Bilbao reordenará las terrazas: ya hay 567 en el centro y el Casco Viejo

Varias terrazas en la calle Doctor Areilza. / Iñaki Andrés

El Ayuntamiento ha multado a 91 veladores en un año, uno de cada cuatro por funcionar sin licencia

JOSÉ DOMÍNGUEZ

No se pueden comparar al museo Guggenheim o al Azkuna Zentroa, pero las terrazas se han convertido también en otra de las señas de identidad del Bilbao más moderno, acogedor y extrovertido. Símbolos de una ciudad que ha transformado sus calles antaño atestadas de coches en espacios donde el ciudadano también puede disfrutar de su ocio al aire libre. Son ya 1.270 las instaladas en la ciudad, 567 de ellas en el centro y el Casco Viejo. «Al vecino, y al visitante también, les gusta cada vez más este modelo y por eso el Ayuntamiento está por la labor», justifica el concejal del área de Obras, Servicios, Rehabilitación Urbana y Espacio Público, Ricardo Barkala. Aunque al mismo tiempo confiese que su desarrollo ha generado «cierta imagen de caos y algunas calles sean hoy un poco conflictivas». Y eso a pesar de que el año pasado se sancionó con 83.784 euros de multa a 91 locales hosteleros por irregularidades con estas instalaciones, según revela un informe policial elaborado a petición del grupo municipal de Goazen. Entre ellas tenerlas en servicio sin licencia, ilegalidad en la que incurrieron uno de cada cuatro de estos negocios.

El edil reconoce que puede haber algún «imprudente» que haya puesto mesas y sillas por su cuenta y riesgo, pero resalta que muchos de los 22 multados por carecer de autorización municipal para abrir terraza la tuvieron en su momento. «Pero no la han renovado, a pesar de que los inspectores municipales les advirtieron en reiteradas ocasiones de la necesidad de hacerlo», critica. Por eso, subraya, hay once casos en que cada sanción supera los 2.000 euros, mientras la más baja se reduce a 290.

En cualquier caso, la mayoría de las 91 terrazas multadas lo ha sido por superar el horario de apertura –32– y el espacio autorizado –13–. «Las hay que tienen más sillas de las permitidas e incluso un montón de ellas apiladas en una esquina», lamenta Barkala. Otros locales aprovechan la infraestructura para hacer publicidad no permitida –10– o no limpian el recinto en condiciones –4–. Hasta se contabiliza a un «figura» que no se molestaba ni en desmontar la terraza cada noche y que ha sido penalizado con otros 2.000 euros.

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«A la tremenda»

Son estos últimos, «los jetas y reincidentes», contra los que el Ayuntamiento quiere actuar con contundencia y cuanto antes. «No puede ser que piensen que les sale más rentable pagar una multa que cumplir la ordenanza, por lo que para ellos planteamos actuar a la tremenda: no renovarle la autorización, quitarles todas las mesas y sillas». No se puede, a su juicio, «olvidar que se trata de un espacio público de todos los ciudadanos que está utilizando un privado para su propio beneficio».

Ricardo Barkala adelanta que será a partir del próximo enero cuando su departamento endurezca su postura, sobre todo tras comprobar que el número de incumplimientos parece ir al alza. Al menos desde enero hasta mayo se han abierto otros 57 expedientes por irregularidades.

El Consistorio quiere antes darse un plazo razonable para ultimar su Plan Director de Terrazas –incluido en la ordenanza de Espacio Público–, con el que pretende «reordenar esta actividad» para, sin minusvalorar sus beneficios, paliar los perjuicios que ocasionan tanto al comercio cercano como a los residentes. «Es necesario partir de la base de que hay situaciones que deben cambiar y que representan un problema serio en la actualidad para lograr ese equilibrio con el descanso de vecinos y el confort residencial», matiza.

Con este objetivo, y el compromiso de que en principio no se concederán más autorizaciones, su concejalía lleva meses trabajando en la elaboración de un diagnóstico exhaustivo sobre el número de terrazas existentes, con la participación de asociaciones vecinales y empresariales. Según adelanta el concejal, «se está analizando todo calle por calle, desde la ubicación, a la ‘huella’ o espacio autorizado para instalar mesas y sillas, flujo de personas y espacio peatonal que queda libre en la zona, todo». Incluso se están haciendo encuestas a residentes, turistas y comerciantes para que den su opinión sobre «si creen que los veladores están bien ubicados, si están contentos con ellos, si harían cambios...».

Los problemas de Ledesma

Los trabajos se centran por ahora en el Casco Viejo, Abando, el Ensanche e Indautxu, donde hay contabilizadas 567 instalaciones, aunque la idea es extender este modelo a todos los barrios de Bilbao. Las conclusiones, que «permitirán definir si los recintos son los adecuados o hay que reducirlos», se aplicarán ya en 2018 y de forma «paulatina porque tampoco se trata de perjudicar a los que han hecho una inversión importante».

No en vano, Barkala reconoce que esta reordenación, además de una garantía para las zonas de paso de ciudadanos y servicios de emergencia, conllevará también uniformizar la estética. «También queremos aprovechar para corregir situaciones injustas como las que se producen en la calle Ledesma, el ejemplo más problemático de cómo debemos mejorar las cosas y donde, a pesar de la proliferación de terrazas en su zona media, muchos locales carecen de mesas y sillas». Su propuesta es que los negocios compartan instalaciones.

La necesidad de revisar las terrazas es una prioridad para el grupo municipal de Goazen porque su portavoz, Samir Lahdou, entiende que las irregularidades pueden ser «muchas más» que las que refleja el informe. El edil denuncia que «el 80% de las inspecciones que controlan la actividad general de los locales hosteleros se inicia a raíz de llamadas vecinales, lo que demuestra que el Ayuntamiento sólo actúa ante quejas».

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