Qué 'cante' de sillas en bilbao

El restaurante Lasa acomoda junto a la barra taburetes cuyos respaldos llevan inscritos letras de populares canciones inspiradas en los bares

Verso de la conocida canción de Joaquín Sabina 'Y nos dieron las diez'./
Verso de la conocida canción de Joaquín Sabina 'Y nos dieron las diez'.
LUIS GÓMEZ

No hay como el calor de un bar, los 'pelotazos' de un bar, el ambiente de un bar... y también las sillas de un bar. O de un bar-restaurante, que viene a ser lo mismo. Y para sillas, las del Lasa, establecimiento hostelero del centro de Bilbao que recibe y acomoda a sus clientes con los taburetes más 'cantarines' de la ciudad. No son unos asientos cualquiera. Lacados en blanco, son similares a los de los pubs irlandeses -tonets- y llevan inscritos en sus respaldos las letras de populares canciones inspiradas en los bares.

Por supuesto, figura el clásico por excelencia. Hablamos, claro, del tema de Gabinete Caligari, que todo hostelero debería agradecer al levantar cada mañana la persiana de su negocio. El gran homenaje a los taberneros antiguos y de nuevo cuño. Porque con el 'Al calor del amor en un bar' todos asumimos que como en casa, y el bar de cada uno, no se está en ningún sitio. 'Bares, qué lugares / Tan gratos para conversar / No hay como el calor del amor en un bar'.

Silla decorada con un extracto de 'Al calor del amor en un bar', de Gabinete Caligari.
Silla decorada con un extracto de 'Al calor del amor en un bar', de Gabinete Caligari.

Con ligerísimos retoques a la letra original, el Lasa deja a la vista de sus fieles tan castiza impronta. También aparece una composición que figura en el 'top ten' de cualquier verbena y romería que se precie. Es el 'Y nos dieron las diez', de Joaquín Sabina. Aparece la estrofa 'Tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto'. Curiosa elección la selección de este pedazo de canción. Susana Martínez, la dueña del Lasa, se decantó por él porque aparece la palabra bar, en vez de escoger (y escribir) uno de los estribillos más pegadizos de la música española: 'Y nos dieron las diez y las once / Las doce y la una, y las dos y las tres / Y desnudos al anochecer nos encontró la luna'. Obviamente, como nos pasa a los periodistas a la hora de encajar un titular, las hermanas Martínez se han encontrado con problemas de espacio. No podían escribir la canción entera y tampoco se trataba de echar mano de la lupa para leer al pie de la letra. Es lo que tienen las sillas, que dan lo que dan.

Silla decorada con un extracto de '11 y 6', de Fito Páez.
Silla decorada con un extracto de '11 y 6', de Fito Páez.

Además de estos dos 'super hits', los clientes pueden recostarse (o dar la espalda, según se mire) sobre las letras de composiciones no tan conocidas para el gran público: el '11 y 6' de Fito Páez -'En un café se vieron por casualidad cansados en el alma de tanto andar' -y el 'Vieja mesa', de Marc Anthony: 'Tú en la vieja mesa /tomando otro vino/ con otra mirada / con otros amigos / Yo desde la barra / contando cariños / bebo sorbo a sorbo / todo tu destino'.

«Y ahora canciones en inglés»

Con una grafía negrita que contrasta con el blanco roto de la madera, para darles un puntito vintage, estas sillas tan chulas han tardado en ganarse a los clientes. Hasta hace poco la gente se sentaba, sin más, encima de ellas, sin percatarse del plus. Por original que sea, esta tendencia ha necesitado su tiempo de maduración. Le ha pasado lo mismo que a esos éxitos musicales que pasan inadvertidos a la primera escucha pero que finalmente acaban arrasando. Las sillas, en las que ahora todo el mundo quiere sentarse, llevan en pie desde primeros de año. «Al principio, cuando las trajimos, apenas las miraban. Pero ahora no sólo se quedan con ellas, sino que las fotografían. Empiezan a leer y dicen: 'Ay, mira qué bien que pone esto'», explica Susana, que reconoce que la idea «partió» de su hermana, Marta.

Silla decorada con un extracto de 'Vieja Mesa', de Marc Anthony.
Silla decorada con un extracto de 'Vieja Mesa', de Marc Anthony.

Ella no trabaja en el restaurante. Tiene una empresa de manualidades en León. «Pintar, imprimir las frases... Sí, sí. Todo lo ha hecho ella», agradece la propietaria, que se decanta por el taburete de Joaquín Sabina. «Me gusta mucho», confiesa.

Porque esa es otra. ¿Por qué estos artistas y no otros? Evidentemente, se han dejado llevar por sus gustos. «Bueno, en eso hemos ido a medias. Buscábamos temas que tuvieran que ver con los bares y que fuesen aptos para todos los públicos. Hubo una canción que era un poco... Y no nos atrevimos a poner», detalla. Nada de contrariar a la clientela. La exitosa iniciativa tendrá continuación. Otras cuatro sillas esperan ahora su canción. «Vamos a intentar poner alguna cosilla en inglés, pero que sea reconocible. Estamos en ello». Es lo que tiene cuando las sillas se convierten en una atracción.

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