«El compromiso de este Ayuntamiento es trabajar por un Bilbao más seguro»

Aburto, durante su intervención en el pleno. /Jordi Alemany
Aburto, durante su intervención en el pleno. / Jordi Alemany

Aburto llama a la «calma» en un debate sobre seguridad ciudadana de escaso calado y en el que la oposición exige «más cohesión» social

Miguel Pérez
MIGUEL PÉREZ

El debate sobre la seguridad ciudadana en Bilbao y la necesidad de revisar su actual modelo policial a raíz de los tres crímenes registrados en menos de un mes en la villa (el asalto mortal a un vecino de Amorebieta que regresaba a su casa tras una fiesta navideña y el asesinato de dos octogenarios en su vivienda de Otxarkoaga) se ha resuelto este mediodía de un modo sorprendentemente genérico: la aprobación por parte del pleno de una propuesta que invita a profundizar en el pacto por la seguridad presentado recientemente por el alcalde, Juan Mari Aburto. Sin más.

El abordaje de la moción presentada por el PP para analizar la política municipal en materia de seguridad con la participación de los sindicatos de la Policía local, el asunto estrella del orden del día en medio de la «percepción de inseguridad» que los grupos políticos reconocen instalada entre los bilbaínos, ha quedado hasta cierto punto descafeinado debido, en primer lugar, a la interposición de una enmienda registrada por el equipo de gobierno (PNV-PSE) en el Consistorio que es la que ha sido finalmente aprobada, y a un debate plenario que se ha limitado a repetir los mensajes que los partidos han difundido en los últimos días. Medidas de calado, ninguna. Estrategias novedosas, tampoco.

Al término de la discusión, justo antes del receso para la hora de la comida, el alcalde ha querido enviar una declaración institucional a los ciudadanos, a quienes pide «calma», aún consciente de que «es difícil en momentos tan trágicos». Juan Mari Aburto, al igual que el resto de los portavoces, ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas en los recientes asaltos mortales, y subrayado que el «compromiso de este Ayuntamiento es trabajar por un Bilbao más seguro». También ha mostrado su confianza en el desarrollo del pacto por la seguridad y la contratación de 80 nuevos agentes, aunque ha precisado que los recientes «hechos trágicos» requieren "una reflexión conjunta» con otras instituciones.

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Antes de eso, el equipo de gobierno ha tenido que escuchar de boca del portavoz popular, Luis Eguiluz, su diagnóstico de que el estado de seguridad de la capital vizcaína «se ha ido deteriorando, de manera dramática sin duda», que ha habido un «fallo del sistema» para que menores de edad sean capaces de asesinar a personas a las que pretenden robar, y que es preciso, a su juicio, definir medidas concretas contra la delincuencia con la colaboración de los agentes que «están en la calle», al tiempo que realizar una «autocrítica. Decir como un mantra que Bilbao es una ciudad segura, no sirve», ha señalado Eguiluz, al que el alcalde ha replicado acusándole de generar «alarma social» para «arañar unos cuantos votos».

No ha sido una buena mañana para el edil popular: el resto de grupos le ha censurado por sus «proposiciones» para crear «un CNI» (EH Bildu), generar «represión y CIES» (Ganemos Goazen) e incluso el socialista Alfonso Gil le ha reprochado que el Gobierno recurra ante el Abogado del Estado las convocatorias para nuevas promociones en la Ertzaintza. Por cierto, Gil ha acuñado el término más original del debate al aludir a la actuación del Ayuntamiento en el campo de la «geoprevención», entre ella trabajar para eliminar lugares oscuros colocando una bombilla. «Con una simple bombilla puedes reducir la sensación de inseguridad», ha enfatizado.

«El que la hace, la paga»

Por su parte, el edil y delegado de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro, ha hecho una lectura de todos los asesinatos ocurridos desde 2005 en la ciudad destacando que todos sus autores han sido detenidos y puestos a disposición judicial. «Eso nos lleva a afirmar que 'el que la hace la paga' en esta villa», ha apostillado, mientras la oposición ha puesto el acento en que la clave es «prevenir» los delitos. «Bilbao no es solo una urbe de 345.000 habitantes, sino una conurbación de 900.000 personas», ha aclarado Del Hierro para ofrecer una idea de la complejidad de esta «ciudad viva», antes de insistir en que ha sido calificada como «la más segura del Estado».

En definitiva, un debate teórico-ideológico para una crisis concreta, donde solo se han puesto sobre la mesa un par de ideas con capacidad para la reflexión: la oposición ha denunciado que la ciudad «del éxito y las ferias de turismo» se desarrolla de manera asimétrica e insta al Consistorio a impulsar «más igualdad, justicia e inclusión social» en todos los barrios, a la vez que una «mayor cercanía con el ciudadano». «No se puede edificar Bilbao» sin «cohesión social», ha advertido la portavoz de Udalberri, Carmen Muñoz.

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