Bailar hasta que el cuerpo aguante

Dos mujeres sonríen a la cámara mientras bailan al ritmo de la música./Jordi Alemany
Dos mujeres sonríen a la cámara mientras bailan al ritmo de la música. / Jordi Alemany

700 mayores celebraron este lunes la Fiesta Anual del Envejecimiento Saludable de La Casilla

OLATZ HERNÁNDEZ

El estadio de La Casilla acogió este lunes a cerca de 700 participantes de los programas de salud para mayores impulsados por el Área de Salud y consumo que se reunieron para despedir el año. Hubo premios, sorteos... y los más animados bailaron pasodobles, tangos y chachachás. El programa cuenta con unos 3.000 usuarios de Bilbao con una edad media de 78 años.

En la celebración, Juana Verger y Félix Heras, con 94 primaveras, fueron nombrados madrina y padrino del programa por ser los más longevos y veteranos. Al levantarse a recoger el premio, se elevaron comentarios de admiración: «¡Ya me gustaría estar así a su edad! Que nos cuente su secreto».

Un grupo de amigas pedían que les sacaran una foto mientras bailaban en círculo. «La gimnasia es una forma de juntarte con la gente del barrio y de activar el cuerpo y la mente», comentaba Teresa García de 72 años. Lleva cinco practicando gimnasia en el centro de Otxarkoaga y le ha servido para hacer amistades. «Vamos a ir a comer fuera. Ahora solo me queda convencer a mi marido para que se apunte», bromeaba.

Ejemplo de vitalidad

Entre las parejas, Crescen Madariaga y Luís Rodríguez se marcaban unos bailes. Marido y mujer, de 75 y 81 años, llevan más de una década participando en el programa. «Él me animó a venir. Decidimos que teníamos que hacer algo juntos», aseguraba Crescen.

«¿Cúantos años nos echas?–aventuraban María Vico y Sebas Alonso sin perder el ritmo– Pues tenemos 85 y 87, pero el mismo ánimo que una de 18». Ambas acuden dos veces por semana al centro de Arangoiti y están muy contentas de participar en el programa. Aparte de la gimnasia, suelen caminar y no se pierden su cita diaria con la Virgen de Fátima y la misa en la Iglesia de San José.

Paz Camaño, de 79 años, también es otro ejemplo de vitalidad: «Estoy acostumbrada a una gimnasia más dura, como pilates», explicaba. También aseguraba que seguirá yendo hasta que el cuerpo aguante. «Ahora iré andando hasta San Ignacio», decía orgullosa.

Solo el 13% son hombres

Entre los participantes solo el 13% son hombres. «No vienen porque son más de tomar café y leer la prensa. Yo hago las dos cosas», valoraba Demetrio Álvarez. Él tiene 71 años y le costó entrar en el programa por ser uno de los más jóvenes, «la mayoría tiene de 80 años para arriba». Después de cuatro años asegura estar encantado con el programa y con su monitora, Bea: «Lo hace muy bien, nos anima mucho».

El papel del monitor suele ser fundamental en estas dinámicas. «La vitalidad y las ganas que tienen sorprenden mucho», decía Gorka Gómez, uno de los monitores. Cada uno de los ejercicios están dirigidos a las patologías que sufren los participantes, como problemas cardiacos. Además, estas sesiones «les hacen salir, socializar y ampliar su círculo».

Al acto también acudieron el teniente alcalde, Alfonso Gil; la concejala de Salud y Consumo, Yolanda Díez; y la concejala del Área Igualdad, Cooperación, Convivencia y Fiestas, Itziar Urtasun. «Vosotros habéis sido el sustento de muchas familias durante la crisis y os merecéis el cuidado y la salud», afirmó Alfonso Gil. Yolanda Díez también quiso dar las gracias a los participantes, que «se están convirtiendo en agentes de salud».

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