La flota de arrastre reducirá las capturas no deseadas con unos dispositivos selectivos en las redes

Arratzales separan las distintas especies capturadas con redes de arrastre. /  IÑIGO ONAINDI
Arratzales separan las distintas especies capturadas con redes de arrastre. / IÑIGO ONAINDI

AZTI y la Organización de Productores de Altura de Ondarroa (OPPAO) buscan fórmulas para que las empresas se adapten a la nueva regulación

MIRARI ARTIME ONDARROA.

El Parlamento y el Consejo Europeo establecieron en 2013 las bases de una política para reducir las capturas no deseadas y eliminar los descartes en Europa, según un esquema de implantación progresiva de la regulación conocida como 'Obligación de Desembarque' (OD) entre 2015 y 2018. Este reglamento y sus medidas de reducción y supresión del descarte supone para la flota de arrastre importantes cambios operativos, que implican nuevos retos para las empresas pesqueras.

Ante este escenario, AZTI, la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa (OPPAO) y la Organización de Productores de Pesca Fresca del Puerto y Ría de Marín (OPROMAR) han decidido ponerse manos a la obra para proporcionar instrumentos que permitan adaptarse a la nueva regulación, asegurando su sostenibilidad. El Proyecto MenDes es una de las iniciativas puestas en marcha.

Con un enfoque multidisciplinar, tecnológico y científico, trata de buscar alternativas para la adaptación de la flota de arrastre a estos nuevos tiempos. Por una parte, se llevará a cabo un diagnóstico de la problemática de estos buques ligado al cumplimiento de la regulación OD.

El programa de trabajo contempla también la realización de pruebas de pesca experimental con las artes de arrastre de tipo comercial, equipadas con dispositivos selectivos, para poder cuantificar el efecto en términos de reducción de la captura no deseada de las especies limitantes y también el efecto en el apresamiento de las especies objetivo de la pesquería.

A lo largo del año también se evaluarán los efectos del manejo a bordo de la captura retenida no deseada, ligada al cumplimiento de la 'Obligación de Descarga', sobre la seguridad de las tripulaciones, y se plantearán alternativas técnicas para minimizar los efectos identificados.Además, el proyecto MenDes incluye la valoración socio-económica de los efectos de las medidas operativas en las empresas pesqueras. «Se pretende así ofrecer a la flota comercial alternativas que minimicen el impacto económico de la regulación», apuntaron responsables de la iniciativa.

Relación estrecha

Finalmente, se mantendrá una estrecha relación con el sector pesquero y la sociedad, desarrollando diferentes tipos de actividades para una adecuada interacción entre agentes del sector pesquero, tecnólogos y científicos, incluyendo talleres de trabajo mixtos y comités tecnológicos. Se prevé desarrollar, igualmente, diferentes actividades de divulgación del proyecto orientadas a diferentes ámbitos de la sociedad.

Uno de los últimos estudios realizados por investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) a lo largo de tres años y que recientemente vio la luz en un atlas que publicó el Ministerio de Agricultura, revela que por detrás de la caballa o verdel, cuyo porcentaje de devolución al mar llegó al 69%, la segunda especie más desechada es la bacaladilla (47,56%). Los descartes de merluza -principal especie de la flota de altura ondarresa-, por su parte, fluctúan entre el 38 y el 43% en función de la modalidad de pesca de arrastre empleada. El gallo, el chicharro y el rapé completan la lista con porcentajes que se sitúan entre el 41, 21 y el 10,7%, respectivamente.

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