«Los bidegorris no son útiles para los cicloturistas»

Roberto Brunet, en primer plano, con varios de los miembros de Punta Galea./Manu Cecilio
Roberto Brunet, en primer plano, con varios de los miembros de Punta Galea. / Manu Cecilio

Aficionados al ciclismo y profesionales de las dos ruedas evalúan el estado de las pistas ciclables de Bizkaia y señalan los puntos negros

Bruno Vergara
BRUNO VERGARABilbao

El domingo siempre o casi siempre está marcado con una 'x' por los cicloturistas. Es el día para rodar con la grupeta, de quedar con los amantes de la bicicleta y disfrutar del ciclismo. Así que EL CORREO acompañó este domingo a varios cicloturistas vizcaínos en su ruta. Era un día desapacible, pero tenían ganas de coger la bici. Los más valientes acudieron a la cita puntuales, a las 9.30 horas en Sopela. Ataviados con prendas de abrigo y chubasquero comenzaron el recorrido hacia la margen izquierda.

Alberto, Txarli, Ander y Pepelu querían echar un vistazo al bidegorri de Avenida de los Chopos, en Getxo, donde dos ciclistas resultaron gravemente heridos el pasado jueves en un choque frontal al no poder esquivarse en el paso subterráneo situado junto al Garbigune. «Es un tramo con poca visibilidad. No solo para el que baja, sino para el que sube, que no tiene margen de maniobra si le ve tarde», valora Txarli, y señala el punto donde está la alcantarilla «Te coge en plena curva, y además está el bordillo. No hay escapatoria». En ese tramo del bidegorri hay un espejo para el que sale del túnel, pero muchas veces no se ve bien porque «está pintarrajeado». El domingo, sin embargo, estaba limpio.

Bizkaia cuenta con una red de bidegorris que supera los 300 kilómetros. Sin embargo, pocos son del agrado de los ciclistas. «Hay muchas desconexiones en los tramos, están mal señalizados, mal planteados, con pivotes...», se quejan los usuarios.

El bidegorri de la Avenida de los Chopos es criticado por la gran mayoría de los usuarios, una suerte de punto negro de la red ciclable del territorio. El ciclista profesional del Dimension Data, Omar Fraile, asegura que ese tramo «es muy peligroso» y él, personalmente, nunca pasa por ahí. En su opinión algunos bidegorris «son una auténtica gincana». Para Fraile el accidente del jueves en Algorta «era algo que iba a suceder antes o después».

El getxotarra Jonathan Castroviejo, del Movistar Team, conoce al dedillo esa zona. «Y a pesar de ello, trato de no pasar por ese tramo», dice. «Evito estos bidegorris urbanos, te puede aparecer un niño de la nada, y vamos a una cierta velocidad». En este sentido, Omar advierte que «no se puede rodar por ellos a una velocidad de entre 25 y 30 kilómetros por hora». «Estamos entrenando, es nuestro trabajo». Sin embargo, para el de Santurtzi no todos los tramos para bicicletas son iguales y salva algunas rutas. «El de Muskiz lo cogía casi todos los días, ese sí que está bien hecho».

El último estudio realizado por la Diputación de Bizkaia revela que uno de los bidegorris más utilizados es el de la playa de La Arena, que eligen los ciclistas como alternativa segura y de calidad de la carretera N-634. No obstante, esta senda ciclable también tiene sus zonas peligrosas. Como esa situada a dos kilómetros de Gallarta, donde hay un paso subterráneo por debajo de la A-8 que tiene una curva muy peligrosa. «Es demasiado estrecho para que se crucen dos bicis y anden peatones», alerta Josu, un cicloturista de la zona.

Varios ciclistas se acercaron al paso subterráneo donde se produjo el accidente el pasado jueves.
Varios ciclistas se acercaron al paso subterráneo donde se produjo el accidente el pasado jueves. / B. V.
Bidegorri entre Bilbao y Getxo

La ruta que este periodista completó el domingo acompañando a varios ciclistas también discurrió por la ría. De Getxo a Bilbao. Es un sendero muy frecuentado por ciclistas y, por ello, los usuarios demandan un bidegorri en esta zona. El arcén en la vía no es ancho, lo que obliga a los amantes de las dos ruedas a invadir parte del carril. De hecho, ayer, al paso de un autobús, tuvieron que apartarse un poco a la derecha. «A ver si hacen de una vez un bidegorri aquí», se quejaba Alberto. Las Juntas Generales de Bizkaia han aprobado una proposición no de norma para que el Ministerio de Fomento materialice una vía ciclable en ese tramo. El carril bici daría servicio a los municipios de Bilbao (833 metros), Erandio (3,5 kilómetros), Leioa (1,7 km) y Getxo (43 metros), lo que suma un recorrido de más de 6,5 kilómetros.

Los ciclotuistas acostumbran en salir en grupo. Se sienten más seguros. Como los miembros de la Sociedad Ciclista Punta Galea que cada día ruedan por las carreteras de la margen derecha. Roberto Brunet es uno de ellos. Lleva tres décadas sobre el asfalto. «Los bidegorris no son para nosotros. Algunos tramos son un verdadero peligro», afirma este amante del ciclismo. Cuando salen de Getxo en dirección a Santurzi por la Avenida de los Chopos transitan por la carretera. Pero a la vuelta sí lo hacen a pesar «del alto riesgo» que asegurar correr. Brunet lo tiene claro: «El mejor bidegorri es un buen arcén, que sea amplio y que esté limpio».

Una de las vías para ciclistas que sí acostumbran a tomar es la de Uribe-Kosta, aunque con matices. «Por allí solo vamos si vamos a rodar con niños de la sociedad ciclista». Esa ruta tiene una gran aceptación entre los usuarios, ya que por motivos de ocio se utiliza para acceder a las playas y a las instalaciones deportivas y educativas de la zona. Un dato: por ese bidegorri circulan más de 1.100 bicis al día.

Un bolardo en medio de un bidegorri en Sopela.
Un bolardo en medio de un bidegorri en Sopela. / E. C.

Los diferentes bidegorris del territorio histórico provocan, como se ve, discrepancias entre los usuarios. Para unos son útiles y para otros no. Por ejemplo el que va de Gernika hacia Bermeo es motivo de desencuentro. A Brunet y sus compañeros no les disgusta y dice que van algo más seguros por él. Sin embargo, a Beñat Intxausti, ciclista profesional del Sky Team, no le agrada: «Casi siempre hay peatones por él, algunos con perros...». El ciclista de Muxika reitera lo que expone Fraile. «A las velocidades que vamos son peligrosos, son estrechos y con curvas muy pronunciadas, por ello los utilizamos poco».

- ¿Un país que sea ejemplo en esto de las dos ruedas?

- Tenemos mucho que aprender de Francia, Bélgica u Holanda.

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