La reforma del vial de Etxebarria reducirá la siniestralidad y los puntos negros

Los trabajor de reforma de la carretera concluirán en mayo/Maika Salguero
Los trabajor de reforma de la carretera concluirán en mayo / Maika Salguero

Un informe foral revela que con el anterior trazado proliferaban las colisiones laterales, seguidas por las salidas de calzada y los vuelcos

MIRARI ARTIME ETXEBARRIA.

El proyecto de mejora del trazado de la carretera que conecta Etxebarria con Markina tiene como uno de sus principales objetivos reducir la siniestralidad y suprimir de manera definitiva varios de sus puntos negros. De hecho, los más de 4.300 vehículos que a diario atraviesan la BI-2636 mejorarán notablemente sus condiciones de circulación a partir de mayo, plazo fijado por la Diputación para rematar las obras.

Los trabajos se centran en ampliar el trazado para permitir el cruce de dos vehículos pesados, además de mejorar su seguridad. Perteneciente a la red verde de carreteras, registra un importante volumen de camiones -un 8,6% del total- procedente de la actividad del polígono de Galartza y una alta índice de accidentes. Entre los puntos más conflictivos se encuentran, la intersección que da acceso a la cooperativa Miba, a la salida de una curva.

«El otro punto negro a tener en cuenta es el cruce de entrada al barrio de Altza». En esas zonas han tenido lugar el 48% de los siniestros. Según datos recogidos por la propia Diputación, en la última década la mayor parte de los accidentes han sido colisiones (60%) y salidas de la vía (24%), concretamente laterales (20%) y vuelcos (16%), puesto que se trata de una calzada con doble sentido de circulación en la que se encuentran carriles estrechos que prácticamente carecen de arcenes.

Visibilidad

Para reducir la siniestralidad, los trabajos que se ejecutan se centran sobre todo en la rectificación de varias curvas con el fin de «suavizar el giro» y mejorar la visibilidad. «También se procede a la modificación de la sección de la plataforma, aumentando anchura de carriles y dotándole de arcenes para mejorar la circulación», apuntaron desde la Administración foral. La remodelación de las intersecciones , la mejora de los sistemas de contención y balizamiento existentes de acuerdo a la actual normativa, completarán las medidas.

Las obras, que tienen un presupuesto de ejecución de 2,8 millones de euros, incluyen también la ampliación del puente sobre el Urko, la reposición de los servicios y los accesos afectados, así como actuaciones menores asociadas a modificaciones en la señalización vertical y horizontal. Los trabajos han generado alrededor de 13.600 metros cúbicos de material procedente de las excavaciones y 5.000 de tierra vegetal.

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