El Gobierno vasco rematará en tres meses las obras del casco viejo ondarrés

Zona del casco viejo objeto de las reparaciones. / MAIKA SALGUERO
Zona del casco viejo objeto de las reparaciones. / MAIKA SALGUERO

Ha adjudicado el proyecto complementario para reparar las fachadas y el interior de las viviendas por 158.000 euros

MIRARI ARTIME ONDARROA.

El Gobierno vasco ha fijado un plazo de tres meses para rematar de manera definitiva las obras de las fachadas del casco viejo de Ondarroa, así como del interior de las viviendas afectadas por las grietas y desperfectos provocadas por el proyecto de ampliación del muelle que bordea la margen izquierda de la ría Artibai y la posterior colocación de pantanales. Los trabajos fueron ejecutados por el propio Ejecutivo autónomo hace más de una década.

La dirección de Desarrollo Económico e Infraestructuras ha encargado los trabajos a la empresa Bycam por un presupuesto económico de 158.000 euros con cargo a los presupuestos de 2017. «Tiene un plazo de ejecución de tres meses y una garantía de tres años», detallaron desde el Gobierno vasco.

Las mejoras se centrarán en rematar la renovación de las escaleras del número 13 de Nasa Kalea, así como en los interiores de las casas que aún quedan por sanear en los portales que resultaron afectados y que llegan hasta el número 19 de esa calle, así como el 1 y 7, de Kaleandi y el 2 y 4, de Kanttoipe.

Las intervenciones ejecutadas en las viviendas se han centrado en el picado, saneado y reparación de las áreas dañadas en suelos, techos y parámetros verticales. Tras reponer los elementos afectados se ha procedido a su pintado y barnizado, así como a los reajustes en las carpinterías interiores y exteriores.

En la fachadas, por su parte, se ha procedido al picado y posterior cosido de las grietas que existían en la mampostería, así como en los recovecos y en los patios. Tras numerosos años de espera y trámites, los vecinos ansían ver finalizados los trabajos que pusieron en peligro sus hogares.

La ampliación de los muelles afectó a la cimentación de los edificios, agrietó escaleras y fachadas, desencajó puertas y ventanas e incluso puso en serio peligro la estabilidad de media docena de bloques y medio centenar de casas.

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