Busturia cerrará el acceso rodado a la playa de San Antonio en verano

La estrechez del vial genera numerosos problemas. /  M. S.
La estrechez del vial genera numerosos problemas. / M. S.

Un pivote a la altura del puente de las colonias de la BBK impedirá el paso, salvo a residentes, servicios de emergencia y vehículos de limpieza

MAIKA SALGUERO BUSTURIA.

Busturia se ha puesto manos a la obra para buscar soluciones que pongan fin al caos circulatorio y los problemas de accesibilidad que sufre la playa de San Antonio con la llegada de la temporada estival. Las singularidad de la zona con un paso muy estrecho, obliga a vecinos y transeúntes a convivir con los numerosos coches que acuden al lugar de julio a septiembre con el riesgo que ello conlleva.

De hecho, un estudio foral elaborado en diferentes playas del territorio, entre las que se incluye la busturitarra, ya alertaba en 2015 de la necesidad de limitar el tránsito de vehículos debido a la falta de espacio. El informe ha alentado a la Diputación y al Consistorio a apostar por la reordenación de la zona. Una de las medidas que se barajan a corto plazo es el cierre del tráfico rodado con excepción de vehículos autorizados, emergencias y camión de limpieza.

«La idea es colocar un pivote a la altura del puente de las colonias infantiles de la BBK en las horas de mayor afluencia para que los usuarios dejen los coches en el aparcamiento de Santarena y así no se produce ningún tipo de colapso y los peatones pasean con tranquilidad sin riesgo de atropello. Los residentes también podrán acceder y podrán estacionar sus vehículos», adelantó el alcalde, Aitor Aretxaga.

Aunque el Consistorio se muestra partidario de aplicar la medida este mismo año, «de momento no es seguro». «Si la Diputación nos da el visto bueno lo haremos», apuntó el máximo mandatario local. Y es que, La playa de Sopelana, «que también vive la misma casuística con un aparcamiento grande a 400 metros del arenal, también ha cerrado el paso y se ha solucionado el caos circulatorio», sentenció.

Otro de los problemas de San Antonio es la falta de aceras y la estrechez del vial a la altura de Abiña. Los vecinos han formulado numerosas quejas al respecto «por el peligro que representa, ya que salimos del portal directamente a la calzada», denuncian. El Ejecutivo busturitarra ha mantenido varias reuniones con la Diputación para abordar este asunto y confía que, «a medio plazo y, si hay disponibilidad económica, se podrá materializar la mejora».

Reunión con los vecinos

De momento, el Consistorio se reunirá esta semana con los vecinos de Abiña, enclave recientemente anexionado a Busturia, para determinar cuáles son las prioridades del barrio. Los residentes llevan más de trece años denunciando el mal estado de Abiña, un entorno formado por 72 viviendas y varios negocios estivales. Además de la falta de urbanización del área también se unen los problemas de inundabilidad, «que se solucionarían rápidamente con el derribo de un muro en Abiñabarri», manifestaron.

Los residentes proponen dotar a Abinaga de un único acceso rodado hacia Axpe con un vial de cinco metros de ancho y dos metros de arcén similar a un bidegorri. «Las demás vías rústicas pasarían a ser vías semi-peatonales al igual que la zona del puente de la colonia», plantean. El alcalde de Busturia, Aitor Aretxaga anunció su intención de escuchar las reclamaciones vecinales y poner en práctica sus demandas en función de la disponibilidad económica. «No se pueden hacer las cosas deprisa. Valoraremos lo más prioritario y, sobre todo es importante humanizar el entorno para hacerlo más acogedor», adelantó.

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