LA CLAVE

«Los restos de la muralla de Leketio se encuentran maltratados y ocultos por modernos balcones»

Aitor González con su último libro sobre la muralla de Lekeitio. / MAIKA SALGUERO
Aitor González con su último libro sobre la muralla de Lekeitio. / MAIKA SALGUERO

El historiador Aitor González insta a las instituciones «a llevar un mayor control sobre las obras que se ejecutan en los cascos antiguos»

MIRARI ARTIME LEKEITIO.

Desentrañar la historia de las murallas que protegían las villas vizcaínas no es un trabajo sencillo, pero el historiador Aitor González se ha tomado su tiempo para investigar sobre algunas de ellas como la de Bermeo, Elorrio, Bilbao, Plentzia y ahora Lekeitio. En su último trabajo narra, a través de 340 páginas e ilustraciones, la evolución de la fortificación de villa turística y destaca la trascendencia de «sacar a la luz los vestigios del pasado para que permanezcan en el futuro».

No duda en recalcar que «los restos de muralla más impactantes que he visto son los de Orduña y los de Leketio, en especial, éstos últimos porque son más grandes que en otros municipios». Sin embargo, «gran parte de ellos forman parte de las fachadas de las casas», lamenta. Destacan en especial los dos lienzos de 36 y 100 metros, respectivamente, existentes en la avenida Pascual Abaroa y detrás del convento de las monjas de Santo Domingo, conocidas como las Dominicas.

«El más largo, está maltratadísimo, plagado de hiedras y muy agrietado, mientras que el de Pascual Abaroa se conservó muy bien hasta 1997, pero quedó completamente tapado con unos balcones modernos», detalla. Reconoce que «ahora existe una mayor sensibilidad hacia la protección del patrimonio y que en el caso de Lekeitio, se han realizado intervenciones arqueológicas», pero lanza un llamamiento a los vecinos «para que presionen a las instituciones para recuperar la muralla, para sacarla a la luz», recalca.

Un año de trabajo

De hecho, considera que «las instituciones más cercanas como los ayuntamientos tendrían que estar más encima de las obras que se ejecutan en los cascos históricos». Para documentar su trabajo, González ha buceado durante un año en los archivos de Lekeitio, así como en los de la Diputación y el registro de la propiedad urbana. «También he consultado infinidad de ejemplares del boletín oficial del territorio y una variada bibliografía», detalla.

Apasionado de las fortificaciones, castillos y casas torre, el portugalujo lleva más de dos décadas centrado en dotarlas de valor. «Me encanta saber qué se esconde detrás de las piedras», asegura el autor de 'La muralla de la villa de Lequeitio' de la que sólo se editarán cien ejemplares.

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