La mayor nevada en 33 años sorprende a Bizkaia

El paseo de Abandoibarra.. /Julio Arrieta
El paseo de Abandoibarra.. / Julio Arrieta

Bizkaia amaneció cubierta de un denso manto blanco que a primera hora de aquel miércoles generó un enorme caos de carreteras con problemas, colegios cerrados, citas médicas anuladas y transportes suspendidos

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Aunque la nieve estaba anunciada, aquel miércoles 28 de febrero al abrir la ventana los habitantes de Bizkaia dieron un respingo al ver la enorme capa blanca que cubría todo. A esa alegría un poco infantil que produce observar nuestro entorno disfrazado' de país nórdico, le siguió, no obstante, una bofetada de dura de realidad: salir a la calle y cumplir con los compromisos del día a día, como acudir al trabajo, a centros docentes o a citas médicas, se revelaron como una misión complicada, cuando no imposible. Este temor no tardó en tomar cuerpo. Todo el territorio amaneció nevado y con un manto de espesor pocas veces visto aquí, incluso a nivel del mar y en lugares como Bilbao, donde a la nieve le cuesta cuajar. Según subrayóel diputado foral de Desarrollo Económico, Imanol Pradales, fue «la peor nevada en 33 años», aunque, desde las 13.00 horas «estamos ya en una situación mucho más normalizada», aclaró.

En medio de las imágenes de postal que dejó este atracón de invierno concentrado, los ciudadanos se vieron enredados en un tremendo caos. Muchos, sobre todo personas mayores, a duras penas lograban mantener el equilibrio al caminar por la calle esta mañana. Bastaba con mirar unos minutos a los transeúntes para contabilizar varios resbalones y caídas. Lamentablemente, para un vecino de Galdakao de 65 años, uno de estos incidentes ha resultado fatal. Sobre las 8.30 horas, el hombre se ha patinado en la calle Juan Bautista Uriarte y se ha golpeado en la cabeza contra el suelo, según confirmaron fuentes del departamento vasco de Seguridad. Recursos sanitarios se desplazó al lugar, pero sólo se pudo confirmar su fallecimiento.

Temporal de nieve en Euskadi

Las fotos de la nieve de Bilbao

Así, la nieve se convirtió en un peligro para los peatones, pero también para los conductores. El mal estado de la red viaria –con afecciones incluso en la red principal, donde durante horas se ha prohibido el tráfico de camiones– y la imposibilidad de circular con normalidad por los cascos urbanos fueron los factores que más influyeron a la hora de poner patas arriba la rutina de todo el territorio. En calles con mucha cuesta, como Iturribide, en Bilbao, los turismos eran incapaces de subir y, para colmo, se encontraban de frente con chavales que aprovechaban para lanzarse con improvisados trineos y tablas de ‘snow’, haciendo de la calle una auténtica estación de invierno. Los parques, asimismo, acogieron a cuadrillas de niños y adolescentes que, al verse libres de las clases, aprovecharon para tirarse bolas y jugar con la nieve.

Muchos colegios vizcaínos optaron por no abrir sus puertas –han circulado bulos sobre comunicados oficiales sobre el cierre general, pero lo cierto es que cada centro ha tomado sus propias decisiones–, la UPV y la Universidad de Deusto cancelaron las clases por la mañana y hasta Osakidetza pidió a quienes tuviesen citas médicas para hoy que las anulasen si no eran urgentes. También avisaron de que algunas operaciones no prioritarias se verían retrasadas. No obstante, recalcaron que el transporte de pacientes a Diálisis, Radioterapia, Quimioterapia y Consultas Externas se ha llevado a cabo. Durante la mañana, la consigna era salvar la situación. Para ello, Bomberos, DYA, Cruz Roja y voluntarios de otros servicios de emergencias se volcaron en ayudar haciendo un poco de todo: retirando nieve, trasladando a personas a hospitales -entre ellos una mujer de Gernika a punto de dar a luz- e incluso acercando médicos a domicilios de pacientes con patologías urgentes... lo que hiciese falta.

