Arrantzales urgen medidas para controlar a los pelágicos

La pesquería del bonito mantiene una tendencia al alza, según el Gobierno vasco. / MAIKA SALGUERO
La pesquería del bonito mantiene una tendencia al alza, según el Gobierno vasco. / MAIKA SALGUERO

Reivindicanla implicación de ONGs e instituciones para regular una actividad que genera «un descarte bárbaro» de gran cantidad de bonito

MIRARI ARTIME ONDARROA.

La costera del bonito se ha cerrado en el País Vasco con unas capturas superiores a las 6.700 toneladas, según datos ofrecidos ayer por el Gobierno vasco. No obstante, portavoces del sector volvieron ayer a insistir y reclamar la adopción urgente de medidas para controlar la actividad de los pelágicos.

Responsables de las cofradías de Bizkaia y Gipuzkoa -acompañados por el viceconsejero de Agricultura y Pesca, Bittor Oroz, así como el Directos de Pesca del Ejecutivo autónomo, Leandro Azkue- pidieron la implicación de instituciones y ONGs para regular la actividad de esas embarcaciones que también participan en la pesquería de túnidos.

«Realizan un descarte bárbaro, ya que arrojan grandes cantidades de pescado al mar, en su mayoría bonito joven que no puede ser comercializado por su deplorable estado», criticó el presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Eugenio Elduayen, en su intervención acompañado por el cofrade mayor de Ondarroa, Eusebio Arantzamendi.

«No entendemos cómo se puede permitir», denunciaron. «Es urgente que se tomen medidas para evitar que en esta pesquería se repita lo que ocurrió con la anchoa», añadieron en relación a la delicada situación que atravesó el bocarte durante años que inclusó provocó el cierre de la pesquería durante varios ejercicios.

Desde el Gobierno vasco también expresaron su preocupación por la actividad de las embarcaciones francesas e irlandesas. En este sentido, anunciaron que el Ejecutivo autónomo mantiene conversaciones con el Gobierno central con el objetivo de adoptar medidas que puedan evitar fricciones futuras.

No obstante, Bittor Oroz aseguró que los consumidores tienen la capacidad de comprar pescado identificado con Eusko Label. De hecho, el 71,5 % de las toneladas de bonito descargadas en los puertos homologados han correspondido a ejemplares identificados con el distintivo de calidad, lo que ha supuesto un notable incremento respecto al 61,2% que fue etiquetado en la campaña pasada.

Más cimarrón

«El 28,5 % restante no ha podido entrar en esta categoría al no alcanzar el peso mínimo de cuatro kilos por pieza», señalaron desde el Gobierno vasco. La gran mayoría de las descargas se han registrado en los puestos guipuzcoanos de Getaria (3.362 toneladas) y Hondarribia (1.609), seguidos por los de Ondarroa donde se ha llegdado a los 733 y Bermeo con 416.

«A diferencia de los años 2013 y 2014, donde los túnidos sufrieron cambios en sus hábitos de migración obligando a los arrantzales a trasladarse hasta aguas irlandesas para su captura, desde el 2015 la especie ha regresado a su ruta habitual», indicaron los arrantzales.

«Al permitirnos trabajar en aguas más próximas a nuestras costas, hemos podido aumentar la rentabilidad», añadieron. El precio medio de venta en lonja también les ha resultado satisfactorio. La cotización se ha situado en 3,89 euros por kilo y las ventas han superado los 26,3 millones de euros.

«Son cifras superiores a las registradas el año pasado, cuando se capturaron alrededor de 6.200 toneladas con un precio medio de 3,76 euros y unas ventas de 23,4 millones», matizaron desde el Ejecutivo autónomo, quienes recalcaron la tendencia al alza de la pesquería.

Respecto al cimarrón, la campaña ha finalizado con unas capturas de 793,6 toneladas, frente a las 638,8 del ejercicio anterior cuando se regresó a esta pesquería tras tres años de ausencia. En este caso, la totalidad de los ejemplares, con un peso medio de 36 kilos, se ha comercializado bajo el sello de calidad Eusko Label.

Las ventas también han aumentado ligeramente -de 4,5 a 4,7 millones- a pesar de que el precio por kilo se ha reducido de 7,15 euros en 2016 a los 5,98 de este año. La mayoría de estas descargas se ha registrado en los puertos guipuzcoanos, mientras que en Ondarroa y Bermeo la llegada de esta especie ha resultado anecdótica.

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