Calabazas que ponen los pelos de punta

Leire Rico y Carmen Legarreta, en la tienda que regentan en el centro comercial Max Center de Barakaldo. /Yvonne Fernández
Leire Rico y Carmen Legarreta, en la tienda que regentan en el centro comercial Max Center de Barakaldo. / Yvonne Fernández

El terrorífico payaso de 'It', el libro de Stephen King, se impone en Halloween a los vampiros, los zombies de 'The Walking Dead' y las calaveras mexicanas

JOSÉ DOMÍNGUEZ

«¿Un poco de sangre? Aquí tiene esta de un color muy vivo, y con este otro maquillaje al agua le quedarán una ojeras perfectas si lo aplica con una esponja». Aingeru Cuñado no daba abasto el sábado. «Ni el viernes, ni el jueves...» En Disfraz Jaiak trabajan a tope «desde hace semana y media» para atender la oleada de pedidos de cara a la fiesta de Halloween de mañana. Una peculiar celebración de la noche de difuntos importada de Estados Unidos, pero que ya nadie duda que ha venido para quedarse. Y en la que este año Pennywise, la maléfica criatura de 'It' -el libro de Stephen King que este verano volvió a sobrecoger al mundo en su última adaptación cinematográfica-, será la estrella indiscutible. «El payaso asesino, sin duda, es lo que más piden los niños, y las niñas a Harley Quinn, la supervillana de cómic», aseguraba el propietario de esta tienda de Goienkale, en el Casco Viejo de Bilbao.

Las caracterizaciones al estilo cinematográfico también están de moda.
Las caracterizaciones al estilo cinematográfico también están de moda. / Yvonne Fernández

A solo unos centenares de metros, en Disfraces Pierrot de Belosticalle, José Luis Urbina confirmaba que las figuras más macabras de series y películas vuelven a llevarse la palma. Eso sí, junto a los clásicos vampiros y esqueletos, entre las que se abren paso las 'catrinas', las calaveras mexicanas que, en consonancia con la mayor presencia de inmigración latina, cada vez están más presentes en la noche de muertos vizcaína. Así lo admitía la boliviana Joana Ceballos que, «aunque yo esta vez me disfrazaré de bruja», recuerda las celebraciones de su país natal, «donde, como en México y Estados Unidos, montamos la fiesta hasta en los cementerios».

«Tatuajes y tripas de pega»

En Party Fiesta del centro comercial Max Center, de Barakaldo, Carmen Legarreta y Leire Rico, «terroríficamente guapas para atender a la clientela», reivindicaban el protagonismo de unos renovados zombis que hacen gala de exceso de vísceras e intestinos colgantes a imitación de las impactantes criaturas de la serie 'The Walking Dead'. «Con cuatro añitos mi hijo Arkaitz ya es fan, así que con un poco de maquillaje, unos tatuajes y unas tripas de pega va estar encantado», subrayaban el muskiztarra Ganixtebe Abad y su mujer, Alcione Dos Santos.

Los datos

15-40 euros
es el abanico económico en el que se mueven los vizcaínos a la hora de comprar sus disfraces.
20%
es el porcentaje que supone la campaña de Halloween en el volumen de facturación anual de estas tiendas.

Desde la tienda de esta misma franquicia en el complejo Zubiarte de Bilbao su encargada, Elena Gómez, aseguraba que la caracterización se ha impuesto ya en este tipo de celebración. «Mucha gente viene aquí principalmente a por maquillaje, algunos porque lo han visto en tutoriales de internet, y prefieren gastarse más dinero en esto y menos en el traje», matizaba.

De hecho, reconocía que el presupuesto medio suele rondar los 30 euros por persona, aunque la horquilla de precios de los disfraces «es muy amplia» y oscila entre los 15 y los 40 euros. «La verdad es que esta campaña está cobrando cada vez mayor importancia y supone ya el 20% de nuestra facturación anual. Solo la supera la de Carnaval», añadió.

Una tradición importada de Estados Unidos que causa furor. / Yvonne Fernández

No lo ven tan claro en la tienda El Disfraz de la calle Torre de Bilbao. Su gerente, Juan Pedro Cuñado, confesaba que «yo vendo mucho más para las despedidas que en Halloween, aunque es verdad que estos últimos días el número de clientela se ha multiplicado». ¿Y eso? «Vienen muchos jóvenes que, con tal de tener fiesta, se apuntan a un bombardeo», añadía mientras varios de ellos bromeaban con caretas de demonio en el exterior de su local.

Carmen Legarreta, sin embargo, aseguraba que cada vez son más las familias enteras que apuestan por disfrazarse, «muchas veces de forma temática». Y quienes cogen un disfraz barato para el colegio de los niños y otro mejor para salir a la calle. «Luego están los bares que buscan una ambientación adecuada y que nos piden asesoramiento. Incluso las tiendas se están implicando cada más en esta celebración y ahora hasta decoran su interior y los escaparates», concluía Legarreta.

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