Condenado a 16 años por abusos sexuales a una mujer y a sus dos hijas en Abadiño

El pueblo de Abadiño apoyó a las tres víctimas de los abusos sexuales en una concentración a finales de octubre de 2014. /MAIKA SALGUERO
El pueblo de Abadiño apoyó a las tres víctimas de los abusos sexuales en una concentración a finales de octubre de 2014. / MAIKA SALGUERO

Las tres víctimas, dos de ellas menores, residían en un caserío junto al que pastaba el rebaño del acusado, casado y padre de dos pequeños

YOLANDA RUIZ

Un vecino de Abadiño, que responde a las iniciales de M. A.S., de 43 años, fue condenado ayer por la Audiencia Provincial a 16 años de prisión acusado de dos delitos continuados de abuso sexual a una vecina de la localidad y a una de sus hijas, así como de otros dos delitos de abuso sexual a su descendiente más pequeña, que al igual que su hermana, era menor de edad cuando se conocieron los hechos a finales de 2014. Los reiterados ataques que llevaban años sufriendo por parte del propietario de un rebaño de ovejas que pastaba en una campa situada junto al caserío en el que residían las víctimas salieron a la luz cuando una vecina sorprendió a la hija más joven abandonando angustiada y sollozando la vivienda en la que vivía junto a sus padres, hermana y abuelo.

La más pequeña de las víctimas, que por aquel entonces tenía 16 años, relató a esta mujer que M.A.S., casado y padre de dos hijos, se había abalanzado sobre ella y le había realizado diversos tocamientos. Le indicó también que no era la primera vez que sufría un ataque de este tipo. Horrorizada por lo que estaba escuchando, recomendó a la joven que contara en casa lo que le había sucedido, y que en caso de no hacerlo ella se encargaría de tomar la iniciativa.

A la mujer, según ha podido saber este periódico, «no le resultó extraño esta actuación por parte de una persona que le generaba inseguridad y no consideraba de fiar», pero la familia afectada había entablado una relación de amistad con él, e incluso con su esposa e hijos desde que años atrás el agresor alquilase la campa próxima al caserío como zona de pasto para sus ovejas.

El individuo vigilaba las entradas y salidas a la vivienda cuando cuidaba al rebaño. Además, entraba en el inmueble con cierta frecuencia para visitar al aitite, enfermo y encamado. Aprovechaba esta circunstancia y la ausencia del resto de los miembros de la familia para atacar a las víctimas cuando estaban solas.

«Miedo y vergüenza»

A pesar de que tanto la madre, que ahora cuenta con 47 años, como la hija mayor, de 25, llevaban años sufriendo sus ataques sexuales, no fueron capaces de denunciarle. «El miedo a que no las creyeran, la vergüenza de contarlo y el sentimiento de culpa» las llevó a interiorizar su agonía. La intervención de la vecina fue clave para que pusieran en común el calvario sufrido, rompieran su silencio y denunciaran al agresor. Pero no les resultó fácil. A pesar de encontrar compresión y apoyo por parte del esposo y padre y contar con el respaldo del Ayuntamiento y buena parte de la ciudadanía, la madre y las dos hijas sufrieron todo tipo de amenazas por parte del entorno de M. A.S. para que retiraran la denuncia.

Sufrieron todo tipo de amenazas del entorno del agresor para que retiraran la denuncia

Ellas, sin embargo, decidieron seguir adelante. A pesar de lo duro que les ha resultado tener que enfrentarse ante la Justicia, la Audiencia Provincial dictaminaba ayer que este vecino de Abadiño debe pagar el daño causado a las tres mujeres con 16 años de prisión. Doce de ellos por dos delitos continuados de abuso sexual a la hija mayor y su madre,– nueve por el primero y tres por el segundo– y cuatro más por otros dos delitos de abuso sexual a la otra menor. El acusado tiene ahora posibilidad de recurrir la sentencia.

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