El Correo

«Hemos detectado un incremento de personas que han perdido la RGI»

Voluntarias de Cáritas en la sede de Gernika. MAIKA SALGUERO
Voluntarias de Cáritas en la sede de Gernika. MAIKA SALGUERO
  • El 37% de las personas que atendió Cáritas el año pasado son autóctonos, que demandan ayuda para hacer frente a los gastos de alquiler de vivienda, electricidad y agua

El 37% de las personas que acuden a los locales de Cáritas Diocesana en Busturialdea y Lea Artibai son autóctonos. Prácticamente el 70% de ellos son jóvenes entre 20 y 44 años que demandan sobre todo ayudas para hacer frente a los gastos de vivienda como alquiler, electricidad y agua, y en menor medida, para transporte, ropa, alimento y asistencia sanitaria. «Hemos detectado un incremento de personas que han perdido la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) por incumplir los compromisos a los que estaban obligados, según Lanbide. Algunos casos, sin embargo, son cuestionables y les ayudamos para asesorarles y que puedan percibir algún tipo de prestación», reconocieron desde la entidad.

El resto de demandantes, un 63% ,lo conforman los inmigrantes. Mientras en Lea Artibai destaca la presencia de población subsahariana, en Gernika los que se acercan a la sede de la agrupación católica son de origen rumano y en Bermeo, por contra, los porcentajes de extranjeros están igualados. «En los últimos años asistimos sobre todo a hombres que acuden en solitario hasta Euskadi para labrarse un futuro y enviar la mayor parte de sus ingresos a las familias que dejaron en sus respectivos países», indicaron.

El número de personas de Busturialdea y Lea Artibai que acuden a la ONG católica para solicitar ayuda se ha estabilizado en 2016. Al igual que en ejercicios anteriores cerca de doscientos usuarios asistieron a la sede para poder cubrir sus necesidades básicas. «En líneas generales el número de personas atendidas se ha mantenido estable. Desde 2014 hemos notado un flujo menor de usuarios, debido a una ligera recuperación económica y a la labor de Lanbide. Atrás quedan aquellos años cuando la crisis disparó la demanda de ropa y comida porque la gente carecía de lo básico para poder vivir», recordaron. Ha descendido bastante la población extranjera debido a la falta de expectativas para encontrar empleo. «La población ‘nueva’ procede de otras zonas de Bizkaia o de otras comunidades autónomas», apostillaron.

Formación en un txoko

Además de dar amparo a personas necesitadas, la organización dedica especial atención a programas de inserción que ayuden sobre todo a los inmigrantes a integrarse en esta sociedad, a aprender el idioma y un oficio, con el fin de dar una respuesta más global y no sólo una asistencia material. «Nos hemos dado cuenta de que los inmigrantes, además de una manutención, necesitan ser escuchados. Reclaman un espacio en el que poder contar cómo se sienten para superar su difícil situación», explicaron.

En por ello que Cáritas organizó en Lekeitio un curso de cocina donde extranjeros de diferentes orígenes acompañados por un grupo de voluntarias , aprendieron recetas de la cocina autóctona. Este taller además de acercar la gastronomía local sirvió de punto de encuentro entre personas de diferentes realidades. «Además les ayudó para formarse y poder trabajar en el servicio doméstico. Gracias a la colaboración desinteresada de un txoko lekeitiarra pudimos afrontar este reto», afirmaron.

En Markina, por su parte, la institución católica impartió un curso de aprendizaje de castellano y euskera porque la mayoría de los inmigrantes poseen dificultades para expresarse. «Esto les lleva al aislamiento social y este tipo de servicios son tan importantes como las prestaciones económicas porque gracias a ellos pierden el miedo o la vergüenza cuando acuden a algún servicio sanitario, formativo y laboral», manifestaron.

Cáritas trabajará durante este año en diferentes proyectos que contribuyan a la integración de la población inmigrante en las comarcas de Busturialdea y Lea Artibai.

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