«Bilbao debe invertir en cultura sin preocuparse tanto de la deuda cero»

Santiago posa en su oficina aún en obras, rodeado de los discos que han marcado su vida./Jordi Alemany
Santiago posa en su oficina aún en obras, rodeado de los discos que han marcado su vida. / Jordi Alemany

El director de la promotora musical Last Tour, Alfonso Santiago, cree que los grandes eventos previstos en 2018, como los premios de la MTV, ayudarán a renovar la ciudad y a abrir nuevas vías de negocio

José Mari Reviriego
JOSÉ MARI REVIRIEGO

Alfonso Santiago se dio cuenta de que podía prosperar en el negocio de la música cuando en compañía de «cuatro amigos» contrató a The Cramps, Iggy Pop y Ray Davies para actuar en el Azkena de Vitoria de 2003. Catorce años después, se ha convertido en el director general de Last Tour, una de las promotoras más importantes del país -factura más de 16 millones y gestiona grandes festivales-. A punto de inaugurar nuevas oficinas en el barrio de Olabeaga, «futuro» de Bilbao, repasa los retos que afronta la ciudad, convencido de que la cultura también es economía, agitación y renovación. Santiago ha promovido la llegada de los premios de la MTV el año que viene a la capital. En su móvil suena como tono el ‘London Calling’ de los Clash.

- Qué va a suponer para Bilbao?

- La MTV concede uno de los mayores premios de la música a nivel mundial. El primer impacto será la difusión externa (la gala se retransmite a 135 países). Se seguirá asociando Bilbao a una gran ciudad, a la música y a lo moderno. MTV tiene una vertiente cada vez más joven. Y eso es bueno para la ciudad.

- ¿La industria cultural puede ayudar a insuflar savia nueva a la envejecida población de Bilbao?

- No sólo puede atraer a gente más joven. También nos ayuda a sentirnos más jóvenes a los que ya no lo somos tanto. A percibir las cosas de otra forma. El problema que yo veo es que en Bizkaia y en Bilbao hay mucho político joven, de 40 ó 45 años, que piensan digámoslo así como mayores. Lo estamos viendo ahora con la manera de afrontar los problemas del ocio nocturno. Es que tiene que haberlo. ¿Qué hacemos? ¿Mandar a la gente a los polígonos, con los problemas de inseguridad que eso genera? Debemos dialogar más con los jóvenes. La gente más mayor está liderando los cambios sociales y no debería ser así.

- ¿Cuál puede ser el impacto económico del evento de la MTV?

- Habrá que verlo. Pero será muy alto sólo ya por el número de plazas hoteleras que va a necesitar. Vienen muchas marcas y espónsors. MTV es también Viacom, uno de los mayores distribuidores de contenidos de ocio por televisión del mundo. Desde Bob Esponja a canales de cocina. El eventotiene varias partes. Toda la semana se celebrarán actuaciones de bandas, tanto locales como internacionales que vienen a promocionar sus discos. El día previo a la entrega de premios se organiza un concierto gratuito a lo grande. Y luego está la gala en el BEC, que es un programa de televisión similar a la ceremonia de los Oscar.

-¿Cuál es su coste?

- Lo lleva más la Diputación, pero está derivado en publicidad. Durante todo un año, MTV puede estar dando apoyo a Bilbao y a Bizkaia, potenciando su imagen con programas televisivos exclusivos.

- ¿Qué le ha convencido a la dirección de la MTV para venir a Bilbao?

- Son estadounidenses y el Guggenheim ha hecho muchísimo por expandir la marca Bilbao. También el nobel de la arquitectura, el título de mejor alcalde del mundo, lo cómoda que es la ciudad, sus locales para conciertos, la gastronomía...

- El concierto gratuito debe ser acorde con la importancia del escaparate. ¿Hay posibilidades de hacer algo rompedor en la Gran Vía?

- Las hay. Es una calle con muchas salidas para garantizar la seguridad. Aquí los sistemas de prevención están muy avanzados.

- ¿Dónde ve usted el escenario?

- La plaza Moyúa me parece muy interesante. Y eso que soy muy crítico con ella. Es el gran cráter de Bilbao porque parte la ciudad. Celebrar ese gran concierto ahí puede ser una prueba piloto para demostrar que la plaza Moyúa puede ser un lugar de unión, en vez de separación.

Proyección internacional

- Ahora que Bilbao busca nuevos motores económicos, ¿la industria cultural podría ser uno de ellos?

