Un centro biomédico de Zamudio investiga la intoxicación de 37 científicos en su sede

Un ciclista pasa frente a la sede del CIC Biogune, en el parque tecnológico de Zamudio./Ignacio Pérez
Un ciclista pasa frente a la sede del CIC Biogune, en el parque tecnológico de Zamudio. / Ignacio Pérez

La dirección cree que los afectados han sufrido una reacción alérgica leve y limpiará a fondo el edificio durante la Semana Santa para dar por concluido el episodio

Josu García
JOSU GARCÍA

Todo comenzó el 26 de febrero. Varios trabajadores del centro de biomedicina CIC Biogune de Zamudio empezaron a sufrir un molesto picor de ojos y garganta. Cuatro días después, todas las moscas que utilizaban en sus investigaciones aparecieron muertas en uno de los laboratorios. Hasta el viernes de la semana pasada, se produjo un goteo incesante de científicos aquejados de los citados síntomas y también de «sensación de lengua quemada, mareos, sequedad, dolores de estómago y de cabeza, náuseas, ataques de tos e inflamación del paladar». En total, hubo 37 trabajadores afectados, de los que 13 acudieron al médico. «Todos están bien. Ninguna persona ha enfermado y todo parece ser fruto de una reacción alérgica», afirmaron el viernes desde la dirección.

El edificio 801A, uno de los tres que tiene CICBiogune en el parque tecnológico de la localidad del Txorierri, va a ser limpiado a conciencia en los próximos días para tratar de eliminar la sustancia indeterminada que ha podido provocar esta situación. También se han realizado varios análisis para aportar luz sobre el origen del problema. En principio, la alerta se ha desactivado y ahora se trabaja en esclarecer la causa de este extraño episodio.

CICBiogune es uno de los polos de investigación más prestigiosos de España. Fue fundado en 2002, aunque no comenzó a funcionar hasta 2005. En sus tres edificios (el 801A, el 800 y el 502) trabajan 180 personas. El 70% de la plantilla son científicos, mientras que un 30% desarrolla su labor en oficinas o mantenimiento. El 39% del dinero que invierte la institución procede del Gobierno vasco. El 61% restante se obtiene mediante fondos públicos y privados. Su principal campo de actuación es la biomedicina y el estudio de enfermedades como el cáncer o los trastornos hepáticos.

Edificio inteligente

No es la primera vez que el centro sufre un episodio de estas características. Hace dos años, el comité de empresa (formado por nueve delegados de ELA) pidió el cierre de uno de los edificios (el 502) por la repetición en el tiempo de varias situaciones similares a las que se están viviendo hoy en día en el bloque 801A. «Aquel problema se resolvió construyendo ventanas y es posible que ahora tengamos que trabajar también en esa posibilidad», explican desde la dirección. Los inmuebles en los que se ubica el centro de biotecnología son inteligentes y herméticos. La ventilación y renovación del aire se hace mediante medios mecánicos. Estos días, la humedad en el interior del 801Aha estado muy baja (sobre el 30%).

El viernes se realizaron varios análisis. Se verificaron los niveles de CO2 y se tomaron muestras por si hubiera alguna bacteria en el aire, «aunque estamos seguros de que no es nada infeccioso». Habrá que esperar todavía para conocer los resultados. Lo que sí se sabe ya es el dictamen del examen de fibras: negativo.

Durante los últimos días, los expertos que desarrollan su labor en el edificio afectado han tenido que utilizar guantes, gafas y mascarillas. «La precaución ha sido máxima». La hoja de ruta pasa ahora por aprovechar la Semana Santa para limpiar «a tope». Se va a utilizar, incluso, un robot para tratar los conductos del aire acondicionado. Durante la operación habrá que cerrar parcialmente las instalaciones. «No es demasiado problema porque solemos aprovechar para coger vacaciones en esas fechas», apuntan desde la dirección, que, sin embargo, sí reconoce que el problema «ha ralentizado» el trabajo desde su aparición.

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