La basura de Gipuzkoa se tratará y almacenará en Bizkaia tras el verano

En Zabalgarbi se incinerarán los residuos de la provincia vecina./E. C.
En Zabalgarbi se incinerarán los residuos de la provincia vecina. / E. C.

La Diputación guipuzcoana pagará lo que cueste la quema de residuos en Zabalgarbi y el traslado de las cenizas a Artigas

JOSÉ DOMÍNGUEZ

El acuerdo entre las diputaciones ya está cerrado, según ha podido confirmar este periódico. Después del verano empezarán a llegar a Bizkaia las basuras de Gipuzkoa. La institución liderada por Unai Rementeria consigue así un doble objetivo: dar una solución transitoria a la falta de infraestructuras de la provincia vecina, que al menos hasta el otoño de 2019 no podrá poner en marcha su propia incineradora en Zubieta, y evitar que sea el vertedero de inertes de Mallabia el que acoja estos residuos sin tratar, sobre todo después de que sus responsables se convirtiesen en los únicos que optaban a hacerlo y que ya hubiesen conseguido incluso la autorización medioambiental del Gobierno vasco para desarrollar esta actividad.

El acuerdo, además, respetará las exigencias de la propia diputación vizcaína, totalmente contraria a que se deposite en su territorio el vertido en crudo y sin tratar, toda vez que se han construido las instalaciones necesarias para gestionar adecuadamente las 637.000 toneladas de residuos sólidos urbanos que genera la propia provincia. En ese sentido, los camiones guipuzcoanos deberán depositar la basura en la planta incineradora de Zabalgarbi, donde será reducida a cenizas. Estos restos se depositarán posteriormente en el vertedero foral de Artigas, que hace apenas siete meses reinició su actividad tras ser sometido a una nueva ampliación.

La Diputación de Gipuzkoa, por otra parte, deberá pagar por cada tonelada que llegue a Bizkaia. Y aunque ninguna de las dos instituciones ha revelado todavía el precio final, el propio Unai Rementeria ya advirtió que deberá cubrir al menos el coste «real»: no se le aplicarán los descuentos de los que actualmente se benefician los municipios vizcaínos.

En su contexto

45.000
toneladas es la cifra aproximada de residuos guipuzcoanos que Bizkaia tratará hasta que funcione su incineradora en otoño de 2019.
Mallabia
La empresa que gestiona este depósito de inertes fue la única que se presentó al concurso público para recibir los residuos de la provincia vecina y la licitación quedó pendiente sólo de abrir el tercer y último sobre, el referente a la oferta económica.
Prohibición en entredicho
La Diputación tenía dudas sobre su competencia para prohibir el depósito de residuos sin tratar en Bizkaia, aunque ella no lo haga. Sobre todo después de que el vertedero de Mallabia lograra la autorización ambiental del Gobierno vasco para recibir la basura guipuzcoana.
Convenio a medida
El acuerdo permitirá acompasar los envíos de basura a Bizkaia en función de las necesidades. Y, en ese sentido, se prevé que la urgencia sea mayor tras el verano, cuando se cubrirá la cantidad pactada por Gipuzkoa con su actual vertedero.

La cifra final, en cualquier caso, será mucho menor que los 7,9 millones que calculó la propia institución vecina en el concurso público que sacó para depositar sus residuos fuera de Gipuzkoa, después de que el contrato que tiene con el depósito Lurpe, en Mutiloa, se haya revelado insuficiente para absorberlos todos.

Un pacto «flexible»

Este contrato, que finalmente nos se ha adjudicado, contemplaba dos lotes anuales de 60.000 toneladas cada uno. La flexibilidad del convenio finalmente alcanzado con Bizkaia, sin embargo, permitirá que al final sean más de 20.000 este año y unas 25.000 en 2019.

El Consorcio de Residuos de Gipuzkoa también se compromete a alcanzar un acuerdo con la empresa Cespa, concesionaria del vertedero de Mutiloa, para ampliar en 24.000 las toneladas de basura que podrá derivar allí (ahora son 102.000).

La entidad foral vecina acelerará al máximo los plazos para que entre en servicio el complejo medioambiental de tratamiento de residuos que construye en Zubieta. Así, aunque hasta octubre no se prevé que funcione a pleno rendimiento, si ve posible que para marzo o abril puede ponerse en marcha ya al menos la planta de tratamiento mecánico-biológico. Allí, como en ya ocurre en Bizkaia, se enviarán los restos orgánicos.

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