'Fina', una vaca de lo más pesada

'Fina' junto a su propietario ayer en el caserío 'Urbitxe' de Etxebarria. /  MAIKA SALGUERO
'Fina' junto a su propietario ayer en el caserío 'Urbitxe' de Etxebarria. / MAIKA SALGUERO

Los propietarios del caserío 'Urbitxe' de Etxebarria crían un ejemplar único de raza limusina que alcanza los 1.184 kilos en báscula

MIRARI ARTIME ETXEBARRIA.

Las vacas pesan lo suyo, pero ésta en particular va camino de convertirse en la reina de la báscula. Y es que 'Fina' como la han bautizado sus dueños supera la tonelada de peso. En concreto, la semana pasado alcanzó los 1.184 kilos cuando lo normal para su raza -limusina- es poco más de la mitad. Esta ejemplar de cinco años que crían en el caserío 'Urbitxe' de Etxebarria, por tanto, va camino del récord.

De pelaje rojo alazán, cuenta con unos rasgos muy marcados; cabeza corta, frente y hocicos anchos, cuello corto y un trasero bien definido. Su dueña, Miren Idoeta lleva toda la vida dedicada al cuidado de su rebaño formado por una veintena de cabezas, así como media docena de novillos más destinados a la reproducción.

A estas alturas, al hablar de 'Fina' reconoce que «no imaginábamos que llegaría a pesar tanto». En la actualidad, gana una media de 1,5 kilos al día. «Estos últimos meses estamos engordándola porque debido a un problema -tiene caído el cuello de la matriz- hemos decidido retirarla y llevarla al matadero», indica la propietaria.

Para mantenerla, sus cuidadores no se andan con rodeos a la hora de medir las cantidades. La dieta diaria de 'Fina' incluye uno 15 kilos de pienso, cerca de ocho de hierba seca más otros dos kilos de paja, aproximadamente. El agua que consume resulta imposible de calcular. «Su padre ya era una pieza muy grande, pero es que ésta es un caso excepcional», reconoce.

Chuletones

Vino al mundo por inseminación artificial de un toro procedente de Francia. «Cuando nació era bastante pequeña y menuda y por eso le pusimos de nombre 'Fina'», recuerda la propietaria. La madre era de casa. «Cuidamos mucho la mejora genética para ir a más en cuanto a calidad de la especie, así como de la carne que producimos», indica.

De hecho, uno de los rasgos que más definen a las 'limusinas' es que su carne en general resulta muy fina, jugosa y muy apreciada por los consumidores, sobre todo por el olor, sabor y jugo de los pedazos más nobles. «Los chuletones que saldrán de 'Fina' probablemente tendrán unos dos kilos, un auténtico manjar», apunta Idoeta.

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