«Mi abuela traía medias de cristal del extranjero escondidas en la faja y las vendía en Bermeo»

Ana Ormaetxea junto a su madre Julita Tellechea en su establecimiento de Bermeo. /  M. SALGUERO
Ana Ormaetxea junto a su madre Julita Tellechea en su establecimiento de Bermeo. / M. SALGUERO

La lencería Julita 'Txati' de Bermeo celebra hoy su 60 aniversario con un desfile y un ágape en el Kafe Antzokia

IRATXE ASTUI BERMEO.

El comercio tradicional tiene un claro ejemplo en el escaparate de la lencería Julita 'Txati' de Bermeo. Lejos de echar el cierre por el paso de los años y la llegada de una nueva generación, este pequeña tienda, ubicada en el corazón del casco viejo de la villa marinera, ha sabido adaptarse a los tiempos y las nuevas demandas de la clientela para soplar hoy nada menos que sesenta velas.

Ana Ormaetxea está al frente de este histórico negocio de la localidad costera desde el pasado mes de marzo, pero antes le precedieron tras el mostrador su madre, Julita Tellechea, y su abuela, Julia García. Propietarias, empleadas y clientas de la histórica lencería celebrarán hoy (20.30) por todo lo alto la efemérides, con un desfile y un ágape en el Kafe Antzokia. «Seguimos al pie del cañón gracias al pueblo, así que esta es una manera de corresponder a todos los vecinos que durante estos largos años han pasado por nuestra tienda», agradeció su actual propietaria.

Cuando todavía su nariz apenas sobresalía un palmo del mostrador, Ana jugaba a ordenar por colores hilos y lazos en la que ahora es su tienda y recuerda hasta la disposición de las estanterías y el género que se exponía en el antiguo local de su abuela, que por aquel entonces se situaba a tan solo unos metros de distancia del actual negocio, en la calle Bidebarrieta. «Las mujeres decían que era un Corte Inglés en pequeño. Mi amuma vendía allí desde hilos, colonias, bragas y calzoncillos hasta alfombras para casa», detalla.

El origen del negocio, sin embargo, se encuentra en un camarote de la calle Andra Mari de la localidad. «Mi abuela, sus tres hijas y una amiga de la familia, Emili Zabala, comenzaron allí a tejer jerséis, sobre todo para los arrantzales», rememora.

Una tejedora «enorme»

La constancia de aquellas trabajadoras dio más tarde para que, a mediados de 1957, Julia García abriera su primera tienda «con una tejedora enorme», matiza. Casada con un marino, 'Julita' aprovechaba los viajes al extranjero que hacía para ver a su marido para traer el género más novedoso que se estilaba en otros países a su lencería de Bermeo. «Compraba medias de cristal, que por aquel entonces aquí no existían, y las escondía dentro de la faja para que no le pillaran en los controles. Luego las vendía a sus clientas», cuenta su nieta.

Julita 'Txati', al igual que la mayoría de comercios locales, ha hecho también las veces de 'gabinete psicológico'. «Aquí han venido algunas clientas a pasar la tarde con la excusa de comprar una prenda. Unos veces nos hemos hinchado a reír y otras hemos llorado con ellas. Intentamos que esa emotividad entre el vendedor y el cliente se mantenga todavía hoy», subraya Ormaetxea. Para eso se paralizaba el trajín de la tienda «cuando sonaba la sintonía del programa radiofónico 'Elena Francis'». En el local se hacía el silencio hasta que terminara «y los comentarios daban para una tertulia entre las clientas», recuerda todavía con nostalgia.

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