Bilbao va sobre ruedas

La capital vizcaína tiene más medios de transporte públicos que cualquier otra ciudad del país

Viajeros de Cercanías de Renfe validan sus bitteltes en las canceladoras. / IGNACIO PÉREZ
Mikel Iturralde
MIKEL ITURRALDE

La capital vizcaína se caracteriza por ser una ciudad pequeña (345.122 habitantes en 2016) que presta servicios comerciales, administrativos, culturales, de ocio, etc. a un área metropolitana mucho más amplia (890.000 habitantes) y ejerce un gran atractivo sobre ella. Esa situación provoca que, al tráfico interno que se genera en el interior de la Villa, haya que sumar las entradas y salidas de los vehículos del exterior, donde el automóvil supone un 25% de los movimientos motorizados. Para evitar el uso del coche privado, el Ayuntamiento dispone de medidas disuasorias que incluyen la peatonalización del centro urbano, la penalización del uso del vehículo privado (anchura de calles, tiempo de semáforos, complejidad de direcciones) y la dificultad de aparcar en el casco urbano (reducción de plazas de superficie, tiempos limitados OTA, encarecimiento de aparcamientos subterráneos) y la mejora del transporte público.

Una vez asimilado el concepto de que el tráfico urbano destruye el sentido comunitario de la calle, se imponen las políticas ambiciciosas en movilidad sostenible orientadas a reducir la dependencia del automóvil y fortalecer, por tanto, los traslados en medios públicos, lo que contribuye, además, a contrarrestar los efectos de la contaminación. El Consistorio bilbaíno plantea desde hace años alternativas públicas mucho más limpias y sostenibles al uso de los vehículos privados como el metro, el tranvía y el autobús. En Bilbao entran unos 20.000 vehículos todos los días «porque tienen garantizada la tasa de aparcamiento dentro de la ciudad», sostiene el concejal de Movilidad. Alfonso Gil asegura que más del 80% tienen en las cercanías de su vivienda de destino una posibilidad de enlazar con transporte público: Por lo tanto, les reclama que sean corresponsables de la financiación del transporte público de la ciudad.

Según datos oficiales, el 63% de los bilbaínos se mueve a pie, el 23% en autobús-metro-tren, y solo el 11% lo hace en vehículo privado. El consistorio quiere trasladar esos datos a la gente que viene de fuera y puede cambiar su modelo de tránsito por la ciudad, para que empiecen, primero a contemplar y después a usar, el transporte público de la capital vizcaína. «Bilbao tiene unos buenos medios públicos y una buena calidad del aire, pero podemos mejorar la segunda, usando más los primeros», explica Alfonso Gil.

Bilbao presume de tener un excelente servicio público de transporte; no solo porque así lo diga su alcalde, Juan María Aburto, (idéntica opinión mantenían sus antecesores en el cargo) sino que lo corroboran sus habitantes. En una encuesta de la OCU lo valoran con una puntuación de 73 sobre 100, seguida de Gijón (70), Logroño (68) y Pamplona (66). De hecho la capital vizcaína no solo tiene un destacado servicio público (autobuses, tren y metro) sino que además es una de las ciudades que más medios mecánicos proporciona a sus vecinos para trasladarse por la ciudad, conectar entre barrios y moverse por las calles. Son sistemas que permiten a sus habitantes la movilidad por tierra, mar y aire. Esta es una radiografía de todos ellos (no se incluyen el transbordador y el gasolino, por situarse fuera de la Villa).

Ascensor

La capital vizcaína es la segunda ciudad de España que tiene más elementos mecánicos instalados, y la primera si se tiene en cuenta el ratio por persona. De hecho, en Bilbao existen 32 ascensores en 27 instalaciones y el Ayuntamiento prepara la construcción y puesta a punto de otros cinco elevadores en cuatro nuevas instalaciones, que se sumarán a la gestión de la Sociedad Funicular de Artxanda, encargada del mantenimiento, vigilancia y supervisión de los elevadores. En general funciona desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche.

