De un campo de golf en Barakaldo al puente Euskalduna levadizo

Ortuondo, alcalde de Bilbao; Pradera, diputado de Bizkaia; y Bergara, consejero del Gobierno vasco, testigos de aquellos primeros años./Ignacio Pérez
Ortuondo, alcalde de Bilbao; Pradera, diputado de Bizkaia; y Bergara, consejero del Gobierno vasco, testigos de aquellos primeros años. / Ignacio Pérez

Los promotores del cambio en Bilbao intercambian confidencias sobre los proyectos que quedaron aparcados

José Mari Reviriego
JOSÉ MARI REVIRIEGO

Josu Ortuondo, alcalde de Bilbao de 1991 a 1999, intentó frenar la construcción del Puente Euskaduna. Al menos, con la configuración actual que diseñó el arquitecto Javier Manterola por encargo del Gobierno foral que lideraba entonces José Alberto Pradera. Los dos excargos públicos lo recordaban este lunes de forma distendida en el acto con el que Ría 2000 celebró sus 25 años.

Ortuondo quería un puente levadizo, como el de Deusto, para permitir el tráfico de barcos hasta la altura del Ayuntamiento, en el corazón de la ciudad. Un recuerdo de su pasado. Esa obra hubiera obligado a modificar el proyecto de las pasarelas que se tendieron después aguas arriba: Pedro Arrupe y el Zubi Zuri. «Yo quería que se abrieran. Pero no me hicieron caso», recordó el exalcalde en compañía de Pradera.

Junto a una maqueta de Abandoibarra, el exdiputado general de Bizkaia insistía en que el reto era «impedir que el Puerto siguiera entrando en Bilbao». «La idea era sacarlo fuera», dijo. También él sintió presiones. Sin desvelar el origen, recibió «un escrito prohibiendo hacer el Palacio Euskalduna», porque la capitalidad cultural estaba en San Sebastián. No hizo caso.

Estas y otras confidencias intercambiaron ayer algunos de los promotores de la transformación del Gran Bilbao, fundadores también de Bilbao Ría 2000. Su nacimiento vino a incorporar en 1992 el espíritu de colaboración que se había iniciado cinco años antes con los gobiernos en coalición PNV-PSE en Euskadi. Pero ampliado a la Administración del Estado, propietaria de suelos portuarios y ferroviarios, y de la Diputación de Bizkaia, titular de los terrenos a los que Altos Hornos dio prosperidad.

Arriba, Maturana, Pedro Hernández, Patxi Ormazabal y Ricardo Barainka. Abajo a la izquierda, Manuel Docampo, expresidente del Puerto, con Jon Azua. Abajo a la derecha, Rodolfo Ares y José Alberto Pradera.

Política convulsa

Fueron también tiempos convulsos en la política local. En la antesala de la creación de Ría 2000, el PNV acababa de vivir un cisma en la Alcaldía de Bilbao con la decisión de Jose Mari Gorordo de renunciar a la makila por discrepancias con la dirección de su partido. Un año después, fue expulsado de sus filas. Uno de sus propuestas más polémicas fue el cubo de La Alhóndiga, una obra colosal apoyada por el escultor Jorge Oteiza y el arquitecto Javier Sainz de Oiza. Inquieta por su alcance, la dirección jeltzale llegó a consultar su opinión a urbanistas de reconocido prestigio antes de confirmar que se trataba de un «disparate».

Ya hervía entonces Bilbao y en este ambiente nació Ría 2000 con la idea de darle un arreón al urbanismo. Maturana destacó la «fructífera» colaboración entre instituciones, un consenso que en ocasiones «costaba» alcanzar, apuntó el exconsejero de Obras Públicas y exdiputado general, Josu Bergara.

Fue necesario extremar el celo en algunas ideas iniciales, como desveló el exconsejero Maturana: «Hubo quien propuso hacer un campo de golf en Barakaldo». Descartado, claro. Su compañero de filas José Antonio Pastor, parlamentario y ex consejero, cree que se pudo hacer «algo más» en la localidad fabril.

«Ría 2000 ha hecho más por el anclaje de Euskadi en el Estado de lo que se cree», dice un ex alto cargo

Maturana, retirado en 2001, se dedica ahora a labores de voluntariado con la Cruz Roja, talleres literarios y cursos de cocina y de inglés. Andaba ayer un poco mosqueado porque no le habían citado como uno de los artífices de la ‘criatura’. Pero sonreía al recordar la «ilusión» de los viejos tiempos como también lo hacían el exalcalde Ibon Areso (PNV), los exconcejales Rodolfo Ares (PSE) y Ascensión Pastor (PP), y el exconsejero alavés de Vivienda y Medio Ambiente Patxi Ormazabal (EA), quien suele poner a Ría 2000 como ejemplo de «consenso entre diferentes instituciones e ideologías» en Vitoria, plaza instalada en el vaivén político. En la ceremonia se prodigaron las muestras de cariño sobre una sociedad urbanística que, según un exalto cargo vasco, «ha hecho más por el anclaje de Euskadi con el Estado de lo que muchos creen».

El feliz reencuentro entre Josu Ortuondo y Ascensión Pastor

Josu Ortuondo (PNV) y Ascensión Pastor (PP) fueron a partir de 1994 socios de gobierno en Bilbao, en una experiencia que apenas duró dos años y que acabó como el rosario de la aurora por las sucesión de discrepancias entre los socios. Pero ayer vivieron un reencuentro feliz. Aún recordaban entre sonrisas algunos pulsos de aquella época. Como cuando decidieron volar hasta Connecticut para intentar convencer al arquitecto César Pelli de algunos cambios introducidos en su maqueta de la Torre de Abandoibarra. «Fui al aeropuerto de Bilbao y me dio plantón», dijo el exalcalde sobre Pastor, entonces concejala de Urbanismo. «Que me dio una hernia discal y me quedé tiesa», le contestó ella.

Se reían, mientras Pastor reconocía «el mérito» de Ortuondo en la transformación urbana que afloró después. Hoy el exalcalde y exeurodiputado se dedica a hacer vino en dos bodegas, situada una en Valladolid bajo la denominación de origen Ribera del Duero, y otra en Zamora. Su marca es ‘Señorío de Bocos’, pero ayer Ortuondo brindaba con Coca-Cola.

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