempeñó labores en esas dependencias sea sometido a controles periódicos, tal y como establece la normativa.

A pesar de que el informe del Servicio Vasco de Salud Laboral fue emitido tras la visita de un técnico al pabellón Talagane en noviembre del pasado año, en estos momentos únicamente los efectivos de mantenimiento que continúan en activo están siendo objeto de seguimiento médico bianual desde 2011, ejercicio en el que se detectó la presencia de amianto en las paredes y divisiones interiores del pabellón, que estaban fabricadas de fibrocemento. Sin embargo, «estas revisiones no se realizan a aquellos operarios que se han jubilado o han sido trasladados a otros hospitales, ni tampoco al resto de personal de ropería y almacén general», tal y como han denunciado desde UGT. Las pruebas médicas consisten en «analíticas, placas torácicas y expirometrías», detallan desde la central sindical.

El pabellón Talagane, que fue inaugurado en 1981, contaba con mil metros cuadrados y durante su última etapa -cerró en 2012- se utilizaba como almacén y área de menaje. Según los trabajadores más antiguos, «también albergó pacientes durante casi veinte años y se llevó a cabo alguna remodelación, lo que incrementaría aún más el personal que debería ser sometido a controles preventivos». Ese es precisamente el próximo objetivo de los responsables de UGT: «Determinar lo más aproximadamente posible el número de empleados que pasaron por allí».

Representantes sindicales estiman que, «en un principio, podríamos estar hablando de entre 20 o 25 operarios, sin contar el periodo en el que el recinto albergó a enfermos, que serían tres turnos de auxiliares, enfermeras, médicos, celadores, con lo que la cifra se elevaría bastante», explicaron. UGT ya ha informado al personal del hospital de la situación en una asamblea celebrada a finales de junio, «aunque esta labor debería corresponder a Osakidetza, que a día de hoy todavía no ha convocado un comité de seguridad y salud laboral para abordar el problema y establecer un plan de actuación», criticaron.

«Sin protección adecuada»

Hacen hincapié en que el problema ya se puso en conocimiento del Servicio Vasco de Salud Laboral en abril del año pasado. Meses después, en noviembre, un técnico de Osalan visitó el centro de Bermeo para elaborar el correspondiente estudio. Las conclusiones del informe no dejan lugar a dudas de que los trabajadores ubicados en esas dependencias «estuvieron expuestos al riesgo de inhalación de amianto».

Desde UGT van incluso más allá y apuntan que «fue el propio personal de mantenimiento el que retiró las baldas y enseres del pabellón sin la protección adecuada antes de la clausura de Talagane, pabellón que fue derribado antes del verano. Además, hay gente que ha estado trabajando allí diez años por lo que el tema es muy serio». Osalan también apunta, tras su trabajo de campo, que en la sala de calderas del hospital «las operaciones realizadas por firmas no inscritas en RERA -Registro de empresas con riesgo por amianto- han podido provocar la liberación de fibras al ambiente».

El amianto está considerado por la OMS como un agente externo capaz de producir cáncer. Los síntomas pueden no aparecer hasta 20 o 30 años después de la exposición. El caso del hospital de Bermeo no es algo aislado. De hecho, «en Osakidetza todos los edificios anteriores a 2001 tienen amianto y son empresas cualificadas las que se encargan de acometer las distintas tareas», detallaron fuentes sindicales.

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