Ascensor de Zurbaranbarri, que sube hasta el Barrio de Arabella, adornado con la B de la capital vizcaína. / BORJA AGUDO

Los ascensores en servicio están distribuidos de la siguiente manera: Dos en La Salve, otros dos en Prim, dos en Trauko y dos más en Basurto Bekoa. Además de estos 8 elevadores, hay que sumar los ubicados en la Plaza Funicular–Moraza, Pasarela de Pedro Arrupe, Betolaza, Amezola, Plaza de la Convivencia (Isozaki), Uretamendi, Plaza de Rekalde, Mazarredo, Iturribide, Tutulu, Prim Dolaretxe, Mirador de Bilbao, Otxarkoaga (ambulatorio), Arangoiti, Deusto, Zorroza y Matiko; y otros tres más inclinados que se ubican en Zurbarambarri, Zazpilanda e Iturribide. Durante 2016 se pusieron en marcha siete nuevos ascensores (Zorrozgoiti, Arangoiti, Matiko, Luzarra, Atxuri-Jardín Txikerra y Gordóniz 2 elevadores). En 2017 se puso en marcha el ascensor inclinado de Atxuri.

Gracias a los contadores de viajes que están instalados en todos los ascensores se puede observar la evolución del uso de los mismos mes a mes. Así, los elevadores que más viajes realizaron durante el año pasado fueron los ubicados en: Plaza Rekaldeberri, Plaza Funicular-Moraza, Plaza de la Convivencia (Isozaki), Amezola, Uretamendi, Betolaza, Prim y el ascensor de Basurto Bekoa.

Durante el pasado año se contabilizaron más de veinte millones de usuarios (20.236.152) en los ascensores municipales de uso público y gratuito que hay en Bilbao. Esta cifra supone un 15,21% más, respecto a 2015. Los diez que más personas transportaron durante el año pasado han sido Artazu, Plaza Moraza, Isozaki, Iturribide, Uretamendi, Ametzola, Prim, Mauricio Ravel y Basurto Bekoa.

Autobús

Autobuses Urbanos de Bilbao SAU, bajo la marca comercial de Biobide, es la actual concesionaria del servicio de autobuses urbanos de Bilbao (Bilbobus) que gestionan Alsa y Pesa. Bilbobus fue creado en 1988 por el Ayuntamiento, unificando bajo un mismo nombre todo el servicio de transporte urbano de Bilbao, tanto el de los autobuses —de color rojo tipo TCSA— como el de los microbuses —azules—, que prestaban un servicio más rápido que estos, con paradas a voluntad del cliente, y sin posibilidad de viajar de pie. El servicio fue adjudicado a Transportes Colectivos. Bajo diferentes denominaciones, TCSA lleva ciento treinta años prestando el servicio de transporte colectivo urbano, tanto con los actuales vehículos, como con los antiguos microbuses 'azulitos', trolebuses y tranvías. El servicio municipal de transporte lo conforman un total de 43 líneas: 27 convencionales, 8 auzolineas y 8 gautxoris.

El actual parque de Bilbobus la componen 148 autobuses; y el servicio cuenta con 517 paradas en todo Bilbao, lo que supone que el 99,8% de la población tiene una a menos de 300 metros de su vivienda o centro de trabajo. Una de las principales novedades de 2016 ha sido la incorporación a Bilbobus de dos vehículos eléctricos, totalmente silenciosos, sin emisiones contaminantes, y con autonomías superiores a los 200 kilómetros. En comparación con un autobús convencional de combustión, se evita la emisión de unas 800 toneladas de CO2 en el uso a lo largo de toda su vida útil. Bilbao se une así a otras ciudades como Barcelona, Londres o Marsella, que ya han incorporado este tipo de transporte para sus servicios urbanos. Este año habrá otros dos.

Autobús de dos pisos de Bilbobus que cubre la ruta hasta Reckaldeberri. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

A estos dos vehículos eléctricos hay que sumar la renovación de la flota con otros seis más, equipados con un novedoso sistema de cámaras de visión perimetral 360º que permite al conductor ver lo que ocurre alrededor de todo el vehículo. La mejora del parque en 2016, con 8 vehículos nuevos, ha supuesto una inversión de 2,6 millones de euros.

