La residencia de Gernika recibe los restos de su benefector Juan Calzada en su 125 aniversario

La residencia Juan Calzada recibe los restos de su benefector 129 años después de su muerte. / AYTO.
La residencia Juan Calzada recibe los restos de su benefector 129 años después de su muerte. / AYTO.

Han sido trasladados desde San Francisco, donde falleció en 1888. La herencia que dejó permitió levantar este centro con la mediación de Adolfo Urioste

IRATXE ASTUI GERNIKA-LUMO.

Los restos de Juan Joaquín Calzada y Echaniz, aquel ajangiztarra de nacimiento al que en tiempos pasados le tocó 'hacer las Américas', descansan en los jardines de la residencia de Gernika desde el viernes. Fue él, precisamente, el principal benefactor de la fundación de la villa foral, bautizada con su nombre y en la que conviven en la actualidad más de un centenar de ancianos. La obra más generosa de Calzada ha cumplido este año su 125 aniversario.

«Dedicó parte de su herencia a la construcción de la residencia y gracias a su generosidad sigue siendo todavía hoy una realidad», agradecen desde la organización responsable de gestionar el edificio, ubicado en el número 30 de la calle Juan Calzada. El nombre del que fuera vecino de la localidad, no obstante, está ligado de manera estrecha a la del bilbaíno Adolfo Urioste, al que Gernika también dedicó en su día otra calle. «Sus vidas se cruzaron en Sonsonate, El Salvador, donde Urioste estaba afincado cuando llegó Calzada a consecuencia de los reveses económicos que había sufrido en Chile donde vivió anteriormente», relatan.

Calzada logró sacar su cabeza a la superficie gracias a los negocios que emprendió en los cafetales del país sudamericano. Falleció el 12 de noviembre de 1888 en San Francisco (California), desde donde han viajado sus restos hasta Gernika. «Nombró heredero universal a su gran amigo Urioste y en una de las visitas que éste le hizo al hospital para agradecerle la prueba de amistad y demostrarle su afecto, le manifestó que el importe de la herencia que le había otorgado lo dedicaría a fines benéficos», rememoran en la residencia. Los dos amigos acordaron que el dinero se destinaría a la construcción de un hospital en Gernika. «Con la herencia primero compraron los terrenos y más tarde ejecutaron la obra», señalan las mismas fuentes.

Plegarias a San Judás

Tras la muerte de Calzada, Urioste se desplazó hasta Gernika y construyó el edificio e instituyó la fundación que entonces llamó 'Asilo Calzada de la villa de Gernika-Lumo'. La residencia la dirigen desde entonces las Hermanas de la Caridad, «que vieron así la respuesta a sus plegarias a San Judás, ya que cuando se les encomendó la atención del servicio se encontraban a punto de cerrar el hospital de caridad que regentaban por falta de recursos económicos», apuntaron.

La residencia de Gernika, no obstante, recibe también en la actualidad recaudaciones económicas que provienen de diferentes iniciativas solidarias o el dinero dedicado en las pujas de los mejores dos quesos ganadores de la Feria del Último Lunes de Octubre. Este año, los postores hicieron entrega de un total de 8.500 euros, repartidos en dos cheques a la fundación que gestiona el geriátrico. Las corales Gernika de París y Andra Mari de la villa foral también han entregado a este centro los 1.200 euros que lograron recaudar a través de la venta de entradas para su actuación conjunta.

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