Cuando Bilbao reinó en los cielos

Dos vizcaínos fundaron hace 70 años Aviaco, la aerolínea de referencia en los albores de la aviación en España. En 1999 desapareció engullida por Iberia

El 8 de octubre de 1949 fue el primer vuelo del Athletic. La plantilla posa junto al avión de Aviaco./E. C.
El 8 de octubre de 1949 fue el primer vuelo del Athletic. La plantilla posa junto al avión de Aviaco. / E. C.
JOSU GARCÍA

A finales de 1947, el aeropuerto de Sondika era una campa de hierba fresca y verde sobre la que patinaban los escasos aeroplanos que se atrevían a aterrizar en este paraje rural del Txorierri. No había torre de control. Tampoco luces, ni vallas de seguridad. Los vuelos regulares brillaban por su ausencia. Todo cambió con el sueño de dos emprendedores vizcaínos: el piloto Julio Alegría Caamaño y el industrial Elías Ugartechea Isusi. El 18 de febrero de 1948, ambos unieron sus fuerzas para fundar Aviación y Comercio, posteriormente rebautizada como Aviaco, la primera aerolínea que osaba a disputar a Iberia el monopolio del transporte aéreo en España.

El domingo 18 de febrero se cumplen 70 años de la fecha de constitución de la compañía, que fijó su sede en el número 1 de la calle Buenos Aires, en el por entonces lujoso edificio que franqueaba el paso hacia el puente del Ayuntamiento de la villa, en el distrito de Abando. En sus tiempos dorados, llegó a tener a más de 3.000 personas en nómina. Este 14 de febrero, unos 200 extrabajadores rendirán homenaje a Alegría y Ugartechea en un emotivo acto que se celebrará en Madrid.

EL CORREO repasa, junto a cuatro exempleados, la historia de la única aerolínea bilbaína que llegó a reinar en los cielos españoles. «Decir Aviaco era un símbolo de distinción y excelencia». Este paseo por la memoria discurre en paralelo a la evolución del aeródromo vizcaíno. El proyecto de Alegría y Ugartechea contribuyó de manera decisiva a que Sondika echara a rodar. También a consolidar su trayectoria. Lamentablemente, la mercantil desapareció en 1999, un año antes de que Santiago Calatrava finalizara ‘La Paloma’, una infraestructura que roza hoy los cinco millones de pasajeros anuales, pero que, en sus orígenes, apenas registró unos cientos de atrevidos viajeros.

Los exempleados Marisa y Moisés (arriba) y Ana y Luis (abajo).
Los exempleados Marisa y Moisés (arriba) y Ana y Luis (abajo). / P. URRESTI

«Empezamos a operar con un ‘Bristol 170’, con 34 plazas», recuerda Luis Pérez Martín. Tiene 95 años y una mente tan lúcida como vívidos son sus recuerdos. Fue el primer gerente que la aerolínea tuvo en Sondika. «Cuando el avión iba lleno, poníamos en el pasillo unas butacas extraíbles. Había que rentabilizar cada vuelo», se ríe. «Algo que sería absolutamente impensable hoy en día». Luis –Don Luis, como le llaman sus excompañeros– se embarcó de casualidad en la aventura de construir una aerolínea desde cero. Fue un niño de la guerra. Con 14 años se vio forzado a exiliarse en Inglaterra. «Allí aprendí inglés y después estuve en Francia. Así que hablaba idiomas y eso fue decisivo para que, estando de mecánico en Valencia, a donde había llegado desde los astilleros de La Naval de Sestao, me recomendaran para entrar en el equipo fundacional de Aviaco».

«Lo hiciste muy bien», le dice Marisa Marco-Gardoqui. Esta mujer, residente en Las Arenas, entró a trabajar en Aviaco en 1968, como personal de atención en tierra. Recuerda cómo entonces conocían a la mayoría de los viajeros por su nombre y apellidos. «Casi todos los clientes eran habituales. Les veías todas las semanas», cuenta. «Sólo volaba una minoría:familias pudientes y gente que se desplazaba por motivos laborales. Nada que ver con lo que sucede ahora», afirma Moisés Gutiez. A sus 73 años, este vecino de Getxo es, probablemente, una de las personas que más sabe de la historia de Aviaco.

Acude a la entrevista con un grueso álbum donde atesora fotografías, billetes, acreditaciones, recortes de prensa, anuncios publicitarios... El pasado glorioso de la empresa bilbaína se encuentra allí contenido. Entre los distinguidos pasajeros de Aviaco estuvieron, durante décadas, los jugadores del Athletic. De hecho, el primer desplazamiento del equipo rojiblanco en su historia fue en el ‘Bristol 170’ del que hablaba Don Luis. El avión dio suerte al equipo. Ganó al Málaga a domicilio (2-3), con dos goles de Zarra y uno de Panizo.

«Nadie en Aviaco llegamos a imaginar, nunca, que la aviación se popularizaría de una manera tan increíble, con las compañías de bajo coste», afirma Gutiez, que trabajó en el departamento de venta. En 1968, un billete a Madrid costaba 685 pesetas, una cantidad muy fuerte de dinero. «En 1973, el importe subió a las 1.424. Yo ganaba por entonces unas 18.000, lo que no estaba nada mal».