Cerca de 26 millones de personas (25.927.839) confiaron en el servicio de transportes de Bilbobus. La media de personas por día laborable es de 86.362. Las líneas más utilizadas fueron la 77 (2.068.341) y la 56 (1.932.802) y las que mayor incremento experimentaron la 28 (28.084) y la 62 (18.033). En agosto de 2016, el Ayuntamiento de Bilbao elevó el límite de pago de los 4 a los 6 años sin tener que abonar el billete en el transporte urbano de la ciudad. La hora de máxima afluencia es la comprendida entre las 13 y las 14 horas.

Bilbobus pretende ofrecer un sistema de transporte colectivo urbano adecuado a las necesidades de movilidad de los viajeros. Este sistema dede funcionar según criterios de calidad, gestión eficaz de los recursos y sostenibilidad. Además se propone cumplir con los siguientes principios: mejorar la movilidad y accesibilidad de la ciudadanía, mantener el equilibrio económico del servicio, ser un transporte solidario y sostenible.

Bicicletas

El Ayuntamiento testa durante estos días las bicis eléctricas que sacará en el primer semestre del próximo año al parque de alquiler público de la ciudad. «Vamos a retirar las 260 bicicletas convencionales que tenemos en las calles y pasarán a ser 450, todas eléctricas», garantiza el concejal de Movilidad y Sostenibilidad, Alfonso Gil. A su juicio, «si queremos que la bici se convierta en un transporte urbano más en Bilbao tiene que ser eléctrica porque la necesitamos para que la gente pueda bajar y subir a los barrios altos», añade.

El teniente alcalde asegura que es “un servicio muy bien valorado por la ciudadanía”. Durante el pasado año se realizaron 345.015 préstamos, con una media de 972 diarios; un 24% más que en 2015 (277.744 préstamos con una media de 785 al día). A finales de 2016 el servicio municipal Bilbon Bizi tenía registradas un total de 15.623 personas usuarias del préstamo automático de bicicletas, que funciona en la capital vizcaína desde el año 2011. El parque del servicio municipal Bilbon Bizi se compone de un total de 260 bicicletas, con 31 puntos de recogida y devolución. La mayoría de los préstamos realizados, un total de 326.788, han sido realizados por personas empadronadas en la capital vizcaína, mientras que 16.791 préstamos los han hecho personas de fuera de Bilbao.

Aparcamiento de bicletas en la calle Egaña. / IÑAKI ANDRÉS

Las franjas horarias con mayor número de préstamos y devoluciones están situadas entre las 12.00 y las 16.00 horas y entre las 17.00 y las 20.00 horas respectivamente; los miércoles y jueves son los días de la semana en los que más se utiliza el servicio. En cuanto al perfil de las personas usuarias de Bilbon Bizi, el 70,2% son varones (con un total de 242.216 usos) y el 29,8% mujeres (102.787 usos). Por edades, 2.683 trayectos han sido realizados por personas que tienen más de 75 años, mientras que los que tienen menos de 18 han realizado 625 (la edad mínima para inscribirse en el servicio es de 16 años). Las personas con edades comprendidas entre 30 y 44 años son las que más utilizan el servicio de préstamo de bicicletas.

Hasta el año pasado, el servicio era gratuito; ahora se cobra 20 euros anuales para residentes y 25 euros para no residentes. Para su gestión está disponible una app que informa al usuario en tiempo real del número de bicicletas disponibles en cada punto.

Funicular

Pocas cosas hay en la Villa tan bilbaínas como el funicular de Artxanda. El servicio centenario une la Plaza del Funicular, sita en la calle Castaños, paralela al Paseo del Campo Volantín con el Monte Artxanda, desde donde es posible contemplar unas hermosas y completas vistas de Bilbao y la desembocadura de la ría. El 7 de octubre de 1915 el entonces alcalde Benito Marco Gardoqui realizó el primer viaje en el ‘funi’ que, pese a interrupciones puntuales del servicio (el asedio de Bilbao en la Guerra Civil, un accidente en la década de los 70 que lo tuvo apartado hasta 1983), ha seguido funcionando «como un referente en la memoria y en las costumbres de los bilbaínos».

Los dos coches del funicular en el paso donde se cruan en su camino ascendente y descendente. / FERNANDO GÓMEZ

Este peculiar transporte salva los 770 metros que separan el casco antiguo de la cima del monte Artxanda. El desnivel alcanza el 45%. Pedro Guimón, uno de los arquitectos más afamados del Bilbao de principios de siglo, se encargó de la obra civil, en la que se planteaba también la construcción de un casino. El precio del billete en esos primeros años es de 0,50 pesetas (ida y vuelta). Personas mayores y niños tienen descuentos considerables.

