Condenan a 19 años a un vizcaíno por abusar de una niña y acosar a otras 13 por internet

Condenan a 19 años a un vizcaíno por abusar de una niña y acosar a otras 13 por internet

El hombre, de 33 años en el momento de los hechos, contactó con las víctimas a través de Tuenti y Whatsapp, desde donde les enviaba fotografías desnudo

Josu García
JOSU GARCÍA

El Tribunal Supremo ha condenado a 19 años de prisión a un joven vizcaíno por abusar de una niña de 12 años, por obtención de pornografía infantil y por enviar fotografías sexualmente explícitas a otras 13 menores, de entre 12 y 16 años. El acusado, vecino de Bilbao, rondaba a sus víctimas a través de la redes sociales. En concreto, utilizaba Tuenti y Whatsapp para aproximarse a ellas y proponerles el intercambio de fotografías y vídeos de sus genitales con el objetivo de «satisfacer su apetito sexual». La sentencia es firme. El hombre, de 37 años, permanece desde su detención en prisión preventiva.

Los hechos enjuiciados se remontan a un periodo de tiempo comprendido entre noviembre de 2012 y julio de 2014. En aquel entonces, el sujeto contactó con un número elevado de menores, a las que proponía amistad a través de medios telemáticos. Según la sentencia, el varón sabía la edad de sus víctimas, ya que estas se lo habían comunicado de forma explícita. Pese a ello, el condenado no dudó en mantener conversaciones de «índole sexual» con las niñas.

Las claves

Conocía su edad.
El sujeto sabía que todas las menores tenían entre 12 y 16 años, según concluye la sentencia
Vía internet.
Fue clave el hallazgo de varios móviles y un portátil en el registro de la vivienda del acusado

Además, en la práctica totalidad de los casos les hizo llegar fotografías suyas, de sus genitales. También les envió vídeos masturbándose. El condenado logró que dos de las niñas le remitieran, a su vez, imágenes desnudas. Con una de las chicas, de 12 años, el procesado dio un paso más allá. Se hicieron amigos el 8 de julio de 2014. En los siguientes días mantuvieron largas conversaciones. «Llegaron a tratarse como pareja sentimental», afirman los jueces.

El 21 de julio decidieron conocerse en persona. El hombre se personó en el portal de la casa de la abuela de la chica, en Las Arenas. Ella bajó y «se besaron». Fue en ese momento cuando el hombre abusó de la menor, a la que realizó tocamientos en sus genitales. Posteriormente, volvieron a encontrarse, esta vez en Bilbao, en la vivienda de la chica. Allí fueron sorprendidos por «la empleada del hogar» mientras se besaban y él le tocaba «el pecho».

12 delitos de exhibicionismo

La Ertzaintza le detuvo poco después. El 12 de agosto de ese año, con una orden judicial en la mano, un grupo de agentes procedió al registro de su vivienda, donde se le ocuparon «varios teléfonos móviles y un ordenador portátil». Algo que resultó clave para el desarrollo de la investigación.

A partir de ahí comenzó una larga instrucción, que se prolongó durante casi tres años. La Audiencia de Bizkaia le ha condenado finalmente a 19 años de prisión por los siguientes delitos: 8 años por abusar sexualmente de una menor de 13 años; dos años por otro abuso sexual a menor de 13 años (en este caso no hubo penetración); dos años por dos delitos de obtención de pornografía infantil (un año por cada uno de ellos); seis años por 12 delitos de exhibicionismo (6 meses por cada uno de ellos); y un año por un delito de aproximación a una menor por medios tecnológicos.

Además, los jueces le impusieron una multa por posesión de pornografía infantil y otra sanción por exhibicionismo. A lo que hay que añadir la prohibición de acercarse durante doce años a menos de 500 metros de la niña de la que abusó, una vez salga de prisión. El mes pasado, el Tribunal Supremo avaló la sentencia de instancia y confirmó la pena.

En su contexto

17 delitos.
Los jueces consideran probado que el acusado incurrió en 17 ilícitos penales: dos abusos sexuales a menor de 13 años, 12 delitos de exhibicionismo, un delito de aproximación a menor a partir de medios tecnológicos y dos delitos de obtención de pornografía infantil.
Voto particular.
La resolución del Supremo cuenta con un voto particular. Uno de los magistrados se mostró contrario a condenarle por el delito de acercamiento a menor por medios tecnológicos, ya que, en su opinión, no se trató de un delito en sí mismo, sino un medio para cometer el abuso sexual.
Educación sexual.
El condenado, además, tendrá «la obligación de seguimiento de programas de educación sexual» y tendrá que pasar, a su salida de prisión, cinco años de libertad vigilada.
Estrategia de defensa.
El abogado del acusado intentó demostrar que siete de las menores (mayores de 13 años) dieron su consentimiento a mantener las conversaciones y a las fotografías de índole sexual. El argumento fue rechazado.

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