Calderilla que da de comer a 670 familias

El padre Román, segundo por la izquierda, posa con algunos de los voluntarios durante el recuento./Jordi Alemany
El padre Román, segundo por la izquierda, posa con algunos de los voluntarios durante el recuento. / Jordi Alemany

La Gota de Leche donará productos básicos para el desayuno y la merienda de los niños más necesitados y juguetes para el Olentzero

OLATZ HERNÁNDEZ

A principios del siglo XX, el hotel Indautxu era la sede de la asociación benéfica La Gota de Leche, que se encargaba de distribuir alimentos entre los niños más desfavorecidos de la villa. A día de hoy, la fachada original del edificio se mantiene, así como el espíritu del colectivo, que ha recaudado 3.500 euros entre las 400 huchas repartidas en establecimientos de Bilbao. «Con ese dinero, sumado a los acuerdos que tenemos con diferentes marcas, compraremos comida por un valor de más de 7.500 euros», calcula Julio Piñeiro, fundador de la entidad.

La calderilla depositada por los ciudadanos desde finales de septiembre llegará en forma de cacao, leche, chocolate, conservas de pescado y diferentes productos básicos a las 670 familias que atienden los Franciscanos de Irala y la parroquia de San Felicísimo de Deusto. «Son productos que los pequeños necesitan para desayunar y merendar». Además, por segundo año consecutivo, regalarán juguetes a 120 niños de entre 1 y 12 años.

«También es importante para los padres, que ven a sus hijos felices con algo que quizás ellos no les pueden dar», explica el padre Román, de la parroquia de Deusto. Él y unos treinta voluntarios reparten cerca de 1.372 lotes semanales a familias en riesgo de exclusión. «Son personas que se han quedado sin trabajo, que no tienen para comer, recién llegados o con muchas bocas que alimentar».

El día después de jubilarse, Jasone Yurrebaso empezó a colaborar en la entrega de alimentos de la parroquia. Desde hace cuatro años, tres veces por semana, se encarga del control del reparto. «La gente es muy honrada. Si encuentran trabajo, en seguida te dicen ‘dale la comida a alguien que la necesite’», remarca.

LA CIFRA

3.500
euros se han recaudado entre las 400 huchas repartidas por Bilbao.

«Vienen y nos cuentan sus problemas. Muchas veces escuchar es más importante que la comida», reconoce Mariasun Viana, también voluntaria. Como forma de agradecimiento, muchos de los receptores acaban colaborando en la parroquia.

También acuden vecinos del barrio, en ocasiones avergonzados por tener que recurrir a esta ayuda. En los últimos años, su número ha aumentado. «Hasta el año pasado no había niños vascos en la lista. Ahora hay 15 o 20 con los dos apellidos», destaca Julio Piñeiro.

Hacer el recuento no fue tarea fácil y Nati Ruano, joyera de profesión, se esforzaba en clasificar las monedas junto al resto de voluntarios. «Otros años hemos recogido más», estimaba. Algunos achacaban el retroceso a la proliferación de huchas de otras asociaciones benéficas.

Falta de arroz y azúcar

La Gota de Leche destina todo lo recaudado a familias de Bilbao. «Es muy bonito porque ves el impacto de la generosidad de la gente», explica Ruano. Esta campaña también sirve como complemento de la Gran Recogida del Banco de Alimentos. «El 90% de lo donado suelen ser legumbres. Este año nos han pedido arroz y azúcar porque se les habían acabado», agrega Julio Piñeiro.

«La gente es honrada. Si encuentra trabajo te dice que le des la comida a alguien con más necesidad»

El 22 de diciembre, mientras en muchos hogares estén pendientes del sorteo de la Lotería, La Gota de Leche transportará los alimentos adquiridos a Irala y Deusto en un camión de bomberos. Además, el día 26 la asociación entregará los regalos del Olentzero. «Con que un niño te de las gracias, todo el trabajo ha merecido la pena», aseguran sus integrantes.

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