Los bonos

El Gobierno vasco pone en marcha el ‘Bono 10+’

Los bonos
MAIKA SALGUERO
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La Diputación informó hace unos días de que este año no circularía el ‘bono denda’ que desde 2012 venía favoreciendo las compras navideñas en las tiendas del territorio, ya saben: el bono costaba 40 euros y daba derecho a comprar productos por valor de 50. La diferencia la subvencionaba la Diputación en aras del fomento del consumo. Las razones por las que la foralidad suprime este año la campaña obedecen, según se nos dijo, a las mismas razones, pero al revés: «La situación económica se ha recuperado razonablemente y es preferible destinar los recursos a fines más urgentes».

Que ayer mismo la Diputación pusiese a la venta el igualmente tradicional y navideño ‘bono cultura’ hace pensar que la situación cultural del país no se ha recuperado razonablemente. Lo pensé ayer y me deprimí un poco. Pero me consolé pensando que al menos la situación económica sí atendía a razones y a los comerciantes les iba por lo menos ya mejor. Fue justo entonces cuando el Gobierno vasco anunció la repentina puesta en circulación de 250.000 bonos para «impulsar la campaña de Navidad». Se llaman ‘bonos 10+’ (¡toma nombre!) y servirán, según el departamento de Turismo, Comercio y Consumo, para dar «apoyo al comercio local» e inyectar 2,5 millones de euros en ese circuito. La pregunta, claro, sale disparada como el corcho de una botella de champán en Nochevieja: ¿Pero no estaban las cosas razonablemente bien por ese lado?

El Gobierno vasco entiende que no y lanza sus bonos (20 euros de precio, 30 de valor) justo el año en que la Diputación entiende que sí y retira los suyos. Tranquiliza mucho comprobar cómo las distintas advocaciones administrativas coinciden al 100% en el diagnóstico de la realidad. Recapitulemos. A dos semanas de que llegue el Olentzero, la situación es la siguiente: muere el ‘bono denda’ y nace el ‘Bono 10+’. El Tribunal Vasco de la Competencia, por cierto, nunca ha sido muy partidario de estas cosas.

La Navidad tiene por lo demás buena fama, pero es un periodo exigentísimo en lo tocante a la intendencia. Decoración hogareña, intercambio de lotería, confección de menús, aprovisionamiento de petardos, difusión de mensajes telefónicos chorras, gestión de bonos gubernamentales... Un no parar.

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