Bilbao aprueba el plan para regular el boom de los pisos turísticos

Bilbao aprueba el plan para regular el boom de los pisos turísticos
Ignacio Pérez

Bildu y Udalberri se han abstenido a la adaptación del PGOU al considerar que las medidas son insuficientes para contener el crecimiento de este tipo de alojamientos

MARTÍN IBARROLA

Durante la sesión plenaria de hoy, el Ayuntamiento de Bilbao ha aprobado el Plan General de Ordenación Urbana en lo relativo a la regulación del uso de alojamientos turísticos, adaptándose a la ley del Gobierno vasco. De esta manera, los equipamientos se han agrupado en cuatro categorías, tal y como ya se adelantó en el planteamiento inicial: habitaciones, viviendas, apartamentos o aparta-hoteles y, por último, hostales y demás establecimientos de esta índole. La existencia de los pisos turísticos estará exclusivamente limitada a la primera planta de los edificios residenciales, como ya se establecía en la normativa en vigor desde 1995.

El concejal de Urbanismo, Asier Abaunza, ha recordado que «en Bilbao sólo el 0,48% de las viviendas están destinadas a este uso, una cifra menor a la de muchas otras ciudades» y ha asegurado que contamos con una de las normativas más «restrictivas». El plan ha sido apoyado por Goazen, que ha advertido que «no solo vamos a beber de las mieles del turismo y habrá que enfrentarse a nuevos retos», y el PP, que considera que «nos estamos adaptando a una situación nueva en toda España» y con este plan se aúna a «las personas que quieren tener una industria y los vecinos que residen en su casa».

Pisos clandestinos en el Casco Viejo

Aitziber Ibaibarriaga, portavoz de EH Bildu, se ha abstenido aunque «comparta las fronteras de esta regulación, pero creemos que no son suficientes». La concejala ha asegurado que el fenómeno de los pisos turísticos ha crecido exponencialmente, concentrándose en algunos barrios de la Villa como el Casco Viejo o Atxuri.

«Además, el territorio con mayor porcentaje de oferta clandestina en los alojamientos turísticos es Bizkaia» y se ha referido a una «gentrificación voluntaria» de los bilbaínos, que «se van de su casa y la alquilan para ganar un dinerillo». Udalberri también se ha abstenido al considerar que las medidas para regular este fenómeno no son «suficientes» y no «tienen en cuenta la perspectiva de los vecinos».

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