Basurto enciende la ilusión navideña

El músico Kepa Junkera animó con la trikitrixa el encendido del belén en Basurto./Pedro Urresti
El músico Kepa Junkera animó con la trikitrixa el encendido del belén en Basurto. / Pedro Urresti

Kepa Junkera anima el encendido navideño del hospital, que también cuenta con un belén exterior

OLATZ HERNÁNDEZ

El encendido de las luces suele marcar la cuenta atrás para la llegada de Olentzero. Ayer fue el turno del Hospital Basurto que inauguró la Navidad al ritmo de la trikitrixa de Kepa Junkera. Este año cuentan además con un belén exterior, obra de la Asociación Belenista Santo Justo y Pastor. «Es un agradecimiento al hospital por todo lo que hace por el pueblo», afirmó Carlos Tronel, su presidente.

La encargada de apretar el botón fue Xiara Fernández de 4 años. Después de estar un tiempo ingresada, podrá pasar estas navidades en casa con la familia. «Ojalá que 2018 nos traiga salud», deseaba su madre. Pero Xiara tenía una lista de deseos más larga para Olentzero: «He pedido un móvil y una tablet (de verdad), un coche de la Barbie, un Nenuco y un Pocoyó para mi hermano», enumeró.

«El regalo que más ilusión me hizo de pequeño fue un 'Cinexin'», recordaba Kepa Junkera. De pequeño confiesa que tenían pocas cosas, pero mucha ilusión. «Ahora con mis hijos disfruto mucho en familia». Siempre que puede colabora con el Hospital de Basurto y ayer animó el encendido con villancicos como 'Hator, hator'. Algunos incluso se animaron a bailar.

Sonriente, el director del hospital, Eduardo Maiz también destacó la ilusión navideña de su infancia. «El mejor regalo eran los libros de aventuras y estar con la familia», comentó. Durante las fiestas serán pocos los niños que sigan en Basurto, la mayoría estarán en casa con sus familias. «Queremos que los pacientes que se queden se sientan lo mejor tratados posible y que compartan la alegría de las fiestas».

También feliz, Carlos Tornel presumía de belén. «Las figuras son hechas en piedra y compradas en un anticuario». El día antes de la inauguración, las estatuas y el portal de estilo griego, tuvieron que hacer frente a las fuertes rachas de viento. «Al final todo ha ido bien», respiraba tranquilo.

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