Becarios 'made in Bizkaia' siguen la estela de Rahm

Una veintena de jóvenes deportistas cumplen su sueño americano y combinan estudios y competición en la universidad

Becarios 'made in Bizkaia' siguen la estela de Rahm
Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Cuando el golfista Jon Rahm, ahora tercero en el ránking mundial, decidió irse a una Universidad de Arizona no daba un golpe al azar. Iniciaba el recorrido obligado para un joven que quiere combinar el deporte de élite y los estudios. Ni el sistema educativo vasco, ni el español, ni el de la mayoría de los países europeos está preparado para ofrecer a los jóvenes lo que les pone en bandeja Estados Unidos: becas con importantes dotaciones económicas, apoyo educativo para completar una carrera –en muchas ocasiones en universidades que están situadas en lo mas alto del ranking mundial–, entrenamientos de alto nivel y competiciones de las que es posible saltar al mundo profesional. Este curso una veintena de deportistas vizcaínos ha hecho las maletas para perseguir el sueño americano.

«La demanda crece de año en año», comenta Gonzalo Corrales, fundador y director general de AGM, firma que el último año ha gestionado becas por un importe de 19 millones de dólares para más de 260 alumnos españoles. Esta empresa aragonesa, que lleva más de la mitad de los fichajes que se hacen en España, ha enviado a Estados Unidos a cerca de 30 deportistas vizcaínos en los últimos años. «La alta cuantía de las becas hace que en ocasiones a una familia vasca le resulte más barato que sus hijos estudien en Estados Unidos que en una universidad española. Acabamos de firmar una beca con una joven tenista de Barcelona por 69.000 euros». La ayuda media que reciben los deportistas fichados en Bizkaia es de 23.000 euros, aunque las hay de 14.000 y hasta de 40.000 euros.

Los deportes en los que se conceden más becas son, entre los chicos, tenis, fútbol y baloncesto –es el más complicado por el arraigo y nivel que hay en este deporte–. Y en mujeres, tenis, golf y fútbol. Para las jóvenes deportistas es más sencillo – y consiguen ayudas económicas más cuantiosas– porque las universidades americanas tienen obligación de fichar al mismo número de hombres que mujeres y también es más fácil para algunos deportes como el fútbol, en el que en Estados Unidos no tiene el nivel que hay en España. «Aunque el joven no continúe en el deporte profesional, estudiar una carrera en una universidad americana les abre las puertas de grandes empresas. «Multinacionales y organizaciones ubicadas en España se ponen en contacto con nosotros para ofrecerles empleo. No solo valoran que son bilingües o la carrera que han cursado, las empresas les buscan porque han tenido una experiencia internacional y los valores asociados a una formación en competición de élite», apunta. Cuatro de estos jóvenes cuentan su experiencia.

Amaia Peña | Portera «Vine por el fútbol, pero la oportunidad es el estudio»

Amaia Peña no lo tuvo difícil para fichar por una universidad americana. Esta joven de 18 años de Portugalete era portera del Athletic y de la selección española de fútbol en categoría juvenil, con la que ganó el campeonato de Europa. «Entras en contacto con una agencia y te preparan el currículum que suben a una plataforma a la que acceden las universidades. Yo tuve varias ofertas y elegí la de Pittsburgh, en Pensilvania, que es un centro de prestigio y con muchos recursos económicos». Amaia estudia Marketing en esta universidad que está entre las 50 mejores del mundo y juega en el equipo de ‘soccer’ del centro. Se ha encontrado con un fútbol «mucho más duro físicamente. Igual hay menos nivel técnico, pero exige mucho entrenamiento en gimnasio». Recibe 1.600 dólares mensuales más las dietas. «Decidí irme porque las universidades españolas no están preparadas para trabajar con deportistas. Es imposible conjugar estudios y deporte», añade.

En Pittsburgh cuenta con una supervisora de sus estudios que le hace un programa y un seguimiento individual. Cuando pierde una clase o un examen por la competición o un entrenamiento solo tiene que mandar un e-mail a su profesor. El docente se encarga de facilitarle la materia que ha perdido. «El sistema de enseñanza es práctico y menos basado en la memorización. Es ameno, didáctico y aprendes mucho, te enseñan a resolver problemas y casos reales con los que te encontrarás en la empresa. Vine por el deporte, pero aquí te das cuenta de que la gran oportunidad es el estudio, la preparación que recibes», comenta esta joven que planea quedarse a hacer el máster en Estados Unidos.

