Lekeitio rematará para Navidad las obras de ampliación del paseo de Santa Catalina

Una vecina disfruta de las vistas en uno de los tramos del paseo de Santa Catalina. /  MAIKA SALGUERO
Una vecina disfruta de las vistas en uno de los tramos del paseo de Santa Catalina. / MAIKA SALGUERO

La segunda fase del proyecto ronda los 165.000 euros y cuenta con ayudas del Gobierno vasco y la Diputación

MIRARI ARTIME LEKEITIO.

Los vecinos de Lekeitio dispondrá la próxima Navidad de una nueva ronda de esparcimiento en el municipio. De hecho, la segunda fase del plan de acondicionamiento del paseo de Santa Catalina ha echado ya a andar con un plazo de ejecución de dos meses y un presupuesto ligeramente superior a los 164.900 euros.

El plan representa una de las principales actuaciones en materia urbanística de la legislatura, junto al barrio de San Andrés, y cuenta con ayudas procedentes tanto del Gobierno vasco como de la Diputación, ante la imposibilidad de que el Consistorio asuma en solitario el coste íntegro del proyecto. El Ejecutivo autónomo, a través del programa Itsaspen para municipios altamente dependientes de la pesca, aportará 34.480 euros, mientras que la institución foral colaborará con otra partida de 30.200 euros.

La recuperación del frente litoral de la villa -un acantilado de altura variable que puede alcanzar los 30 metros- arrancó en 2015 con la rehabilitación del tramo que discurre entre el rompeolas del puerto pesquero y deportivo y la calle Santa Catalina, muy deteriorada por la acción erosiva de los temporales y el azote de las olas.

Velocidad limitada

La primera fase también incluyó un paseo peatonal de 690 metros que finaliza a poco más de un kilómetro del primer faro visitable de Euskadi. «El último tramo tiene acera en 585 metros, por lo que la distancia sin seguridad para los peatones queda en 445 metros», según el proyecto. Ahora, se contempla «el cierre y anclaje de las obras anteriores y desarrollar el paso hasta la zona de juegos infantiles con anchura y materiales similares», detallaron desde el Ayuntamiento.

Entre las premisas fijadas a la hora de ejecutar los trabajos figuran reducir los procesos de desestabilización del acantilado para garantizar la estabilidad del dominio público marítimo-terrestre, trabajar con criterios de estabilidad ambiental y recuperar la propiedad pública del borde del mar mejorando su accesibilidad y su uso recreativo para los paseantes. La nueva acera será similar a la anterior con una anchura de 1,80 metros y una cota de quince centímetros.

Además, está previsto colocar un paso de peatones elevado, un reductor de velocidad y rebajar la acera en el punto que coincide con la vivienda del número 12. Tras ejecutar las mejoras, la anchura de la calzada quedará en unos seis metros por lo que se reordenará el tráfico y la velocidad quedará limitada a 20 kilómetros por hora.

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