Los concursos

Se cuestiona la contratación de coches para la Policía

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Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Cabe la posibilidad de que, tras los últimos acontecimientos de inestabilidad curricular, la clase política comience, no solo a ajustar a la realidad sus titulaciones, sino a demostrar en público su formación teórica. «Ya que soy licenciado en Químicas», dijo ayer Tomás del Hierro, quitándose las gafas y haciendo un inciso, «voy a decirle un poco cómo funciona un motor de explosión».

Sucedió en una comparecencia que trataba sobre el contrato para la ampliación de la flota de coches de la Policía Municipal (32 coches, 1,7 millones) y en ese momento Del Hierro contestaba a Carmen Muñoz. La vida municipal se adentró en un inesperado paréntesis científico.

«Los compuestos orgánicos cuando combusten se oxidan y cuando se oxidan dan CO2 y agua…», comenzó el concejal. Como ciudadano sensible a la autoridad académica, yo no pude sino ponerme en pie: «Olé el dominio de las reacciones exotérmicas. Cómo se nota que aquí no hay máster chungo».

El asunto, sin embargo, no tenía tanto que ver con la química teórica como con la política práctica. El PP asegura que la adjudicación de los coches está «contaminada». En parte porque entienden que las valoraciones en el concurso son «demenciales» y en parte porque denuncian, ma non troppo, que el responsable final de la valoración es un mando de la Policía Municipal que terminó comprándole un monovolumen a la empresa ganadora del concurso. Luis Eguíluz definió el episodio como «poco estético». Tomás Del Hierro respondió que no iba a permitir esa «nube de sospecha», pero tampoco insistió mucho, aunque devolvió el golpe: «No son ustedes el mejor ejemplo para sospechar de nadie».

Vivimos días de concursos accidentados. Una forma de reforzar su carácter objetivo consistiría en aumentar su transparencia y hacer públicos los informes técnicos. También para que la oposición pueda ejercer su misión fiscalizadora con más precisión y tiempo del que permite su papel en las mesas de contratación. Que las empresas no recurran no siempre vale como garantía. Pleitear contra la Administración puede ser mala idea cuando uno vive de contratar con la Administración. Ayer Gotzone Sagardui anunció que el Ayuntamiento quiere empezar a colgar los informes en la web municipal «de inmediato».

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