Jorge Bilbao | Baloncesto «Te facilitan las cosas»

Cuando Jorge Bilbao acudió al campeonato de España de Baloncesto con el equipo de su colegio, Jesuitas de Indautxu, varios clubes de fuera de Euskadi se interesaron por ficharle. Pero este joven bilbaíno, que ahora tiene 22 años y juega como profesional en un equipo polaco, se dejó aconsejar por su entrenador: «Vete a Estados Unidos, allí podrás estudiar una carrera y jugar al mismo tiempo», le dijo. Y no lo dudó, contactó con la agencia, que envió su perfil deportivo y académico, subió algunas de sus mejores jugadas a internet y consiguió que más de 20 universidades mostraran interés por ficharle. Jorge optó por la Universidad Arlington, en Texas, donde se ha graduado en International Business y Marketing y ha jugado durante cuatro temporadas en la primera liga universitaria.

«La beca te cubre la carrera, material, ropa, vivienda, comida... todo», cuenta muy satisfecho con su experiencia. En Estados Unidos, explica, «el sistema está montado para que compitas sin que eso afecte a los estudios. Tienes un tutor que te ayuda con las asignaturas, te cambian los exámenes, te dan toda clase de facilidades». El entrenamiento deportivo es diario e incluye muchas horas de preparación física en el gimnasio. «En el País Vasco es imposible. La Universidad va por un lado y la competición deportiva, por otro», comenta. Aún así afirma que la experiencia es dura por lo que supone dejar tu hogar tan joven y la «exigencia mental» de combinar la vida académica con la deportiva. «Sólo venía dos o tres semanas al año a Bilbao», recuerda.

Se queda también con el sistema de enseñanza de la universidad americana, «porque es muy dinámico, se trabaja con proyectos, presentaciones en público, entrevistas... te da muchas capacidades que valora el mercado laboral». Jorge ha comprobado otra de las ventajas de estudiar con una beca deportiva en Estados Unidos: facilita el paso al mundo profesional. Tuvo ofertas de equipos europeos y finalmente ha fichado por uno de Varsovia, en la primera división polaca.

Asier Undabeitia | Golf «Vi que no iba a progresar más si me quedaba aquí»

Entrena dos o tres horas diarias obligatorias con su equipo de golf de los Broncos del Hastings College de Nebraska, en los campos con los que cuenta la Universidad. Tiene a su disposición un equipo de entrenadores: técnico, preparador físico, psicólogo... El material y la ropa se los proporciona la Universidad, con la que compite prácticamente todos los fines de semana en torneos con otros centros de su Conferencia. Su beca es de 27.000 dólares al año. Asier Undabeitia, getxotarra de 21 años, detalla esa larga lista de apoyos y facilidades con las que se ha encontrado en Estados Unidos para impulsar su carrera deportiva y explica que ante ese futuro que se le abría no dudó en lanzarse a la aventura americana. Y volvería a repetirlo «sin duda».

«Sentía que había conseguido un nivel deportivo y que iba a desperdiciar todo ese esfuerzo si me quedaba. En España no existe la posibilidad de practicar un deporte a alto nivel mientras estudias», cuenta este joven que jugaba en el campo vizcaíno de Ganguren Golf. Ahora compagina competiciones y entrenamientos con dos carreras, Económicas y Relaciones Internacionales, «gracias a que los profesores nos ayudan mucho y son muy comprensivos, porque perdemos muchos días por los torneos». Tiene en mente dar el salto al mundo profesional pero, aunque no lo haga, cree que ha ganado el torneo de su vida con su estancia en Estados Unidos.

Aitor López | Baloncesto «En la universidad americana ser deportista da prestigio»

Aitor López acaba este curso sus estudios de Computer Science with Mathematics, similar a una ingeniería informática pero centrada en el software. Es el último año de este joven bilbaíno de 21 años jugando con el equipo de baloncesto de Ouachita Baptists University de Arkansas. Cuenta con una beca anual de 40.000 euros «con la que te da para vivir perfectamente». «Me vine a Estados Unidos porque me parecía muy difícil compaginar una ingeniería y el baloncesto a alto nivel. Aquí va todo junto. Compites para el equipo de tu universidad y la gente lo entiende. Los profesores son comprensivos si tienes que faltar a clase. El trato con ellos es muy cercano y te ayudan siempre que lo necesitas», comenta.

Por si fuera poco, a los deportistas «nos tratan de lujo –dice–. Te da prestigio. Cuando ganas un partido la gente te para por el campus y te felicita», cuenta. Con los títulos universitarios bajo el brazo, un inglés perfecto y la formación que ha recibido cree que no lo tendrá difícil para encontrar trabajo, ya sea en Estados Unidos o en Euskadi, y seguir jugando al baloncesto aunque sea a nivel amateur. «Estudiar en una universidad americana te forma mejor y te prepara más para el mundo laboral». Opina, además, que las empresas valoran mucho «el esfuerzo y la experiencia que supone buscarte la vida cuatro años fuera de casa». ¿Que si repetiría la experiencia? «Por supuesto».

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