Un policía retirado detiene en Santutxu a un ladrón alertado por los vecinos desde los balcones

La detención se ha producido a la altura del número 7 de la calle Médico Antonio Eguiluz./V. M.
La detención se ha producido a la altura del número 7 de la calle Médico Antonio Eguiluz. / V. M.

Un grupo de residentes se había lanzado en persecución del joven de 21 años, que se llevó de un coche un maletín con utensilios médicos y un móvil

VIRGINIA MELCHOR y JOSÉ DOMÍNGUEZ

Un policía municipal retirado de 53 años, junto a un viandante, hicieron ayer un placaje en toda regla a un ladrón que acababa de robar en el interior de un coche en Santutxu. Junto a un agente local fuera de servicio que se unió a ellos lograron retenerle hasta la llegada de varias patrullas de la guardia urbana. Culminaba así una insólita persecución de poco más de 200 metros de longitud, en la que los verdaderos protagonistas fueron realmente los vecinos de este barrio bilbaíno. Un grupo se lanzó a la carrera tras el joven alertados por el dueño del vehículo desvalijado, mientras otros, asomados a ventanas y balcones, les ayudaban a puro grito, señalándoles las calles por las que pasaba.

«Toda la gente de Santutxu se ha unido para coger al ratero», se enorgullecía Conchi Rodríguez desde el puesto de prensa de la calle Juan de la Cosa. Eran las nueve y media de la mañana cuando un coche estacionaba en la calle Santutxu. «Su dueño se bajó a comprar lotería y se debió olvidar de cerrar la puerta con llave», explicaba Aranzazu Escobar. Esta vecina aseguraba que «el ratero debía de estar acechándole y se percató del despiste, porque se lanzó al interior del vehículo a robar todo lo que pillase».

«¡Cogedle, cogedle!», gritaba el dueño del turismo mientras corría calle abajo tras el ratero

Así lo corroboraba el propio propietario del vehículo segundos después, al percatarse de que un individuo acababa de salir del turismo y huía a la carrera con el botín: un maletín negro con utensilios médicos y un móvil. «¡Cogedle, cogedle, parad al ladrón!», empezó a gritar mientras se lanzaba calle abajo en un agónico esfuerzo por darle alcance. Y probablemente no lo habría conseguido de no ser por el espontáneo acto de colaboración ciudadana que desató su petición de auxilio. Varios vecinos allí presentes se sumaron a su carrera. «Yo iba a mi clase de gimnasia y he oído cómo vociferaban», aseguraba Cándida, «pero lo que más me ha sorprendido es ver a la gente asomada desde sus casas, que gritaban al tiempo que señalaban a los perseguidores que el ratero había enfilado por la calle Médico Antonio Eguiluz».

«Trifulca de tráfico»

Precisamente por la mitad de esa calle, a la altura del número 7, transitaba el policía municipal jubilado, vecino del barrio. Escuchó los gritos y al principio pensó que se había producido «una trifulca de tráfico». Sin embargo, instantes después vio a un chico enfilar hacia él corriendo delante de un excompañero en la guardia urbana y más de una decena de personas.

Se percató entonces de que esta persona trataba de escabullirse de algo importante y no se lo pensó dos veces. Se preparó para detenerle, tarea que consiguió gracias a la inestimable ayuda de otro ciudadano que caminaba junto a él. Entre los dos lograban reducirle y al momento llegaba el otro agente fuera de servicio. «Yo no he hecho nada, sólo ayudar», restaba ayer importancia a lo ocurrido.

Portavoces de la guardia urbana confirmaron que el arrestado, de 21 años y de origen magrebí, posteriormente fue puesto en libertad. «Sólo se le ha identificado y se ha notificado lo ocurrido a la policía judicial». El ladrón no quedó detenido porque el robo «no se considera un delito grave, ya que no ha forzado el coche». Además, tras ser alcanzado, al joven se le incautó tanto el móvil como el maletín sustraídos, «que fueron devueltos a su propietario». «Volvía tan contento», remarcaba Conchi Rodríguez, aunque los residentes se quejaban del aumento de trifulcas en el barrio. «Sólo este fin de semana ha habido una reyerta con cinco heridos y se ha detenido a tres personas que llevaban en una bolsa material robado», lamentaban desde el bar Koldo.

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