Los compañeros de la excursionista de Zaramillo fallecida: «Vino por la ilusión de hacer la Ruta del Cares»

Los compañeros de la excursionista de Zaramillo fallecida: «Vino por la ilusión de hacer la Ruta del Cares»

La vecina se tropezó con el bastón y cayó al vacío cuando participaba en una salida del club alpino de Sodupe

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

La vecina de Zaramillo fallecida el sábado al despeñarse en Picos de Europa tenía la ilusión desde hacía mucho tiempo de hacer la Ruta del Cares. Lurdes Arrazuria, de 64 años, que no era una habitual de la montaña, decidió sumarse a la salida que había organizado el grupo alpino Gallarraga de Sodupe para disfrutar del bello paraje asturiano que quería conocer. «Vino con un matrimonio del club que son amigos de ella. Es una ruta que no tiene una dificultad especial», explicaba ayer muy afectado el presidente del club, Tutxi Muguerza, que acompañaba a la expedición. Pero el fatal destino convirtió la ilusión de esta vizcaína, «muy alegre y activa», en tragedia, a medio camino del sendero de roca entre Caín y Poncebos «Fue mala suerte. Se tropezó con el bastón y cayó al vacío», resume el presidente.

El grupo que emprendió la Ruta del Cares el sábado lo formaban 38 personas, de entre 30 años a más de 60, aunque también había alguna pareja con menores, todos ellos vecinos del barrio de Sodupe y otros puntos de Güeñes y pueblos cercanos. Habían llegado en autobús y se iban a alojar en un hotel de la zona porque el domingo tenían programada otra excursión. «El club organiza salidas cada quince días, que son ya más senderismo que montaña, no corremos riesgos, y es frecuente que los socios traigan a amigos. Lurdes vino porque tenía muchas ganas de hacer esa ruta», explicó Muguerza, que fue presidente de la federación vizcaína de Montaña.

El sábado a la mañana la expedición llegó a Caín y tenía previsto completar todo el tramo de doce kilómetros hasta Poncebos. Cuando habían recorrido los primeros cuatro kilómetros siete de los excursionistas que tenían dificultades para hacer toda ruta se volvieron acompañados por el responsable del club.

Las claves

Acompañada
Acudió a la excursión con una pareja de amigos, que son socios del club alpino Gallarraga de Sodupe
Accidente
La mujer que le acompañaba trató de agarrarle para evitar la caída pero no lo logró

El resto del grupo continuó con el paseo y cuando se encontraba a la mitad del trayecto ocurrió el accidente, poco antes de las cuatro de la tarde. «La mujer caminaba junto a sus amigos por un tramo ancho, de más de dos metros, no es peligroso, cuando se le cruzó el bastón entre las piernas, perdió el equilibrio y cayó al vacío. Su amiga trató de agarrarla pero no lo consiguió. Si la hubiese cogido -la víctima era de complexión fuerte- con toda probabilidad también se habría despeñado ella».

Sus compañeros de excursión contemplaron aterrados la terrible escena. «Cayó unos cuarenta metros, se golpeó en varias ocasiones contra la pared hasta quedar tendida en un saliente. Murió en el acto», relataba ayer Muguerza. La pareja que le acompañaba «está destrozada», añadió. La actuación de los grupos de rescate de la Guardia Civil y los Bomberos del Principado de Asturias fue «rápida e impecable», concluyó el expresidente de la federación vizcaína. Un médico y un bombero bajaron hasta donde se encontraba el cadáver y lo aseguraron para que no continuara cayendo. El helicóptero que se desplazó a la zona tuvo que desplegar treinta metros de cable para alzar la camilla con el cuerpo de la víctima.

Conmoción y tristeza

Zaramillo era ayer un pueblo conmocionado ayer por la trágica muerte de Lurdes Arrazuria. El accidente centraba todas las conversaciones en la calle y los bares. «Era muy conocida. Trabajó durante años en el batzoki, en el bar y como cocinera, hasta que cerró. Después se dedicó a organizar viajes de vacaciones para la gente del pueblo», contaba la trabajadora de una cafetería.

«Es de Zaldu -un barrio de Gordexola- y vino aquí cuando se casó. Se quedó viuda muy joven y con dos niños pequeños. Era una mujer muy maja, alegre, muy activa... Y muy querida. Ella organizaba desde excursiones de día a sitios cercanos hasta viajes por todo el mundo. Yo he hecho muchos de esos viajes», añadía muy apenada su vecina, Josefi Osegi, que regenta uno de los bares del pueblo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos