Bilbao dibuja un teleférico para unir Abandoibarra y el monte Artxanda

Bilbao dibuja un teleférico para unir Abandoibarra y el monte Artxanda

El Ayuntamiento guarda en el cajón desde hace meses un proyecto que encargó para construir un nuevo acceso por cable a la zona de ocio que quiere relanzar

JOSU GARCÍA

Hubo un tiempo, en los años 80, en que Artxanda polarizaba el ocio de los bilbaínos. El monte que separa la capital vizcaína del Txorierri se convirtió en escenario de comidas campestres, reuniones familiares y actividades sociales (se dieron allí hasta mítines políticos). Dos instalaciones públicas se convirtieron entonces en reclamos de masas: la pista de hielo de Nogaro y el parque de atracciones. A todo ello se unía la Clínica Intermutual, por la que pasaban a diario cientos de personas para recuperarse de accidentes de trabajo o bajas laborales. Estas tres infraestructuras solo habitan ya en la memoria de los vizcaínos. El centro para los deportes de invierno y el equipamiento médico cerraron allá por 1986. El parque, que hoy en día se está demoliendo, aguantó cuatro años más.

Bilbao dibuja un teleférico para unir Abandoibarra y el monte Artxanda

Artxanda entró entonces en un prolongado silencio, un lento declive que el Ayuntamiento quiere ahora revertir. El Consistorio ha encargado un estudio para revitalizar una zona que cuenta con un gran potencial. Los responsables municipales aspiran a convertir el entorno en «un referente, en un motor de actividades». El plan está actualmente en redacción y no será presentado hasta principios de 2019. Será el segundo estudio de cierto calado sobre este enclave que el equipo de gobierno reciba en lo que va de legislatura. El primero de ellos es un documento totalmente desconocido. Se puede decir incluso que es de carácter reservado. Se trata de un trabajo que analiza la viabilidad de construir un teleférico para unir Artxanda con Abandoibarra.

Las claves

Inversión y tarifa
La infraestructura necesitaría entre 7 y 11 millones de euros. El billete costaría 9 euros
117.800
metros cuadrados de superficie verde tiene Artxanda, como 15 campos de fútbol. En realidad, es uno de los pocos lugares de la ciudad donde abunda el suelo para desarrollar proyectos.
811.000
personas utilizaron el funicular de Artxanda en 2016. La buena marcha del turismo se está notando en este transporte, el principal acceso a esta montaña, al margen del coche privado.
Menos de dos noches
Una de las ideas que ronda la cabeza de las autoridades que promocionan el turismo en Bilbao es que hay que alargar la estancia de los turistas. La pernoctación media no llega a dos noches (ronda el 1,9). Con más atractivos turísticos, la capital vizcaína podría mejorar notablemente en este aspecto. Un dato que tiene una importancia capital para el tejido económico de la ciudad. No sólo para los establecimientos hoteleros. Y es que las estancias más prolongadas benefician también al comercio, la hostelería, los centros culturales y los transportes públicos.

El informe lleva meses guardado en un cajón. El equipo de gobierno no ha hecho movimiento alguno al respecto. Ni se ha debatido su idoneidad ni tampoco se ha pensado en hacerlo público, por el momento. El asunto está parado, aunque lo cierto es que el dosier existe y es bastante minucioso. De hecho, su conclusión principal es que la instalación sería económicamente sostenible si consigue atraer a 300.000 usuarios al año.

El teleférico partiría de las inmediaciones de la pasarela Pedro Arrupe y, tras salvar la ría y pasar por encima de las casas ubicadas en la ladera más cercana a Deusto, remontaría hasta la zona donde actualmente se ubica el acceso al funicular. El trazado tendría 1.463 metros y salvaría un desnivel total de 233 metros, con una pendiente media del 15%. Tardaría 7 minutos.

