El Correo

Ondarroa apura una de sus mejores costeras de anchoa con 8.200 toneladas descargadas

Arrantzales proceden al pesaje de anchoa en el puerto de Ondarroa.
Arrantzales proceden al pesaje de anchoa en el puerto de Ondarroa. / Maika Salguero
  • La cotización media del bocarte se ha situado en 1,55 euros el kilo, cifra ligeramente inferior a la registrada la campaña anterior

La costera de la anchoa encara su recta final. De hecho, buena parte de la flota de bajura que opera en el muelle de Ondarroa, en especial los buques de procedencia gallega, han dado por finalizadas las descargas de bocarte y han tomado rumbo a sus puertos de origen. Los que aún continúan en la pesquería de esta especie apuran las últimas jornadas. «Vamos a salir una semana más, a la espera de que nos dicten la orden de cierre, porque estamos muy cerca de completar la cuota. No nos falta mucho», adelantaron portavoces del sector.

Los buenos resultados cosechados por los estudios científicos que determinan su estado biológico, llevaron a la UE a establecer un tope de capturas para España y Francia de 33.000 toneladas, el máximo de los últimos años, que son apresadas por las flotas de ambos países, pero en periodos diferentes. En la cofradía ondarresa, las descargas registradas desde el inicio de la primavera han permitido contabilizar una de las mejores costeras de las últimas décadas. En concreto, se han comercialización 8.200 toneladas, con un precio medio de 1,55 euros el kilo. El año pasado, se contabilizaron 5.400 mientras que la cotización del pescado se situó ligeramente por encima, 1,60 euros.

Saturación del mercado

En el conjunto de los puertos vascos, la cifra roza las 16.000 toneladas. «Es una de las mejores costeras desde hace tiempo, sobre todo por el importante volumen de capturas y porque el tamaño de las piezas ha sido ligeramente mayor que en otras ocasiones, aunque nos hubiera gustado localizar bancos de pescado más grande aún para consolidar nuestro espacio en el sector conservero», reconoció un patrón gallego. Otro de los aspectos mejor valorados ha sido la regulación de la pesquería por parte de los propios arrantzales. «Nos permite una gestión más adecuada a nuestras necesidades», añadieron.

En el lado negativo, por su parte, se sitúan las jornadas en las que se han visto obligados a suspender la faena debido a la saturación del mercado como consecuencia de las masivas descargas. Los bajos precios registrados en lonja obligaron incluso a suspender las ventas. «Por suerte, no han sido demasiados días», reconocieron desde otro barco cántabro que, tras dar por finalizada la costera, regresará hacia el fin de semana a su puerto base.

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