En 2017, el funicular ha conseguido, por segundo año consecutivo, el certificado de Excelencia TripAdvisor en la séptima edición de la entrega de estos reconocimientos, que se conceden en función de las opiniones favorables de las personas usuarias de la web TripadVisor. Durante el año anterior, lo utilizaron 773.487 personas, lo que supone un 6,11% de incremento respecto del año anterior.

La utilización media diaria se sitúa en 2.119; el mes de agosto registra las mejores cifras, por la presencia mayoritaria de turistas, y alcanza un nuevo récord al superar los 100.000 usuarios. Su frecuencia es siempre de 15 minutos, excepto por motivos especiales de acumulación de pasajeros cuando se realizan con menos cadencia hasta liberar las estaciones de clientes.

La tendencia de crecimiento en los últimos diez años ha sido siempre positiva: y las previsiones para 2017 de nuevo apuntan en este sentido. Según los últimos datos, hasta el mes de julio, el crecimiento de viajeros se ha situado en el 9,26%, respecto a 2016, alcanzando la cifra de 470.539 usuarios.

Todos los días se realiza un viaje de prueba -sin viajeros- antes de abrir la estación al público. El 'funi', como se le llama cariñosamente en Bilbao, se ha convertido en un reclamo turístico y en visita obligada para quienes acuden a la ciudad, ya que las vistas de la subida Artxanda resultan espectaculares. Solo tres minutos se tarda en alcanzar la cima; sube por una sinuosa pendiente al pulmón de Bilbao, desde donde es posible apreciar con nitidez por qué la ciudad recibe el nombre del Botxo.

Metro

El 11 de noviembre de 1995 Bilbao se reinventa. Todo por culpa del metro. La inauguración del suburbano tuvo puntualidad británica, organización alemana y precisión suiza. Cerca de 1.200 invitados y 200 periodistas ocupaban los andenes cuando a las 11.00 horas el primer convoy hacía su entrada en las galerías subterráneas. El trayecto, de ida y vuelta, discurrió entre Moyua y Sarriko, esta última una estación que no se contemplaba en el proyecto original —fue incorporada posteriormente con los mismos trazos de Norman Foster—, pero que se ha convertido en la más emblemática de la Línea 1. Causó el éxtasis. De regreso al centro de la capital, la comitiva abandonó el metro en Abando y recorrió a pie el puente de El Arenal hasta alcanzar el Teatro Arriaga, sede del acto oficial y de los discursos. Han pasado ya casi 22 años de aquellos fastos.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, presidía en abril de este año la inauguración de La línea 3, un nuevo trazado del suburbano que une Matiko con Kukullaga, en Etxebarri. Atrás quedan siete años de obras y una inversión de 279 millones de euros. El alcalde Juan María Aburto calificaba el día de «histórico». El regidor hacía hincapié en la mejora de la movilidad que suponía la apertura del nuevo ramal y en la eliminación de la trinchera del antiguo tren que llegaba del Txorierri, ahora soterrado. Es la primera línea no gestionada por Metro Bilbao, la sociedad que ha tutelado el avance del suburbano desde 1995. En este caso, las instituciones se han decantado por EuskoTren como operador. En realidad, la Línea 3 cubre un trazado mucho más largo: el que va desde Lezama hasta San Sebastián, aprovechando el ferrocarril de vía métrica del Gobierno vasco. Los trenes circulan cada siete minutos y medio. La línea 2 llega hasta Kabiezes.

Uno de los vehículos de la nueva Línea 3 del metro que gestiona EuskoTren. / MANU CECILIO

Las validadoras de las 41 estaciones existentes en el metro registraron 87,1 millones de desplazamientos durante el pasado año. Se trata del peor resultado desde 2009, cuando se subieron al metropolitano 87,04 millones de personas, lejos del récord marcado en 2011 (89,6). La bonanza meteorología (2016 fue poco lluvioso) y los hábitos cada vez más saludables de los vizcaínos también podrían explicar en parte la caída. Pero al margen de consideraciones más generales, hay otros factores que seguro han influido en el balance de 2016.

