Los bares vizcaínos a pie de playa, hartos: «Es el peor arranque de verano en años, estamos bajo mínimos»

Una familia recoge los bártulos en Ereaga. La lluvia del mediodía espantó a los bañistas. /Pedro Urresti
Una familia recoge los bártulos en Ereaga. La lluvia del mediodía espantó a los bañistas. / Pedro Urresti

El mal tiempo espanta a los bañistas de los arenales vizcaínos y pasa factura a los bares: «Un día de lluvia facturamos un 30% de lo habitual»

Eider Burgos
EIDER BURGOS

El de ayer fue el típico domingo de paseo y playa... bajo el paraguas. Ya es típico, tras los más de 880 litros por metro cuadrado que han caído en Bizkaia desde enero. «Llevo cinco años trabajando aquí y este está siendo uno de los peores», comenta Patxi desde la ventanilla de la furgoneta de helados Aberasturi, a la entrada de Ereaga. Con el arenal vacío por la lluvia -un día más-, la clientela también brilla por su ausencia. «Lo normal es que ya tuviéramos colas, y hay días que estamos cerrando porque solo perdemos el tiempo».

A semana y media de comenzar el verano, afortunados los que han desplegado la toalla en la arena. Los que ayer por la mañana consiguieron el hito, abandonaban las playas al mediodía, espantados por la enésima chaparrada de la temporada, la más húmeda desde 1948, cuando comenzaron los registros. Un incordio para el dominguero, peor aún para los hosteleros. En Mar Mar Laida, cada día de lluvia registran «siete veces menos de caja», afirma Miguel de la Mar, al frente del local de Ibarranguelu. Abrieron el verano del año pasado, que tampoco fue apacible, llenaron con el buen tiempo en Semana Santa y ahora... «Muy mal», resumen.

«Desde mayo, horroroso», sentencia Iker, que regenta desde hace 15 años el Silver's Tabern en el Puerto Deportivo de Getxo. «Un día de lluvia, facturamos el 30% de lo normal». En El Txiringuito Ereaga, puede suponer hasta el cierre, aunque suelen tener «buen olfato» y despliegan sombrillas antes de tiempo. «Ya sabemos más que los meteorólogos», bromea David Caujape, copropietario. Con un arranque de verano en el que «no ha habido ni tres días seguidos de sol», ya le han cogido el truco. «El peor que hemos visto, con diferencia».

Al menos, días nublados

Al otro lado del Abra, coinciden en Muskiz. «Estamos bajo mínimos», sentencia Jagoba Lecea tras la barra del Bar Playa de La Arena. La terraza, tras la lluvia, ni a medio gas. «Y si no es lluvia es el viento, y si no la temperatura».

A su lado, en el Chiringuito de Zierbena ya han replegado una zona de cojines estilo 'chill out'. «Pensaba que con el invierno tan duro que hemos tenido en verano iba a mejorar, pero...», arguye Manu Mericio. En esta «temporada de montaña rusa», calculan que un en día de sol pueden facturar hasta mil euros. ¿Un día de lluvia? «Cero», aunque lo piensa y recula: «Nos salvan los trabajadores de la zona que vienen a tomar algo al salir del trabajo». Con la que está cayendo, Mericio se conforma con un cielo nublado. «O al menos -implora-, que llueva entre semana y salga el sol el 'finde'».

Para unos pocos optimistas, lluvia y arena no son imcompatibles. Ni siquiera cuando les separan 45 minutos desde casa. Como Elena Avarvare, que desde Basauri se plantó ayer en Ereaga a sabiendas del «mal pronóstico». «Me gusta pasear por la playa y como entre semana tengo que trabajar, tenía que aprovechar el día de hoy», reflexionaba enrollada en una toalla y al resguardo de un paraguas. Aunque truene, el mar le «relaja», y en días como hoy el arenal le queda casi en exclusiva. Aunque, sí, también lo admite: «Como todos, yo también estoy ansiosa por ver el sol».

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