El Correo

«El bullyng desaparece cuando el acosador no encuentra seguidores»

  • La ikastola Seber Altube de Gernika implanta el programa finlandés KiVa para prevenir abusos entre los estudiantes de 6 a 12 años

Los alumnos entre 6 y 12 años de la ikastola Seber Altube de Gernika participan desde hace varias semanas, junto a medio centenar de ikastolas concertadas entre los que se incluyen Eleizalde de Bermeo, Azkue de Lekeitio y Zubi Zahar de Ondarroa, en un programa importado de Finlandia que tiene como objetivo prevenir el acoso en las aulas. Los docentes han recibido formación para que, cada quince días, a través de actividades lúdicas enseñen a identificar una situación de abuso.

«Se han dado casos de malas prácticas en nuestro centro pero lo importante es reconocer este tipo de actitudes y atajarlas. El bullying desaparece cuando el acosador no encuentra seguidores y lo que tratamos es que todos los compañeros sean ayudantes de las víctimas», aseguró el director del centro, Roberto Arteagabeitia, que junto a Leire Anitua y Maialen Basterra, son los coordinadores del programa KiVa en la villa foral.

Según datos extraídos del proyecto finlandés, el 9% de los alumnos acosa y el 13% son víctimas. Solo un 20% ayuda al menor atacado, mientras que el resto, calla o refuerza la actitud del agresor. «Les instruimos para que cuando detecten bullying inmediatamente lo comuniquen al equipo KiVa, son los monitores ataviados con un chaleco amarillo reflectante. Eso no quiere decir que sean chivatos», indicó.

Cuando se identifica un caso de acoso, se despliega un protocolo de actuación. Los coordinadores del programa conversan con el acosador y la víctima, y comunican el altercado a los padres. Tras un acuerdo escrito en el que el instigador se compromete a erradicar su conducta, los encargados del centro vigilan diariamente si este episodio se ha solucionado. «En el 98% de los casos se reduce», subrayó Arteagabeitia. Si continúa, interviene el Gobierno vasco.

En las primeras sesiones del proyecto KiVa, los alumnos empapelaron la ikastola para anunciar la existencia del nuevo plan en la comunidad escolar, pintaron un mural y recitaron bertsos. «Jugando también se enseña a identificar las acciones negativas y a fomentar el respeto. Hay un ejercicio muy visual que es la línea. En esta actividad colocamos a los niños según su estado emocional, nos centramos en el que dicen sentirse mal porque quizás exista algo detrás», explicó Leire Anitua. La ikastola gernikarra recopilará todo el material realizado y las emociones que transmiten sus escolares en un libro para que quede constancia de lo que se ha trabajado.

Por toda Europa

«Los chavales tienen que ir al ‘cole’ contentos y sentirse protegidos y así rendirán académicamente. Si su conducta no es la adecuada, algo les sucede y les hace ser conflictivos. Hay que hablar con ellos», manifestó el máximo responsables del centro gernikarra. Para aplicar estos conocimientos en cada colegio siete representantes viajaron a Finlandia para conocer de primera mano y empaparse del programa KiVa. «Es una experiencia que viene para quedarse definitivamente porque los resultados lo avalan. De una manera muy natural y sin criminalizar a nadie, se previenen estas conductas. Pero es muy importante que todo el mundo colabore, fuera del entorno escolar también», añadieron.

Este método finlandés se ha exportado a colegios de Francia, Italia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Bélgica, Estonia, Suecia, Alemania, Luxemburgo, Grecia, Sudáfrica y Estados Unidos. En España se imparte en Málaga y Madrid. El plan obtuvo «unos resultados espectaculares en Finlandia al reducir un 78% los casos de bullying. También hay que centrarse en las agresiones a través de las nuevas tecnologías o ciberbullying», afirmaron.

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