La estación más utilizada fue Abando, que desplazó a Moyua, líder en 2015. La terminal situada bajo la Plaza Circular atrajo a 6,33 millones de personas frente a los 6,28 de su competidora. Completa el podio Indautxu (6,07). San Mamés es la cuarta (5,98). Se sigue observando un desplazamiento del centro neurálgico de la red hacia El Ensanche, ya que el Casco Viejo (5,32) y Santutxu (4,6) sólo han podido ser quinto y sexta.

2017 debería ser un año de crecimiento, en gran medida por la apertura de la Línea 3. Aunque el cómputo de los usuarios de este ramal irá al balance de EuskoTren, los expertos en movilidad creen que la incorporación de nuevas estaciones contribuirá a estimular la demanda de manera general. Además, está previsto que finalicen las obras de soterramiento de Urduliz y que esta estación y la de Plentzia recuperen la normalidad. Con todo, parece que tampoco será el año en que se abra Ibarbengoa (Getxo), donde las obras del parking están estancadas por las protestas vecinales.

Rampas y escaleras

La Sociedad Funicular de Artxanda también gestiona veinte rampas y escaleras mecánicas distribuidas en cinco localizaciones distintas: 4 se encuentran en la calle Cristo (Uribarri); 2 en la calle Tenor Fagoaga (Santutxu); 5 en la calle Solokoetxe (Santutxu); 6 en Trauko (Uribarri) y 3 en Otxarkoaga. Bilbao es, tras Barcelona, la segunda ciudad de España que más elementos de este tipo tiene instalados; la primera en proporción al número de habitantes.

Escaleras de Solokoetxe, en el Casco Viejo bilbaíno. / MITXEL ATRIO

Se trata de facilitar accesos mecánicos a los barrios altos, cuyo desnivel se salva con rampas y escaleras mecánicas que facilitan el acceso a los vecinos de estas zonas, que hasta ahora debían salvar a pie considerables pendientes. Estos elementos mecánico funcionan desde las seis de la mañana hasta las cero horas del día siguiente, para facilitar la cohesión social.

Rampa mecánica en Otxarkoaga para evitar un desnivel considerable. / JORDI ALEMANY

Esta iniciativa responde a una importante demanda vecinal de mejoras en la accesibilidad de sus barrios, que se enmarca dentro del Plan Auzokide para el progreso de estas zonas, un proyecto «integrador y global abierto a la participación y opinión ciudadana», según indica el Consistorio. El Ayuntamiento ha encargado un estudio en profundidad para extender esta solución a otros puntos de los barrios altos de la ciudad. Los técnicos tratan de mejorar el servicio de mantenimiento de estos accesos, mejorar la eficacia y evitar que estén el menor tiempo parados.

Tranvía

El tranvía de Bilbao comunica el barrio de Atxuri con Basurto, hasta la calle Autonomía, bordea la ría y realiza paradas en lugares emblemáticos de Bilbao como el Casco Viejo, el teatro Arriaga, Palacio Euskalduna o el mismísimo Museo Guggenheim. El lehendakari Juan José Ibarretxe inauguró la Línea A (diciembre de 2002), en lo que fue su primera fase, entre la estación de Atxuri y la de Uribitarte, con seis paradas. En la actualidad tiene 14.

El tranvía, como el metro, ha sido todo un hallazgo para la capital vizcaína. Y estos casi quince años de vida, las cifras lo dicen todo. Lo han utilizado una media de 2,6 millones de pasajeros y este año superará, por primera vez, los tres millones de pasajeros. En esta década y media, más de 30 millones de viajeros habrán validados sus billetes.

El pasillo de doble vía que discurre a cielo abierto entre la estación de San Antonio de Etxebarri y la vieja terminal de Atxuri se adaptará para un futuro uso de este transporte que extenderá su actual recorrido por Bilbao (ahora muere en Atxuri), hasta la mencionada estación de Etxebarri que ya se ha construido para que preste servicio tanto al tranvía como a los trenes. Sin embargo, no existen plazos para su puesta en marcha. Con la regeneración de Zorrozaurre, que comenzó en 2010, se pretende llevar el tranvía hasta la futura isla, valiéndose del puente Euskalduna, con lo que se amplía así la línea con un total de cuatro nuevas paradas. En una segunda fase saltará de nuevo la ría hacia el barrio de Zorroza. Todo queda aún en el dibujo de la futura ciudad.