- Todas las industrias creativas, asociadas al ocio, van a seguir creciendo. En Alemania e Inglaterra ya tienen un peso muy importante en el PIB. Bizkaia lo va teniendo. Falta un paso más, pero las instituciones están apostando. El Guggenheim nos ha demostrado que el arte, la cultura y el ocio son una forma de hacer negocio, muy vinculada al turismo.

LAS CLAVES

El ocio nocturno
«¿Qué hacemos con los jóvenes? ¿Mandarles a los polígonos, generando un problema de seguridad?»
El concierto de la MTV
«La plaza Moyúa es un escenario interesante como lugar de unión. Hoy es un gran cráter»
Presión de las multinacionales
«Para Bilbao también es una amenaza. Ha llegado una generación de especuladores»

- ¿Por qué da impresión de que Bilbao ha sufrido un retroceso en su proyección internacional?

- Mi percepción es que, desde la política, se ha enarbolado de forma errónea la bandera de la deuda cero, cuando encima teníamos un paro del 16%. En esas ocasiones no hay que ahorrar o gastar poco. Es cuando hay que incentivar. En los últimos años he notado más interés en vender una buena gestión, que la ha habido, que en arriesgar. Bilbao tenía que haber seguido liderando e invirtiendo en desarrollo, aunque eso hubiera supuesto tener una deuda. Una deuda asumible. Debe invertir en cultura, sin preocuparse tanto por la deuda cero. Igual el termómetro de orgullo bilbaíno se ha enfriado un poquito. Pero eventos como los MTV, los ‘Oscars de la gastronomía’ y las finales de rugby nos ayudarán a seguir transformando la ciudad.

- ¿Cuánto cuesta traer a las grandes estrellas del festival Bilbao BBK Live -en la última edición los cabezas de cartel fueron Depeche Mode y Killers- y cuánto deja eso en la economía de la ciudad?

- El impacto económico se cifra entre 20 y 25 millones, según el estudio que realiza Deloitte por encargo del Ayuntamiento. Esa cifra se obtiene del gasto en hoteles, restaurantes, taxis, comercios, bares, servicios... Hoy en día, un artista de primer nivel cobra un millón de euros -el festival cuesta 7,5 millones, de los que el Ayuntamiento de Bilbao aporta 1,4-. Nuestra empresa da empleo en los momentos pico a 500 personas. El resto del año el equipo lo formamos 30 trabajadores.

- El fundador del Primavera Sound pronostica el «fin» de los festivales. ¿Corren peligro los que su empresa gestiona -BBK Live, Bime, Azkena y Kutxa Kultur-?

- La industria sigue creciendo y eso hace que entre el capital ciego, las grandes multinacinales que quieran copar los mercados. Eso es una amenaza. El Bilbao BBK tiene en sus mismas fechas otro festival en Madrid, auspiciado por una multinacional (el Mad Cool, de Live Nation). Antes esto era un fenómeno promovido por fans de la música que luego nos hemos convertido en profesionales. Ahora llega una generación de especuladores que creen que en esto hay dinero y vienen a por todo.

- ¿Pero esto sigue siendo posible por el apoyo de lo público, no?

- No del todo. En Madrid por ejemplo se puede organizar un festival sin ese respaldo porque hay muchísimas más plazas de hoteles, vuelos y masa crítica. Aquí trabajamos a la contra en espacios mucho más complejos y difíciles para salir adelante.

«El mejor disco delos Who lo compré grabado en una ‘tdk’»

- El mejor disco

- El ‘Who’s Next’, de los Who. Es un disco redondo. Brutal de principio a fin. Lo compré grabado en una cinta ‘tdk’. Tendría 16 años.

- Un artista nuevo aconsejable.

-Kendrick Lamar. En Estados Unidos es una bomba. Está renovando el rap. Me ha enganchado. Parece Prince. Apasionante, pero es un artista muy caro para traerle.

- El concierto de su vida.

- Complejo. Estuve en el Recorded Day en Manchester en una lonja viendo a una banda punk en la te cantan al lado. También recuerdo a Tom Petty en París.

- Los grupos de cabecera.

- El primero al que tuve apego fue Eskorbuto. Después pasé a los Who, Ramones, Iggy Pop y Nick Cave. Luego he sido más abierto.

- ¿Ha llegado el momento de buscar un nuevo espacio para el festival que se celebra en el monte Cobetas tras más de diez años?

