Una Arrain Azoka de diez en Bermeo

El restaurante solidario de la cofradía vieja estuvo hasta la bandera. /  MAIKA SALGUERO
El restaurante solidario de la cofradía vieja estuvo hasta la bandera. / MAIKA SALGUERO

El apartado gastronómico gana peso y las empresas se muestran «muy satisfechas» con las ventas registradas

MAIKA SALGUERO BERMEO.

La vigesimocuarta edición de la Arrain Azoka de Bermeo, una de las de mayor afluencia de público de los últimos años, se ha saldado con «excelentes» ventas y el calificativo de «extraordinaria» por parte de la organización. De hecho, las empresas participantes se mostraron «muy satisfechas» del resultado obtenido. Es el caso de la compañía Echebastar, que tanto la jornada del sábado como la del domingo acabó con las existencias de pintxos de atún ultracongelado.

«Con respecto al año pasado hemos vendido un 45% más», admitió el representante de la compañía Oscar Baraiazarra. El apartado gastronómico de la feria, que una vez más ha contado con el patrocinio de EL CORREO, ha adquirido en las últimas ediciones mayor relevancia «ya que el visitante valora de manera muy especial el poder degustar el producto. Los stands que ofrecían esta posibilidad han tenido mucho éxito», reconoció la alcaldesa, Idurre Bideguren.

Un año más la jornada del sábado se convirtió en un día festivo, en el que bares y restaurantes hicieron su agosto. «El buen tiempo ha sido determinante. La gente visita los puestos y luego se da una vuelta. Se ha trabajado muy bien», aseguraron desde el Bar Izaro. El restaurante solidario que ofrecía atún a la brasa y marmitako fue otro de los que tuvo una espectacular acogida. El público acabó con los 1.100 kilos de género y el dinero recaudado se destinará a las familias con niños de entre 6 y 12 años, que presentan trastornos en su desarrollo y cuya asistencia no está cubierta por la sanidad pública.

«En algunos momentos se acabaron los platos y el pan. Más de 60 voluntarios colaboraron en la cocina y en la barra. A todos ellos agradecerles su trabajo», remarcó Begoña Gangoiti, una de las coordinadoras de la feria. Dentro de las actividades paralelas, la labor divulgativa realizada por los científicos de la estación marina de Plentzia y de Azti tuvo buena acogida. A través de microscopios, los niños observaron el aparato reproductor del bacalao y la maragota, y tuvieron conciencia del efecto de los microplásticos en las especies marinas. En el marco de la feria también resurgieron movimientos vecinales de protesta a favor de la construcción de los túneles de Sollube y en contra del astillero «tóxico a 50 metros de las casas».

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