El tranvía, a su paso por Autonomía en un recorrido nocturno. / FERNANDO GÓMEZ

El sistema de tracción del tranvía de Bilbao está formado por un pantógrafo eléctrico para captación de energía, un disyuntor para protección y dos convertidores de tracción. Cada convertidor se encarga de alimentar un motor asíncrono trifásico de tracción, que se encuentra a su vez en cada uno de los dos bogies motores.

Tren

-Renfe. La estación de Abando es la principal puerta ferroviaria de Bilbao. En la antigua terminal del Norte confluyen los trenes de largo recorrido que conectan la capital vizcaína con la Meseta, el Noroeste y el Noreste, pero también los de Cercanías que unen (C1, C2 y C3) la Villa y su área metropolitana con el territorio de Bizkaia y con algunos pueblos de Álava. Permite unir los terminales de Orduña, Santurtzi y Muskiz en 40, 22 y 34 minutos, respectivamente, en el mejor de los casos. Bilbao-Abando dispone de ocho vías numeradas correlativamente y de cinco andenes, tres centrales y dos laterales que disponen todos ellos de una cabecera común debido a la naturaleza terminal de la estación. El acceso a las vías 1 a 5 está limitado por torniquetes, ya que son usadas por los trenes de cercanías. Las diferentes plantas están conectadas gracias a escaleras fijas, mecánicas y ascensores.

La línea C1 Bilbao Abando-Santurtzi, con 44 estaciones, tiene 92 circulaciones de lunes a viernes inclusive, 73 en sábado y 72 en domingo. Entre Bilbao y Muzkiz (C2) 89, 70 y 73, respectivamente en las 18 paradas (9 de ellas entre Barakaldo y Abando). Y en las 22 estaciones de la C3 Abando-Orduña y Llodio se producen 146 movimientos entre semana, 80 en sábado y 64 los domingos. El servicio se cubre con 21 automotores eléctricos de la serie 446, conocidas como 'dodotis' porque no llevan baños. Durante el pasado año utilizaron las Cercanías 10.138.420 viajeros, con una media de uso de 33.742 los días laborables.

Un tren de Renfe deja a los viajeros en la estación de Abando. / MITXEL ATRIO

El Ministerio de Fomento y el Gobierno vasco cerraron un acuerdo en febrero de este año para el acceso definitivo de la alta velocidad a las tres capitales vascas, que contempla la plena integración del ferrocarril y de las estaciones en las ciudades. La estación de Abando será soterrada y tendrá dos niveles. En la planta -2 se situarán las ocho vías y andenes de alta velocidad (largo recorrido). Mientras que el nivel -1 se reservará para los Cercanías de Renfe (5 vías) y la extinta Feve (3 vías). Además, debajo de la actual playa de vías se construirá un parking.

-Renfe métrica. Junto a la estación de Abando se encuentra la de Bilbao-Concordia que dependía hasta 2013 de Feve y que ofrece servicios Regionales y de Cercanías cuyos destinos principales son Balmaseda, Santander y León. La Concordia fue inaugurada en 1902 y su historia simboliza y encarna la propia historia del ensanche bilbaíno del siglo XIX, queriendo ir más allá del Casco Viejo para emerger como una ciudad moderna, planificada y adecuada al desarrollo regional. La terminal se enmascaró a lo largo de los años por sucesivas transformaciones, unas veces por necesidades y otras por modas propias de cada época. La obra fue diseñada por Valentín Gorbeña, junto con el arquitecto Severino Achúcarro, uno de los técnicos representativos de su época, dominada por el eclecticismo, con una evolución hacia el modernismo, y muy especialmente, el art nouveau. En 1992 Feve restauró íntegramente el edificio para recuperar el aspecto original de esta joya de la arquitectura ferroviaria vasca.