Las claves

Homenaje
El próximo miércoles, unos 200 extrabajadores se reunirán en Madrid para conmemorar la efeméride
Anécdotas
El mecánico de Sondika vivía en el pueblo y acudía en zapatillas al aeródromo cuando había una urgencia

«Una gran familia»

«Todo era muy familiar», cuenta Ana María Alonso de Armiño, hija de un delegado de Aviaco y aún hoy en activo, en Iberia. «El ambiente de trabajo era fabuloso y al cliente siempre le ayudábamos en todo. Nos desvivíamos por ellos. Con nosotros han llegado a viajar pasajeros en cabina o en un hueco del aparato porque necesitaban llegar a destino y no sabíamos decir que no a nada». Los cuatro exempleados coinciden en señalar que el aeropuerto de Sondika fue durante los años 50,60 y 70 «una gran familia». «Todos nos ayudábamos. Estaba Andino, que era el mecánico que reparaba los aviones. Vivía en el pueblo, a unos pocos metros de las pistas, y siempre que hacía falta salía de casa, a veces en zapatillas, para echar una mano. También nos cambiaba el aceite del coche».

Aquellos años los recuerdan con «nostalgia» y de forma «entrañable». Hubo muchas anécdotas. «Una vez se escapó un cargamento de galgos y aparecieron perros hasta en Mungia». «Yo me acuerdo el día que Franco visitó Sondika y ordenó descargar de inmediato un avión repleto de langostas vivas que tenían que ir a un vivero de Castro y que estaban atascadas por los trámites aduaneros», relata Don Luis.

También hubo momentos para derramar lágrimas. Como el 1 de julio de 1998. La fecha maldita. El adiós de Aviaco y la subrogación de la plantilla a Iberia. «Nos hicieron firmar de muy malas formas y con amenazas». Aquella fecha supuso la defunción «de una aerolínea excelente». «Era una empresa rentable y fue absorbida por Iberia por razones políticas», se muestra convencido Gutiez. Muchos extrabajadores tienen la teoría de que el abrupto final estuvo relacionado con la corrupción. «Siempre se ha dicho que, con esa decisión, se benefició a un determinado empresario que financiaba o había financiado en Valencia a un determinado partido político, aunque esto no creo que te lo dejen publicar», afirma Gutiez, descorazonado.

El paso a Iberia, la eterna competidora, generó heridas muy profundas. «Perdimos un tercio de nuestro salario –recuerda Marisa– y nos hicieron ‘disfrazarnos’ con aquel uniforme, teniendo que dejar el de Aviaco en el armario».

José Alonso de Armiño (delegado de Aviaco en Bilbao) posa junto a su mujer. Son los padres de Ana, que aparece en la foto de exempleados. A la derecha, un ‘mini’ embarca en un avión de la aerolínea. Abajo, uno de los primeros vuelos de Aviaco en Sondika.
José Alonso de Armiño (delegado de Aviaco en Bilbao) posa junto a su mujer. Son los padres de Ana, que aparece en la foto de exempleados. A la derecha, un ‘mini’ embarca en un avión de la aerolínea. Abajo, uno de los primeros vuelos de Aviaco en Sondika.
Iberia, la eterna rival, también fue constituida por un vizcaíno

Aviaco cumpliría el próximo domingo 70 años. Iberia, su eterna rival y la empresa que la acabó absorbiendo, hizo 90 en diciembre pasado. Lo curioso del caso es que ambas aerolíneas fueron fundadas por vizcaínos. En el caso de Iberia, fue el industrial Horacio Echevarrieta el encargado de promover un proyecto que estuvo enfocado, en sus orígenes, al transporte de viajeros desde Madrid.

Echevarrieta es uno de los grandes personajes vizcaínos de los siglos XIXy XX. Empresario, emprendedor, político... No había faceta que no cultivara este vecino de Getxo. Llegó a promover el famoso tranvía aéreo sobre las cataratas del Niágara. También estuvo interesado en la construcción de submarinos e impulsó Iberduero o Cementos Portland. En señal de reconocimiento, el pasado 14 de diciembre, Iberia bautizó uno de sus aviones (un ‘Airbus 319’) con el nombre de este vizcaíno, fallecido en 1963 en Barakaldo, en el famoso Palacio Munoa.

En su contexto

3.000
personas llegaron a trabajar en sus años dorados (los 80).
Traslado a Madrid
Pese a que Aviación y Comercio fue fundada por dos vizcaínos y tuvo su sede en la calle Buenos Aires de Bilbao, una ley promulgada por Franco en 1950 obligó a sus promotores a trasladar el domicilio social a Madrid.
1.200
pesetas costaba en 1970 un billete a Madrid desde Bilbao con Aviaco.
Un pionero
Julio Alegría fue un visionario de la aviación en Bizkaia. Fundó Aviaco y después tuvo un innovador negocio de publicidad aérea. «Todos los 1 de enero pasaba con su avioneta por debajo del Puente Colgante. Cuando volvía a Sondika, la Guardia Civil le estaba siempre esperando para ponerle la multa. Él pagaba con gusto».

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