- Es difícil y mataríamos el espíritu. Estamos intendo hacerlo mejor donde estamos. Sin posibilidad de aumentar mucho más la capacidad, la idea es darle un valor añadido. Tenemos que ser especiales, únicos, para que te quieran la gente y las bandas. Ahora estamos trabajando con públicos de Alemania y Rusia. Pero de Inglaterra es muy difícil que traigamos más gente. Lo cierto es que somos el único festival que tiene ya anunciados dos cabezas de cartel (Gorillaz y The XX) en España. Las bandas nuevas van a ser mucho más gordas que las viejas. No como mitos, pero sí van a tener mucha más capacidad de convocatoria. Los aficionados que ahora tienen 20 años son muchos más que los que tienen 40. Queremos renovar el público.

- ¿En qué otros festivales se fija?

- En España, el Primavera Sound de Barcelona. En Europa lo más interesante viene de Holanda y Bélgica. Estratégicamente, están muy bien situados, incluso de las empresas auxiliares. Por el contrario, los festivales de Estados Unidos viven un repunte y están pagando mucho a los artistas. Eso ha provocado que sus cachés se disparen en Europa.

- ¿Por dónde puede crecer la industria de la música?

- Tras la crisis de la música grabada, creció la industria en directo. Ahora llega el esponsoring. Las marcas se acercan a la música como parte de ese reflejo que quieren ser. Buscan tendencias y nuevos públicos en los festivales para captar más capital. Nosotros hemos metido a Firestone. Para aguantar la presión, necesitamos patronos privados.

- Aunque sea a costa de conceder el nombre del festival a un banco.

- Cuando se apruebe la ley del mecenazgo veremos más ejemplos. Le podrá pasar a un museo o al campo de San Mamés. No me parece que eso ensucie. Hemos tenido un concepto de la publicidad muy pulcro.

- ¿Alguna vez ha tenido que hipotecar su casa?

- Tres veces. Y a día de hoy, también, porque he dejado de tener socios y he introducido la casa en la operación. Claro que da vértigo. Soy un loco apasionado de todo esto. Esta guay traer a Guns N’ Roses a San Mamés, pero seguimos organizando bolos para 80 personas.

«No creo en las cuotas para contratar a más grupos de mujeres»

El Bilbao BBK Live salió a relucir en el último pleno de Bilbao cuando la oposición reclamó un mayor número de grupos de mujeres en el festival.

-¿Se plantea contratar por cuotas?

- No creo en las cuotas. Son nefastas. Nosotros somos inclusivos. Sin limitaciones de raza, sexo o credo. Le doy la vuelta y digo que la responsabilidad es de los políticos. Programamos lo que la sociedad ofrece. Y lo hacemos por calidad, no por género. Que conste que vamos a traer a Vitoria a Joan Jett después de trece años de intentarlo.

- ¿Qué responsabilidad tiene la política?

- Los políticos tienen que trabajar más medidas en la educación y la integración para que profesiones como la música se vean mejor. Las cuotas son un error. Aquí se favorecieron a bandas que cantaban en euskera. ¿Y qué ocurrió? Que ninguna ha trascendido fuera porque se las mantuvo en el circuito de ayuntamientos vascos, con la excepción de Berri Txarrak, que salieron y tocan en Estados Unidos.

- ¿Han intentado los políticos influir en sus festivales?

- La institución ve el festival como un proyecto entre ambas partes y eso es loable. Nos dan confianza.

- ¿Qué grupo se le resiste?

- Pues Artic Monkeys en Bilbao, Nick Cave para el Bime y, claro, Tom Petty, que se nos ha muerto hace muy poco. Le haremos un gran homenaje en el Azkena.

- ¿Cómo es el backstage de Cobetas?

- Hay un comedor para artistas y los trabajadores del festival. Es un restaurante con un menú diario. Hoy se tira mucho de vegetariano, vegano. La gente cada vez se cuida más cuando está de gira. Luego hay un bar y 35 camerinos para las bandas. Algunos se quedan allí y otros salen a relacionarse con los fans e incluso bajan a la ciudad.

- ¿Alguien muy afable?

- Los Black Keys no pararon de conceder entrevistas y este año Brandon Flowers, de los Killers, estuvo repartiendo abrazos. Depeche Mode, en su tercera vez, nos afearon por poner sushi con la gastronomía que tenemos. Fueron a visitar a Paco Larrañaga tras participar en una campaña de apoyo cuando estaba encarcelado en Filipinas.

- ¿Y algún ogro?

- Cuando actuó Queens of the Stone Age en Vitoria en 2005 coincidió con la banda de Nick Oliveri, el bajista al que habían echado. Como se habían zurrado, nos llegó desde Estados Unidos una orden de alejamiento para que la tuviéramos en cuenta. Pero esto es más aburrido de lo que parece.

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