Las banderas rojas chafan a los vizcaínos el baño, prohibido hasta un 80% de los días

Bandera roja en la playa de 'La Salvaje', que todavía no se ha estrenado con la verde este año. / MANU CECILIO

‘La Salvaje’ ha lucido 56 ‘rojas’ en 71 jornadas. Le siguen en el ránking Sopela, La Arena y Bakio

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Se ha puesto caro el chapuzón este verano. Y es que tenemos playas de bandera azul que lucen roja la mitad de los días. Es una forma de hablar porque en ‘La Salvaje’ (Barinatxe oficialmente) sucede ocho de cada diez días. Exactamente 56 de los 71 que llevamos de verano playero (desde el 1 de junio) y los 15 restantes ondeó la amarilla. Es la excepción porque la norma, la media de este verano, son un 20% de banderas rojas, un 45% verdes y un 35% amarillas en las veintitrés playas que tienen socorristas (no hay en Meñakoz, Kanala, Kanalape, Hondartzape y Barrika).

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Ayer fue una de esas jornadas de prohibido el baño, porque solo ondeó la verde en Ondarroa, Lekeitio, Muriola (Barrika) y Las Arenas, que ha hecho pleno con 71 verdes desde junio, aunque apenas tiene público. «Los que vamos a bañarnos a ‘La Salvaje’ ya sabemos lo que vamos a encontrarnos, pero suelen acotar un espacio de veinte o treinta metros para meterse hasta la cintura. Claro que lo de la cintura es relativo, porque viene una ola y te cubre entero», relata un habitual de esta playa entre Getxo y Sopela, muy cotizada por surfistas, nudistas y amantes del baño con olas. Baño vigilado: «Los socorristas se ponen cerca de la zona acotada para refrescarse y si te desvías un poco a derecha o izquierda enseguida te pitan. La gente suele hacer caso».

Los colores

Roja:
'La Salvaje 56 días este verano; Atxabiribil (Sopela), 50; La Arena (Muskiz y Zierbena), 47; Bakio, 43; Laga, 36.
Verde:
Las Arenas (Getxo), 71; Arrigorri (Ondarroa), 65; Armintza 62; Ea 61; Isuntza (Lekeitio): 60.

Y es que lo contrario tiene consecuencias. En Bakio, por ejemplo, otro de los arenales con más banderas rojas (43 este verano, el 60% de los días) la ordenanza municipal contempla «apercibimiento y multa de 120 euros» para los bañistas que no respeten la prohibición, una infracción calificada como ‘leve’ en la normativa, al mismo nivel que encender una hoguera en la playa, orinar en el paseo marítimo o usar jabón en las duchas públicas.

«No consta que se haya llegado a aplicar la sanción», aseguran en el Ayuntamiento de Bakio, a la vez que advierten que es una playa «abierta al mar, y el mar viene como viene...». De ahí una precaución que algunos turistas (el municipio, que no llega a los 3.000 habitantes durante el año, multiplica por diez y más su población en la temporada estival) entienden excesiva.

«Ya he oído a alguno quejarse de que ponen la bandera roja muy a la ligera. Pero es que esto no es Gorliz, aquí hay muchas corrientes». Lo sabe bien Aitziber, que desde hace 23 años regenta ‘La Bakiense’, un conocido restaurante a pie de playa. Con sesenta comidas que dan al día y parecido a la hora de cenar no le da tiempo ni a meter el pie en el agua, pero conoce esas aguas porque ha sido surfista.

«He sacado a cantidad de gente de la playa, turistas de interior acostumbrados a las piscinas que no veían el riesgo, incluida a una amiga que veraneaba en Oriñón y que creyó que estas aguas eran igual de tranquilas». Hasta ella tuvo una vez casi un apuro. «La corriente empezó a meterme hacia adentro y me dejé llevar. Es peor desgastarse tratando de salir, hay que dejarse arrastrar y esperar a verlo un poco claro para intentarlo».

El agua, a 21 grados

Dos personas han fallecido este año ahogadas en las playas vizcaínas (una mujer en Meñakoz y un turista francés en Laga) y más de 300 en toda España. Y a estas cifras se añaden todos los sustos que no aparecen en las estadísticas. «Ya hemos tenido que sacar a varios del agua, incluidos dos niños», contaba ayer por la tarde Julen Arroiz, monitor de la escuela ‘Lokal Surf Bakio’. Acababa de terminar una clase con dos turistas italianas. «Iban a visitar San Juan de Gaztelugatxe, pero como se puso a llover tanto por la mañana cambiaron el plan y se vinieron a hacer surf. Quedaron encantadas, decían que surfear lloviendo a mares es una experiencia. Y es verdad, el agua con mal tiempo está riquísima» –21 grados exactamente, en la media de las playas vizcaínas, que se mueven entre los 20 y los 22 grados–.

Así que los surfistas son los únicos que se alegran de ver ondear la bandera roja, y este verano están encantados con la abundancia. Para que nos hagamos una idea, el verano pasado el baño en ‘La Salvaje’ estuvo prohibido 66 días y éste ya llevamos 56 y queda aún mes y medio largo de campaña. «Con verde el socorrista da prioridad al bañista y es un fastidio porque nos acotan una zona ridícula, pero con roja tenemos casi toda la playa para nosotros». Y son muchos, que en esta escuela de Bakio reciben «entre treinta y cuarenta alumnos al día» –una clase particular de hora y media cuesta 40 euros y 90 el cursillo semanal–. «Si tienes mucha experiencia Mundaka es el mejor sitio para hacer surf, pero en ‘La Salvaje’ o en Bakio también hay olas siempre».

Aunque no es eso lo que motiva necesariamente la bandera roja. «El problema son las corrientes, que curiosamente son más fuertes en las zonas donde no hay oleaje. Pero el bañista ve el agua tranquila y se confía». De ahí la advertencia de la bandera, un freno y una decepción para el bañista. El otro, el tiempo. «Vaya verano llevamos, aunque el pasado también fue para enmarcar», se resigna Aitziber. Y se afana de nuevo con la tarea, que va a ser mediodía y tiene sesenta para comer.

Verano «oscuro» y poco playero aunque desde hoy hay tregua

En julio nos faltaron 50 horas de sol (la media son 197 y tuvimos 147) y agosto va a ser parecido. «Está resultando un verano seco en cuanto a precipitación pero oscuro por la nubosidad», explica Íñigo Caballero, jefe de Estudios y Desarrollos de Aemet. Una campaña poco playera con paréntesis contados como el de este fin de semana: «Los próximos días nos vamos a cocer». Lo habitual en este verano atípico de extremos. «La media de agosto en Bizkaia son 20,2% grados pero este año o vienen llamaradas de calor (el 4 de julio se superaron los 30 en Punta Galea) o hace un fresco... (12,7 grados el 30 junio). Lo bueno es que hay esperanza de «un septiembre dorado», como si se invirtiera el calendario. «En Euskadi no es raro que los calores del verano lleguen después de Aste Nagusia». De momento, el aperitivo de estos próximos días. «Hay que aprovechar para ir a la playa, que el martes la temperatura baja diez o doce grados».

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