Érase una vez... Bizkaia

Dos de las asistentes a la excusión por el acantilado de Barrika./Borja Agudo
Dos de las asistentes a la excusión por el acantilado de Barrika. / Borja Agudo

Una excursión por los acantilados de Barrika permite conocer cómo se formó esta costa tan espectacular y recrear la vida de hace millones de años

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

Es famoso el de Zumaia, pero Bizkaia también tiene su flysch. Esta singular formación rocosa compuesta por la alternancia de diferentes capas sedimentarias está en Barrika y un vecino de la localidad, Iñaki Líbano, está empeñado en darle notoriedad porque este lugar permite realizar un viaje al pasado de hace, nada más y nada menos, que 140 millones de años.

Medio centenar de interesados en la geología, la arqueología y la paleontología acudieron este sábado a la salida guiada por los acantilados de Barrika, un compendio de todas estas ciencias. La cita, enmarcada en las Jornadas Europeas del Patrimonio que promueve la Diputación vizcaína, era a las once de la mañana. La playa de Muriola fue el escenario de la primera lección magistral. Entender cómo se formaron esas impresionantes paredes no es nada fácil, pero Iñaki Líbano consiguió que todo el mundo lo comprendiera. Para ello, utilizó dos tablillas, dos piezas de cristal y un palo.

Con estos sencillos elementos formó un fondo de océano que fue rellenando con una capa de piedrecillas, con otra de arena rojiza, las compactó con agua y después siguió añadiendo más pisos... colocó un palo en medio, lo movió a modo de fuerza tectónica y los diferentes estratos colisionaron. «Así se forma un flysch», concluyó. «Es la primera vez que entiendo una lección de geología», comentaba Ana Ugalde.

La mayor cantera de sílex

A continuación, el grupo se dirigió a la punta de San Valentín, donde un hito recuerda que allí se encastillaron los carlistas para batallar contra los isabelinos. «Disfrutad del espectáculo», decía con entusiasmo el profesor. El espectáculo era la formidable vista de estratos «anticlinales y sinclinales». «Estamos ante un ‘best seller’ en geología», añadía. Como entre los excursionistas estaban cuatro arqueólogos guipuzcoanos, Líbano no tuvo problema en admitir que «esto es el ‘best seller’, pero Zumaia es la enciclopedia».

De camino hacia las laderas de Kurtziamendi, la paleontología se abría paso. Era el momento de hablar «de la mayor cantera de sílex del Cantábrico» y de los últimos vizcaínos neandertales antes de que el Homo sapiens dominara estas tierras. «Desde aquí se ve el primer yacimiento que excavé, con Pedro Castaños. Encontramos restos fósiles de león, de rinoceronte, de uro, de hiena... Tienen 400.000 años».

A punto de terminar la visita, los guipuzcoanos del grupo arqueológico Antxieta no se querían ir sin hacer la pregunta. «Sabemos que hubo un periodo de convivencia de los neandertales y los sapiens, ¿pero se mezclaron, se cruzaron?», plantearon entre risas. «En Eurasia parece ser que sí; aquí no...».

En el escenario de 'Juego de Tronos'

La tranquilidad de los nudistas que disfrutaban de una mañana de otoño más soleada que cualquiera del verano se vio perturbada por la invasión pacífica de los excursionistas. «Estamos en la playa de Muriola. De frente, Gorliz», explicaba Iñaki Líbano. «Aquí se grabó ‘Juego de Tronos’», resaltó cuando el grupo hizo corro frente a una de las paredes de roca. Nadie se extrañó de estar en un escenario de película porque el lugar responde a la perfección a la atmósfera de la famosísima producción norteamericana. El acantilado, hasta ahora conocido por su espectacular flysch, es desde entonces el lugar en el que desembarcan Tyrion Lannister y Sir Davos.

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