Condenado un conductor ebrio que circulaba a 100 kilómetros por hora por alameda Rekalde

Condenado un conductor ebrio que circulaba a 100 kilómetros por hora por alameda Rekalde
FERNANDO GÓMEZ

Los hechos ocurrieron en 2013 y el individuo llegó a golpear a un agente y morderle en una mano antes de ser reducido

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La Audiencia Provincial de Bizkaia ha condenado a nueve meses de prisión por dos delitos, a tres años de retirada del carné de conducir y al pago de más de 2.000 euros en multas a un bilbaíno de 47 años detenido hace cuatro años y medio en alameda Rekalde tras una persecución por varias calles céntricas de la capital en las que llegó a superar los 100 kilómetros por hora.

El juez ha tenido bien en cuenta que no sólo duplicaba la velocidad permitida en esas vías, sino también el límite de alcohol (0,59 miligramos por litro de aire expirado) y, por si esto fuera poco, opuso gran resistencia a su arresto llegando a morder en la mano e incluso golpear en los genitales a uno de los tres agentes de servicio, pero sin distintivos policiales y vestidos de paisano, que le persiguieron y acabaron reduciéndole.

Radares vacíos para garantizar la seguridad vial

El Ayuntamiento de Bilbao ha querido atajar con la instalación de radares y la imposición de la correspondiente sanción actitudes como las de este condenado por un delito contra la seguridad vial. Sin embargo, para que la iniciativa funcione primero hacen falta los medios, y los dos equipos que la institución local instaló en Alameda Rekalde para «calmar» el tráfico en esta céntrica arteria no funcionan desde que se estrenaron hace tres meses. Aunque se anunció que estarían operativos el 1 de agosto, el Consistorio reconoce que los radares no están todavía equipados con los aparatos que requieren para estar operativos. Como consecuencia de ello, ningún conductor, por muy temerario que haya sido, ha resultado multado.

Pasaban las seis de la madrugada del 23 de febrero de 2013 cuando los tres funcionarios se sorprendieron al ver cómo un BMW se saltaba a gran velocidad un semáforo en rojo en el cruce de alameda Mazarredo con Henao y hacía lo propio en la intersección hacia Cosme Echevarrieta, obligando a todos los transeúntes que había en la zona a apartarse lo máximo posible para evitar ser atropellados.

Tras poner en el techo de su vehículo una señal luminosa, los agentes salieron en su persecución. El acusado circulaba a más de 100 kilómetros por hora por la mencionada calle, «cruzando sus cuatro carriles» e intentó ocultarse en un garaje próximo. Fue entonces cuando el coche policial consiguió interceptarle, aunque el conductor hizo caso omiso a las peticiones de los agentes de salir del vehículo y, al contrario, insistió en entrar en el parking.

Tras conseguir que descendiera a la acera, los policías observaron que presentaba síntomas de estar bajo los efectos de alguna bebida como «ojos enrojecidos, fuerte olor a alcohol y balbuceo al hablar». Al comunicarle que iba a ser detenido, el individuo comenzó una discusión en la que agarró de los genitales a uno de los tres agentes para zafarse y volver a entrar en el coche, sujetándose firmemente con las manos en el volante.

Patada «en la cara»

A partir de ahí la violencia del imputado fue en aumento. Lanzó varias patadas a un policía, una de ellas le dio «en la cara», e incluso llegó a morderle en su mano izquierda. Finalmente, con el apoyo de sus compañeros, el guardia urbano consiguió volver a sacarlo del vehículo y reducirle en el suelo, proceso en el que sufrió un traumatismo craneoencefálico y un esguince en el dedo pulgar que le exigieron 31 días de baja para curarse.

Tras valorar todos los hechos, la Audiencia Provincial ha decidido condenar al conductor por tres delitos. Dos de ellos son contra la seguridad vial y conllevan unas penas de seis meses de prisión e inhabilitación para ejercer el derecho de sufragio pasivo, además de tres años de prohibición para conducir y una multa de más de 2.100 euros. El otro cargo es por haber ofrecido resistencia a los agentes, por lo que se le imponen otros tres meses de cárcel.

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