Una isla llena de historias

Participantes en la conmemoración cruzan el malecón hacia la isla de Garraitz ataviados con trajes de la época. / MAIKA SALGUERO

Lekeitio rememoró ayer el 400 aniversario de la cesión de Garraitz a los franciscanos

MIRARI ARTIME LEKEITIO.

La isla Garraitz va más allá de la típica estampa turística de Lekeitio. A lo largo del tiempo se ha convertido en escenario de episodios importantes en la historia de la villa. Por ello, la asociación para la defensa del patrimonio de Lea Artibai, Atabaka, junto a la sociedad de ciencias Aranzadi se han empeñado en desenterrar la biografía arqueológica y natural que atesora y así realzar su valor. Uno de los acontecimientos más significativos que han documentado hasta el momento tuvo lugar un 7 de julio de hace 400 años cuando el municipio cedió el islote y la ermita de San Nicolás de Bari que albergaba a los padres franciscanos recoletos para la fundación de su convento.

Promotores de esa investigación, acompañados por alcaldes y responsables municipales y eclesiásticos teatralizaron ayer aquel histórico momento. Ataviados con trajes de la época, un grupo de txistularis presidió la comitiva en la que estuvieron representados los ayuntamientos de Lekeitio, Mendexa e Ispaster. Tampoco faltaron miembros de la parroquia y de la cofradía de pescadores.

Ante la cara de sorpresa de los bañistas que disfrutaban de la soleada mañana en Isuntza, el séquito cruzó el arenal para dirigirse a la isla. «La reproducción no es exacta del todo, porque hace 400 años todavía no existía el malecón», detallaron desde la organización. Tras alcanzar el islote, en coincidencia con la bajamar, se procedió a la lectura del acta que el párroco Vicente Urkiza halló en los archivos de la iglesia, donde se recogían las condiciones de la cesión de los terrenos para la construcción del edificio religioso que ocupó el lugar entre los años 1617 y 1650.

«La falta de agua dulce y las inclemencias de los elementos dificultaban la labor de los franciscanos por lo que decidieron abandonarla», detallaron desde Atabaka. La isla con su ermita y casa volvió entonces a poder del cabildo, según estaba previsto en la escritura de cesión», añadieron. Demolido el templo en 1795, a consecuencia de la guerra contra los franceses, no se restauró.

«Durante siglos ha sido colonizada por religiosos, militares y civiles. Son historias que han ido dejando su huella en este trozo de tierra y que tratamos de recuperar y sacar a la luz para darlos a conocer y protegerlos. También nos centramos en el valor natural que tiene con el objetivo de convertirlo con el tiempo en un parque histórico-natural abierto al conocimiento de los ciudadanos», señaló Alfredo Moraza, de Aranzadi.

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