«La actitud marca la diferencia entre grandeza y mediocridad»

Küppers, en el centro, junto al público que asistió a su charla. /  M. S.
Küppers, en el centro, junto al público que asistió a su charla. / M. S.

El coach Víctor Küppers transmite a los agentes de Lea Artibai la importancia de los valores para desarrollar el potencial personal

MIRARI ARTIME MARKINA.

«Lo que realmente marca la diferencia entre lo mediocre y la grandeza, es la actitud en nuestra manera de ser», recalcó ayer Víctor Küppers en la conferencia que ofreció a los agentes empresariales y responsables de recursos humanos que acudieron a la séptima edición de la jornada 'Pompas de ilusión', organizada por el centro de formación superior Lea Artibai Teknik Ikastetxea. El formador y escritor holandés, aunque residente entre Ordino y Barcelona, expuso de manera divertida la importancia de la actitud como elemento movilizador y dinamizador tanto en el ámbito personal como profesional para desarrollar el enorme potencial de cada individuo.

«Lo más importante es que lo más importante tiene que ser siempre lo más importante», sentenció. A su juicio, «la vida pasa a toda castaña y no podemos perderla corriendo como pollos sin cabeza». A su modo de ver las cosas, en cualquier profesión, tarea o faceta de la vida, la actitud es siempre fundamental «para lograr no sólo un buen resultado, sino el mejor, el que marca la diferencia».

Vivir con alegría

Para el profesor de Dirección comercial y de Inteligencia Emocional en la Universidad Internacional de Cataluña y en la Universidad de Barcelona todo se basa en una sola ecuación. «El valor profesional es igual a la suma del conocimiento más la habilidad, pero multiplicado por la actitud, que es el que dice realmente dónde quieres estar, si somos gente con la energía a cero o proactivos, cenizos o positivos». Küppers, además, instó a los asistentes a la conferencia a luchar cada día para ser mejor persona y a vivir con alegría, ilusión, entusiasmo, generosidad y grandeza tanto en su faceta personal como en la profesional. «Nadie es grandísimo padre, marido, amigo o jefe por sus conocimientos o habilidades, sino por su manera de ser», concluyó.

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