EH Bildu y Podemos fracasan en el primer intento de reprobar a una diputada foral

Isabel Sánchez Robles./
Isabel Sánchez Robles.

PP y Grupo Mixto suman sus votos a los partidos del Gobierno foral para evitar el cese de Sánchez Robles por la huelga de las residencias

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

De haberse aprobado, figuraría en los libros de historia de Bizkaia. Habría sido la primera reprobación de una diputada foral, un hecho inédito en el territorio histórico, lo que hubiera implicado, además, el cese inmediato de Isabel Sánchez Robles (PNV), responsable de Acción Social. «Nuestro reglamento es muy claro en ese aspecto. En otras Cámaras son un brindis al sol, que no afectan a la continuidad del ministro de turno. Pero en Bizkaia, de haber recabado la mayoría suficiente, conllevaría la destitución», explica un portavoz de las Juntas Generales. El precedente más cercano está en Gipuzkoa en 2012, cuando Juan Carlos Alduntzin, de EH Bildu, tuvo que abandonar su puesto de responsable de Medio Ambiente al ser reprobado en las Juntas durante la crisis de las basuras.

La falta de precedentes obligó a los grupos a pactar los términos exactos del debate antes del inicio de la sesión en Gernika. La iniciativa contra Sánchez Robles, solicitada por EH Bildu, sólo recabó el respaldo de Podemos (15 votos a favor y 33 en contra). PNV, PSE, PP y Grupo Mixto sumaron fuerzas. Arantza Urkaregi defendió sus «cinco razones» para solicitar el cese: «Por la gestión de la huelga de las residencias, las deficiencias del servicio y la falta de unas mil plazas públicas, según las proyecciones, en una red de centros desequilibrada; por dejar el servicio en manos privadas; por la imposibilidad de elegir plaza por las listas de espera; y por la estigmatizante campaña de control de prestaciones».

Cinco argumentos que sólo compartió, totalmente, Podemos. Josean Elgezabal hasta tiró más alto: «La mayor parte de estas cuestiones se refieren a la diputada de Acción Social, pero podrían dirigirse al diputado general, que respaldó su gestión y es el responsable del modelo, aunque viene de muchos años atrás». Elgezabal censuró especialmente «el tono de la diputada en sus intervenciones y la falta de información cuando la pedimos, algo que no sucede en otras áreas».

El PP separó el grano de la paja, según su criterio. «Compartimos que la gestión de la huelga no fue correcta y que hubo deficiencias en la atención, que es responsabilidad foral. También se crearon falsas expectativas con la elección de centro, pero respaldamos al Gobierno en la gestión público-privada y en la necesidad de controlar las ayudas sociales», explicó Javi Ruiz. En la misma línea se situó Arturo Aldecoa (Grupo Mixto), quien vio en los paros «el pulso de un sindicato (ELA) que no tenía por objetivo mejorar las condiciones de las trabajadoras».

La sombra de ELA

El socialista Juan Otermin consideró que «ninguna de las cinco razones constituyen razón suficiente» para una reprobación. «En esta Cámara, como en todas, la legitimidad la dan los votos», recordó. A su juicio, EH Bildu trata en realidad de cuestionar «el quehacer de este Gobierno en un área que gestiona el 40,6% del presupuesto».

Jon Sánchez, del PNV, ve una maniobra puramente electoral en la iniciativa de la coalición abertzale. «Hay una obsesión en Bildu por diferenciar su discurso y su laboratorio electoral ha decidido que, a mitad de legislatura, es buen momento para marcar distancias». Según Sánchez, «lo hacen, además, empujados por fuerzas externas», en alusión al sindicato ELA, promotor de la huelga de las residencias.

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