Proyecto modulable

Los ingenieros plantean dotar al teleférico de 29 cabinas, separadas por 115 metros cada una. Cada unidad tendría 10 asientos. El teleférico subiría a una velocidad de cuatro metros por segundo y sería capaz de transportar a 1.000 viajeros a la hora. El planteamiento de los expertos, no obstante, deja la puerta abierta a actuar por fases. En un primer momento se podría habilitar la mitad de los cestas (500 pasajeros/hora) lo que abarataría considerablemente el coste de la operación. En función del éxito del proyecto, el teleférico podría hasta duplicar su capacidad. De esta forma, el presupuesto oscilaría entre los siete y los once millones de euros (IVA incluido). Uno de los obstáculos del plan descansa en la necesidad de soterrar una línea eléctrica que está asentada en la ladera de Artxanda. Su retirada y reubicación supondría un desembolso extra de un millón de euros.

Otro factor a tener en cuenta sería la reacción de los bilbaínos ante una obra de estas características. En los presupuestos de 2018, el equipo de Aburto no ha incluido ningún proyecto de relumbrón, como podría ser el teleférico, ni tampoco ninguna inversión novedosa para la ciudad, más allá de la continuidad de la transformación de Zorrozaurre, una propuesta heredada y que atesora ya un recorrido de muchos años. Con el Guggenheim al frente, Abandoibarra es, sin duda, uno de los puntos más emblemáticos de la capital vizcaína. Levantar postes (6) e instalar cables y cabinas en un punto tan sensible supone un riesgo para todo gobernante. Y luego está la sombra del «Bilbao de dos velocidades», que dice la oposición. La mejora de la accesibilidad es una demanda histórica de los vecinos de los barrios altos. En los últimos años, se han construido ascensores y escaleras mecánicas, pero hay enclaves que siguen reclamando más medios mecánicos.

Por otro lado, el teleférico supondría un nuevo atractivo para los turistas. Euskadi vive el mejor momento de su historia en este ámbito. El pasado 5 de febrero se hizo público que 3,6 millones de personas visitaron el País Vasco en 2017. El estudio encargado por el Consistorio se centra, precisamente, en captar a este público objetivo y a las personas que viajan a Bilbao para asistir a ferias o congresos profesionales.

El precio medio del ticket sería de 9 euros, una tarifa notablemente más cara que la del funicular, que por un euro enlaza Matiko con la zona alta del emblemático monte. Habría descuentos para mayores y niños. La empresa que ha realizado el informe estima que con la venta de entre 250.000 y 300.000 billetes se podría alcanzar el umbral de rentabilidad.

El dilema para las autoridades locales pasa por sopesar si es bueno llevar a miles de personas a Artxanda aunque no haya por ahora un plan estratégico de actividades definido, pensando en que la afluencia de visitantes dinamizaría, por sí misma, el entorno. O si, por el contrario, el primer paso debe ser dotar al lugar de servicios y propuestas que le hagan atractivo para empujar hasta allí a un buen número de visitantes, ya sea en funicular o teleférico. De construirse, Bilbao se uniría a otras ciudades europeas que ya cuentan con este tipo de transporte por cable, como Barcelona, Lisboa o Dubrovnik (Croacia).

Los sociólogos sondean las demandas vecinales

Además del plan integral que está en redacción y del estudio sobre la viabilidad del teleférico, el equipo de gobierno ha pedido a un grupo de sociólogos que sondee cuáles son las demandas de los vecinos de Artxanda. Unas 3.000 personas viven aquí y en la parte alta de Uribarri. Los expertos están todavía trabajando en el asunto, pero algunas de las ideas que se han puesto sobre la mesa son la necesidad de reforzar los itinerarios peatonales, la mejora de la seguridad vial, un circuito con aparatos de gimnasio o la apertura al público de varios edificios que están clausurados y que son propiedad del Consistorio, como el antiguo restaurante San Roque. Los residentes también desean que se recupere, de alguna manera, el solar del parque de atracciones y de la abandonada clínica intermutual.

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