La construcción de un chalé junto a la necrópolis de Argiñeta desata una oleada de críticas

Desde la necrópolis de Argiñeta se contempla el tejado de la nueva vivienda. /MAIKA SALGUERO
Desde la necrópolis de Argiñeta se contempla el tejado de la nueva vivienda. / MAIKA SALGUERO

El Ayuntamiento de Elorrio, que autorizó las obras, dice que de haber sabido que quedaría tan cerca, «habríamos sugerido otra zona» a los dueños del inmueble

MANUELA DÍAZ

La veintena de tumbas y media docena de estelas funerarias que integran la vetusta necrópolis de Argiñeta de Elorrio cuentan con nuevos vecinos. No se trata de otra remesa de sepulcros, sino de un chalé de una sola planta que ha comenzado a levantarse en el linde del hayedo del conjunto funerario medieval más importante del País Vasco y declarado Patrimonio de Interés Cultural por parte del Gobierno vasco. Incluso al propio Ayuntamiento le ha pillado por sorpresa, no porque se trate de una construcción ilegal, sino por la escasa distancia que le separa de su monumento más mimado. «De haber sido conscientes que quedaría tan cerca, les hubiéramos sugerido otro espacio», explica la alcaldesa, Idoia Buruaga.

La licencia de la construcción no levantó ninguna suspicacia. Es más, recabó la unanimidad de todos los partidos con representación municipal. Se trataba de ofrecer un terreno a una familia cuya vivienda fue expropiada y pronto será derribada para dar paso al Tren de Alta Velocidad (TAV). «Como compensación tenían derecho a elegir otro espacio para levantar una nueva casa», explica la regidora, de EH Bildu.

Las claves

Licencia.
La Corporación aprobó por unanimidad la construcción de este chalé para compensar a una familia a la que se expropió su vivienda por la
Críticas.
Vecinos de Zenita aseguran sentirse «ofendidos» por construirse «pegada» a la necrópolis, que consideran una zona protegida, y por tratarse de una vivienda prefabricada.
Malestar vecinal.
«Con la cantidad de terreno disponible se debería haber negociado un lugar más adecuado»

Después de presentar posibles ubicaciones, que el área técnica municipal analizó con detenimiento, los damnificados se decantaron por unos terrenos del barrio de Zenita situados a las faldas de la necrópolis de Argiñeta. «No se trataba de una zona protegida y desde Urbanismo no había impedimento técnico para prohibirles edificar allí», reconoce la mandataria.

Pese a que la construcción se encuentra a unos 50 metros aproximadamente de otras edificaciones, los vecinos admiten estar sorprendidos: «Nos hemos extrañado porque estábamos convencidos de que se trataba de un área protegida en la que no se podía construir», alegan. Aseguran sentirse «ofendidos» porque está «pegada» a la necrópolis y por tratarse de una casa prefabricada. Antes de que se desatara una oleada de críticas, la alcaldesa precisó que, «una vez terminada», la vivienda estará en consonancia con el entorno.

«Atropello al patrimonio»

Más molesto se mostró el elorriarra Agustín Álvarez. «Es el mayor atropello al patrimonio natural y monumental del municipio en las últimas décadas», apunta este periodista que desde hace más de tres décadas reside en Madrid, pero visita periódicamente su villa natal y encuentra en este rincón «un lugar mágico e irrepetible». Por ello le resulta incomprensible que «con la cantidad de suelo disponible en Elorrio», el Ayuntamiento no haya negociado un lugar adecuado que satisfaga a los particulares afectados sin dañar los intereses municipales.

«Quien acude a la necrópolis o se sienta en el hayedo a ver cómo se pone el sol detrás de Aitz-Txiki, ahora se topa a sus pies, en primer plano, con un tejado de más de 15 metros de un chalé de una sola planta que, para colmo, no guarda ninguna unidad con los caseríos de Zenita», protesta. Gerediaga, asociación que trabaja en la recuperación de la memoria histórica y el patrimonio del Duranguesado, también ha puesto el grito en el cielo ante este «estropicio».

La necrópolis de Argiñeta conforma un paisaje único desde mediados del siglo XIX, junto a la ermita de San Adrián. Emplazada a las afueras de Elorrio, las tumbas y estelas, procedentes de enterramientos diseminados por los barrios del entorno, fueron talladas hace 1.400 años. Se colocaron allí con fines más estéticos que funerarios. Desde hace años, el Ayuntamiento, consciente de su deterioro, lucha por su puesta en valor y lograr la implicación de Gobierno vasco en la urbanización del entorno.

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