«Los deberes son un error pedagógico»

Francesco Tonucci ha participado en las jornadas educativas organizadas por la ikastola Berakruz de Markina. / MAIKA SALGUERO
Francesco Tonucci ha participado en las jornadas educativas organizadas por la ikastola Berakruz de Markina. / MAIKA SALGUERO

El psicopedagogo italiano Francesco Tonucci recalca ante más de un centenar de profesores de la zona el «derecho de los niños a disfrutar y jugar»

MIRARI ARTIME MARKINA.

«Los deberes son un error pedagógico y si el niño necesita refuerzos hay que hacerlo en clase, porque la escuela es la responsable de esa laguna». Así de tajante se mostró Francesco Tonucci ante un auditorio repleto de profesores, educadores y tutores de Lea Artibai y alrededores que participaron en las jornada educativas organizadas por la ikastola Berakruz de Markina con motivo de los actos conmemorativos de su centenario.

Conocido como 'Frato', Tonucci es un psicopedagogo, dibujante y pensador famoso por defender la importancia que deben tener los niños en la organización y la vida de las ciudades. Autor de una crítica satírica del sistema educativo actual y la forma de trabajar de las escuelas, ha investigado a fondo el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la metodología educacional. En 1991, además, puso en marcha en Fano, su ciudad natal, el proyecto 'La ciudad de los niños', que situaba a los más pequeños como protagonistas al planificar la urbe.

En su visión educativa, apuesta por una escuela en la que se escuche, comprenda y respete a los niños. Por eso, no dudó en mostrar su más rotundo rechazo a los deberes. «Las tareas se piensan como ayuda, especialmente a los que más lo necesitan, pero no consiguen ese objetivo», apuntó. Y es que, «generalmente los que tienen más dificultades no suelen contar en casa con el apoyo necesario para hacer los deberes».

Esa labor de enseñar y cubrir las lagunas educativas «corresponde al profesor y debe hacerse dentro del horario escolar, sino, lo siento, pero es un abuso, un error», recalcó. A su juicio, los momentos de libertad, esparcimiento y diversión fuera del aula «resultan fundamentales» para los chavales. Además, influyen de manera positiva en el proceso de aprendizaje. «Fuera del horario escolar, los estudiantes tienen que disfrutar libremente y sin adultos, de su tiempo de esparcimiento y juego para que tenga algo que contar en el centro y no limitarse a recibir los contenidos académicos, en cuyo caso, será una mala escuela», recalcó.

Confianza

El profesor italiano también se mostró tajante a la hora de defender la diversidad. «La heterogeneidad en el aula es buena porque, ya sea cultural, de género o discapacidad, lejos de ser una dificultad o una barrera, es una ventaja y una riqueza que debe aprovecharse. La verdadera escuela inclusiva es la que apuesta por esa diversidad», sentenció.

Tonucci insistió en recalcar los derechos de los menores y en la importancia de escuchar a los alumnos y confiar en ellos. «Es importante tener confianza en las competencias y la capacidad de los niños, en lo que saben, y escuchar su mundo, lo que traen a la escuela, las respuestas inesperadas y no como ahora en el que los chavales solo pueden escuchar lo que dice el maestro», indicó.

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