Las fotos de la nieve de Bizkaia

Los trastornos en los servicios públicos, sobre todo educativos, sanitarios y de transportes, se debieron, sobre todo, a la imposibilidad de los profesionales para llegar a sus puestos de trabajo. Faltaron profesores, no llegó el ‘catering’ de algunos comedores, muchos médicos no acudieron a trabajar, chóferes de autobús se quedaron tirados antes de emprender la jornada laboral... y, claro, con este panorama, se formó un lío de enormes proporciones. «Hoy va a ser un día complicado. Porque, aunque se espera que a partir de las 12.00 horas la cota de nieve va a ir subiendo, será necesario limpiar toda la nieve que ha caído. Y hay muchos problemas de vehículos atascados», confirmó a primera hora la Dirección de Tráfico del Gobierno vasco.

La nevada en Bilbao desde Kobetas

Para intentar paliar la situación -o, al menos, para no empeorarla-, el departamento de Seguridad recomendaba a los conductores no coger el coche si no era imprescindible y dejar libre en las autovías el carril izquierdo para el paso de vehículos de emergencia y quitanieves. La Diputación también recordaba que ante estas condiciones adversas debe evitarse cualquier desplazamiento innecesario por carretera. En las vías vizcaínas trabajaron hasta 76 quitanieves forales -más los de los municipios- para dejar la calzada en condiciones.

Este es el panorama que marcó la mañana de aquel jueves en las carreteras... ¿Mejor coger el transporte público? Pues no, esta opción no se reveló como un plan B recomendable. El metro sufrió graves problemas a primera hora de la mañana, con retrasos y aglomeraciones en los andenes, aunque para las 9.30, según fuentes del suburbano, se puso cierto orden en el servicio, que funcionaba con relativa normalidad. El aeropuerto de Bilbao no tuvo actividad en toda la mañana, sin salidas ni entradas de aviones, debido a la intensa nevada, aunque para mediodía recuperó su rutina habitual. Asimismo, los trenes de Feve y Renfe tuvieron parones –los de larga distancia, en su mayoría, han cancelado sus viajes– debido a la nieve y el hielo en los cambios de aguja. No obstante, pasadas las 12.00 horas los problemas estaban prácticamente subsanados. Y los autobuses –tanto unidades de Bilbobus como de Bizkaibus– ha habían tenido que parar «temporalmente» ante la imposibilidad de circular con seguridad al arrancar la jornada, pudieron retomar la actividad paulatinamente sobre las 11.30 horas.

Arrigunaga y Ereaga, de blanco

Es decir, Bizkaia estuvo sumida en las primeras horas del día en un gran jaleo y a la vez silenciosa como pocas veces por la ausencia de tráfico y por la cantidad de comercios y centros cerrados, todos esos lugares que son los 'motores' de la vida diaria y ese jueves , por fuerza, tuvieron que parar. De hecho, desde los ayuntamientos se lanzaron mensajes a la población para que limitase su actividad. Pidieron que no se usase el vehículo privado y para que, en la medida de lo posible, nadie saliese de casa si podía evitarlo. En caso de tener que hacerlo, aconsejaban extremar las precauciones y usar calzado adecuado para evitar resbalones. Asimismo, los consistorios se volcaron en la limpieza de las calles, con numerosos operarios retirando nieve con palas en un intento de poner un poco de normalidad en medio de una situación extraordinaria.

Esquiando en Bilbao

A media mañana paró de nevar y al filo del mediodía la normalidad iba, poco a poco, ganando terreno al caos. Aunque las consecuencias de la colosal nevada tardaronhoras en disiparse del todo. Según Euskalmet, durante la mañana se mantuvo la nieve «en cotas muy bajas». «A primeras horas todavía el frente cálido no habrá conseguido desplazar la masa de aire frío que tenemos en superficie y prácticamente todas las precipitaciones serán en forma de nieve. Con el paso de las horas, las masas de aire se mezclarán y a partir del mediodía las precipitaciones serán ya muy escasas, aunque podría seguir nevando en el este», informaron desde la Agencia vasca de Meteorología. El viento sopló del sureste con intensidady propició que las temperaturas subieran con el transcurso de la jornada, lo que puso fin a este coletazo de crudo invierno que ha logrado colapsar Bizkaia durante unas horas. A la tarde, el manto de nieve desapareció y fue sustituida por una cristalina agua que permitió a todos los vizcaínos retomar su rutina.

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