El jefe de estacion da salida a uno de los trenes en La Concordia. / BORJA AGUDO

La línea Bilbao–Balmaseda, que une la capital vizcaína con la comarca de Enkarterri, cuenta con 88,424 kilómetros de vía, (12,709 km de vía doble entre Bilbao y Zaramillo y 75,715 km el resto en vía única) 27 estaciones y apeaderos. El servicio se presta con las unidades eléctricas de la serie 3600 , con una frecuencia de trenes de lunes a viernes de 54 servicios, con salidas cada 30 minutos. Los fines de semana y festivos, la demanda disminuye y se ajusta la oferta con la mitad de las circulaciones. En 2016 utilizaron estos trenes 982.690 viajeros.

Esta misma línea forma parte del histórico trazado (hasta Balmaseda) del Ferrocarril de La Robla, que enlaza León con Bilbao. Una línea que, tras el cierre de la mayor parte de su recorrido al tráfico de viajeros en 1991, por motivos de seguridad, fue reabierta en 2003 gracias a los distintos acuerdos suscritos. El Ferrocarril de La Robla presta un valioso servicio público a las zonas que atraviesa sumado a su condición de ruta de alto interés turístico. Hay una circulación diaria por sentido.

Desde Bilbao parte la línea de vía métrica que llega hasta Santander (el límite provincial es en Karrantza y comparte trazado con la Bilbao-Balmaseda hasta Aranguren), y continúa después por tierras de Asturias, Lugo y A Coruña, finalizando en Ferrol. Sus trenes, al igual que los del recorrido León–Bilbao, son la serie 2700, unidades diésel de última generación que se han incorporado progresivamente al parque desde 2008 hasta renovar la flota destinada a los trayectos de Media y Larga Distancia.

-EuskoTren. Es el principal explotador las líneas ferroviarias pertenecientes a Euskal Trenbide Sarea (ETS) en los territorios históricos de Vizcaya (formando parte del núcleo de cercanías de Bilbao). Es la operadora de la Línea 3 del metro, puesta en servicio en abril de este año, que solo en su primer mes de funcionamiento alcanzó los 426.0000 pasajeros, lo que supone una media de usuarios por cada jornada, sin diferenciar días laborables de festivos, de 14.200 viajeros, muy cerca de los 16.000 clientes que los estudios de la Diputación de Bizkaia y el Gobierno vasco prevén para el primer año. La estación con mayor número de validaciones en las canceladoras ha sido la nueva intermodal del Casco Viejo. La posibilidad de conectar con las otras dos líneas del suburbano que dan la posibilidad de llegar hasta Plentzia por la línea 1 y hasta Santurtzi por la línea 2 es ya una opción valorada por los usuarios.

Un viajero toma uno de los convoyes de EuskoTren en Atuxri. / PEDRO URRESTI

Desde junio también se incluyen en la línea 3 el servicio que viene desde Ermua y Durango. De esta forma, en lugar de tener Atxuri como estación terminal en Bilbao, los trenes acceden desde Etxebarri por el recorrido subterráneo para incorporarse a la línea 3 y trasladar a los viajeros directamente hasta el Casco Viejo. El viaje en tren desde Durango al Casco Viejo bilbaíno dura ahora 41 minutos y se realiza sin transbordos. Desde Amorebieta son 29 minutos (ambas alcanzan los 1,8 millones de viajeros). Esta línea de metro permite que estos trenes, y en un futuro los de Urdaibai, penetren bajo tierra en Etxebarri evitando las estaciones de Bolueta y Atxuri. Desde allí siguen por Otxarkoaga, Txurdinaga y Zurbaranbarri hasta llegar a la parada del Casco Viejo (Zazpikaleak). Los municipios y estaciones de Durangaldea que se ven afectadas por este servicio son: Zaldibar, Berriz, Traña, Durango, Euba y Amorebieta.

Euskotren recupera en septiembre los trenes directos a Bilbao desde Durango y Gernika, en días laborables. Con esta medida, se mejora notablemente la oferta ferroviaria entre la capital y las comarcas de Durangaldea y Urdaibai. Los nuevos servicios directos efectúan parada, solo en las estaciones de Durango, Bolueta y Atxuri para los servicios de Durangaldea; y Gernika, Lurgorri, Amorebieta Geralekua, Bolueta y Atxuri para los correspondientes a Urdaibai. Estos trenes directos permiten acortar los tiempos de viaje en casi diez minutos: el viaje entre Durango y Bilbao es 29 minutos; entre Gernika y Bilbao, de 37 minutos, y de Amorebieta a Bilbao, 20 minutos.

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